Por Carmela Barragán
Fotografía: Catalina Chaves, Guadalupe Presa Falcón, Lucia De Marco / Archivo ANCCOM

MuMaLa presentó un nuevo relevamiento de casos, que demuestra un aumento en la cantidad de personas que mueren por violencia de género. A la vez, hay menos denuncias.

MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) publicó su informe estadístico sobre el aumento de femicidios en Argentina, y los datos refutan la narrativa oficial que anunció el descenso de casos. Lo que sí es cierto, es la disminución de llamadas a la línea 144 y la realización de denuncias.

El Observatorio Nacional de MuMaLá funciona como tal a partir de 2015. Desde sus inicios, las mujeres de todas las provincias que la integran, se dedican a recolectar datos de medios de comunicación, portales de noticias y redes sociales, con el fin de relevarlos y hacer un informe mensual. Lo que buscan es tener una mirada “fresca” e impulsar políticas públicas y programas -como el Juana Azurduy-, además de concientizar y visibilizar la problemática cotidiana de la violencia hacia las mujeres.

fEl informe

En el informe publicado esta semana, se muestra un aumento en la cantidad de femicidios en comparación con el mismo período -1 de enero al 31 de agosto- del 2025. Fue producido a partir del análisis y monitoreo de medios digitales y gráficos de todo el país, buscadores, sistema de alertas, seguimiento de organizaciones, portales especializados en género, feminismo, derechos humanos, policiales y forenses.

Lo que se analiza en estos informes mensuales son los distintos tipos de delitos y modalidades en las que se presentan los femicidios. En su categorización, explican que los  femicidios y femicidios vinculados, son “la muerte violenta de mujeres cuya causa principal es la existencia de relaciones asimétricas de poder por razones de género, ya sea que dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal”. En cambio, los trans-travesticidios y lesbicidios se asocian a violencias que padece esa comunidad en particular (LGBTIQ+).

Algo que se destaca, son los feminicidios por narcotráfico y economías delictivas, que no son reconocidos ni catalogados como tales, ya que suceden en contextos más precarios, por la vinculación de la víctima a actividades delictivas, o porque se encontraron en la línea de fuego entre dos bandos. Tanto en 2025 como en lo que va del 2026, la provincia con más femicidios de este tipo es Santa Fe.

Por último, están los suicidios feminicidas, que se refiere a las muertes autoinfligidas como posible efecto de la violencia de género sistemática, del abuso de poder crónico y del menosprecio a la condición de mujer e identidades feminizadas. Éste último no es reconocido como femicidio en Argentina aún, el único país que lo tiene en su legislación es El Salvador. Al respecto, Victoria Aguirre, vocera nacional de MuMaLá, explica: “Donde un Estado no responde, donde no hay abordajes de salud mental, la persona termina, dentro del sistema de justicia, totalmente revictimizada, sometida, cuestionada, señalada. Termina matándose para no tener que padecer todo eso, que al fin y al cabo, es revivir constantemente lo que pasó”.

 

En Argentina, muere una mujer cada 33 horas. En lo que va del 2026, hubo 176 femicidios: 127 fueron directos, 11 vinculados a niños varones, 4 a niñas mujeres, 8 trans travesticidios, 17 femicidios en contexto de narcotráfico y crímenes organizados, 9 suicidios feminicidas y 598 intentos de femicidios. Estos datos también dan cuenta de 132 niños y niñas que se quedaron sin madre, es decir, que el 40% de las víctimas tenía hijos. El 67% de esos femicidios, fueron cometidos en una vivienda compartida.

De los femicidas, el 32% convivía con su víctima; otro 32% se dio a la fuga y, el 18% de éstos, sigue prófugo; el 16% se suicidó y el 9% lo intentó; el 5% pertenecía a una fuerza de seguridad; el 14% asesinó a una tercera persona, ya sea por interposición, daño irreparable u homicidio múltiple.

