Convocadas por la izquierda trotskista, miles de personas participaron este sábado de la Marcha la Bronca, desde Congreso a Plaza de Mayo. A los militantes partidarios se le sumaron organizaciones de jubilados y personas con discapacidad y muchos autoconvocadas.
La “Marcha de la Bronca” se desarrolló en alrededor de 30 ciudades y convocó a miles de personas en todo el país. Contó con la participación de diversos sectores sociales desde partidos políticos, organizaciones sindicales y actores independientes. La convocatoria tomó su nombre de la canción homónima escrita por Miguel Cantilo en la década de los 70, una reconocida pieza de la música de protesta en Argentina. En CABA la convocatoria era a partir de las 15:30 aunque un par de horas antes ya había gente concentrada en Av. de Mayo a la altura del Congreso Nacional a lo largo de la avenida Rivadavia para dirigirse hacia Plaza de Mayo.
Frente a la Pirámide de Mayo se montó un escenario donde se leyó un documento crítico de la gestión del presidente y luego se mostraron algunos espectáculos musicales. Allí Myriam Bregman, dirigente del PTS, partido que convocó a la movilización, pronunció un discurso en el que acusó a CGT de complicidad con el “modelo esclavizante” de Milei.
Diversos y alineados
En la marcha confluyeron sectores variados y con reclamos diversos pero complementarios. Destacaban las agrupaciones vinculadas a la izquierda trotskista , sindicatos como Ademys y organizaciones de jubilados autoconvocados. Las personas entonaban consignas contra la gestión del presidente pero también contra lo que ellos consideraban era la complicidad de los gremios no combativos.
“La CGT la verdad que está gritando bastante por su ausencia en muchos contextos. Pasó una reforma laboral donde los tipos un día te llaman a paro, otro día te llaman a movilizar pero sin paro”, dice una militante del PTS que se presenta solo como Luana. “Esta convocatoria es un sábado porque la mayoría sabemos que capaz laburan y solo pueden movilizarse un fin de semana. Yo por ejemplo soy acompañante terapéutica, salí de trabajar y vine acá”.
Cantos, percusión y bombos ambientan la escena y fortalecen los reclamos. La convocatoria de la marcha resulta diversa: jubilados, estudiantes, universitarios, parejas, familias y repartidores de Rappi que se paraban la bici para participar aunque sea unos minutos antes de volver al trabajo. La gente portaba carteles con mensajes como “Gobierno de ricos para los ricos”, algunos incluso hechos e improvisados en el momento. En la cabecera de la marcha se leía una bandera con una consigna que resumía el objetivo pactado: “Para derrotar a Milei, su plan y a sus cómplices”.
La marcha llenó todas las cuadras entre el Congreso y la Plaza de Mayo, marcando la masividad del encuentro. Ya frente a la Casa Rosada, las personas se fueron concentrando en torno al escenario montado esperando los discursos de los dirigentes.
Carlos Loza, trabajador ferroportuario retirado y exmilitante del Partido Comunista marchaba junto a un grupo de jubilados esperando el inicio de la caminata: “Nos estamos manifestando en contra de la política de este gobierno que ataca a todos los sectores. La agresión es generalizada y extendida en todo el territorio. Yo pertenezco a un organismo de derechos humanos y a un espacio de investigación. Y además, soy jubilado, o sea que los días miércoles venimos a manifestarnos. Realmente es desastrosa la situación que estamos viviendo en todo sentido, desde los trabajadores, las pérdidas de conquistas históricas”.
Con respecto a la cuestión de la soberanía en juego, Loza aseguró: “¿Qué país puede ser soberano teniendo una deuda de 57.000 millones de dólares? Aparte esa deuda la pagan todo con el ajuste, con los tarifazos y así como estamos. Esperemos que esta sea una movilización grande y donde nos expresemos todos un ámbito colectivo”
Loza marca que la retórica del gobierno respecto al 24 de marzo también es un motivo de marchar. Pero para él no es solo una cuestión política. El discurso oficial es una continuidad dolorosa que lo afecta personalmente: “Yo fui un desaparecido. Estuve detenido en la ESMA en 1976. Esos planes de represión se aplicaban para llevar adelante las políticas que está llevando este gobierno”. Loza es miembro del Archivo Popular de la Memoria, organización que nuclea a familiares y sobrevivientes de la última dictadura militar.
Jubilados insurgentes
Zulema, jubilada y extrabajadora de ENTEL, que actualmente forma parte de la organización “Jubilados insurgentes”, en una esquina de Av. Rivadavia repartía los volantes de su organización dispuesta a hablar y a explicar sus razones para marchar: “Motivos para la bronca sobran. Nosotros marchamos como Jubilados Insurgentes para que esta bronca se organice de una manera que sea más efectiva, en el sentido de que tenemos que juntarnos con los trabajadores, porque el tema de los jubilados es de los trabajadores. No se van a poder jubilar. Nosotros estamos mal, pero nos jubilamos. Están diciendo que este sistema ya no sirve, que a nosotros se nos antoja vivir demasiado, imagínate. Y eso que ganamos poco, pasamos hambre”.
Otro de las fuentes del malestar que alimenta la bronca son los recortes en el área de discapacidad. Una activista de la organización Orgullo Disca se presenta como Mariana, también marcha para reclamar por los recortes: “Yo tengo una discapacidad física pero por suerte puedo venir y ponerle el cuerpo, pero hay personas con discapacidad que no pueden salir de su casa”, dice mientras sostiene en alto un cartel, con dificultades pero también con entusiasmo. “Adorni mostró unos rayos X de un perro, diciendo que una persona con discapacidad había presentado eso en una junta médica para obtener el certificado. Fue alevoso y hace que mucha gente esté desinformada. La política en contra de las personas con discapacidad de este gobierno es feroz. Cerraron la Agencia Nacional de Discapacidad, que es quien muchas veces se hacía cargo de los trámites. La Ley del Cupo Laboral del 4% en el Estado no se está cumpliendo. Muchas personas con discapacidad no tienen laburo, no tienen casa, muchas no tienen familias que la pueden ayudar”.
La bronca se acumula en un contexto de crisis económica marcada por aumentos del desempleo, una notable crisis en el sector industrial y fuertes recortes en áreas sensibles de la asistencia social, como el área de discapacidad. Las condiciones laborales también son un tema sensible sobre todo en el marco de desregulación pautado por el actual gobierno: según el informe más reciente del INDEC la informalidad afecta al 45% de los trabajadores. A eso se suma el aumento del costo de vida para jubilados el cual ha aumentado un 43%.
La bronca se acumula y marca el ritmo para marchar.