En cuanto a la modalidad, el 32% fueron asesinadas con armas de fuego, el 24% con armas blancas, el 13% por asfixia, el 11% por golpes y 7% luego de ser torturadas. Del porcentaje restante no se tienen especificaciones.

¿Quienes registran?

MuMaLá es un movimiento feminista y disidente con experiencias de participación social, mixta, política, de derechos humanos y de gestión estatal. Integrado por mujeres lesbianas, trans-travestis, no binaries, intersex y maricas lucha junto a Libres y Diverses -movimiento por los derechos LGBTIQ+-, contra las discriminaciones, por el reconocimiento de la diversidad y por un Estado con políticas inclusivas y reparadoras.

Gabriela Sosa, una de las fundadoras, cuenta sobre el nacimiento del movimiento reconocido regionalmente: “Yo era parte de la organización política Libres del Sur desde 1991. En 1992 empezamos a debatir cuál era el rol de las mujeres y qué pasaba con la coordinación política del partido. Luego de las crisis de fines de la década del 90 y principios de los 2000, pasamos de ser una organización pequeña a una mucho más grande. Nos hacíamos muchas preguntas a partir de nuestras experiencias; muchas sufrían violencia de género. Ahí fue cuando empezamos a contactar con mujeres -algo que antes no hacíamos como actividad principal- y a concientizar políticamente”.

En 2003, recuerda que Nestor Kirchner convocó a organizaciones sociales para que formaran parte del gobierno “y entre esas, estábamos nosotras. Eso nos permitió llevar a cabo el Programa Juana Azurduy. Cuando nos fuimos de la gestión de gobierno comenzamos a llamarnos Las Juanas, como espacio feminista dentro de Libres del Sur»”. En 2011 cambiamos el nombre a Mujeres de la Matria Latinoamericana – MuMaLá

En 2015, empezaron a realizar un trabajo de investigación, registro y relevamiento a través de datos recopilados de los medios de comunicación, redes sociales y portales de noticias. Al finalizar el proceso, realizan un informe estadístico mensual. En fechas especiales, como el 3 de junio -aniversario del movimiento Ni una menos – hacen un dossier. Actualmente trabajan en 20 provincias, pero las encuestas y recolección de datos llegan a la totalidad del territorio argentino, ya que las compañeras que se encuentran en las “provincias vecinas”, se encargan de cubrirlo.

 

El laberinto para acceder a la justicia

Las denuncias por violencia de género bajaron, un dato que contrasta con la suba de femicidios. “Durante estos 10 años de trabajo, nunca fue alto el porcentaje de las denuncias, pero hubo momentos donde la denuncia previa de las víctimas de femicidio era 25%. Es decir, se habían presentado al Estado a pedir la sanción del agresor o la restitución de sus derechos a través de la denuncia. La tendencia a la baja es clarísima en los datos: a partir del 2023, todo el 2024, 2025 y 2026, la denuncia está clavada entre el 9% y el 15%; este mes tocó el 11%”, sostuvo Gabriela Sosa.

Por su parte, Victoria Aguirre -abogada y coordinadora de MuMaLá en la Ciudad de Buenos Aires- explica: “Los femicidios no bajaron, la violencia no cesó, recrudeció y bajaron las denuncias”. Esto también tiene que ver con la campaña de las famosas falsas denuncias y el poco acceso a la justicia”.

Hay dos espacios donde una puede ir a denunciar con la seguridad y, por ahí, le den un botón antipánico: la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), que depende de la Corte Suprema de Justicia, y la Oficina de la Mujer, que depende del Ministerio Público de la Ciudad de Buenos Aires. “Sin embargo, el informe mostró que de las víctimas que sí habían denunciado, el 75 % tenía orden de restricción contra el agresor y el 12 % botón antipánico; algo que nos hace reflexionar sobre quiénes  tienen la responsabilidad del acompañamiento y seguimiento de las situaciones en los territorios”, señalan. Aguirre explica: “El problema es que la demora en esos lugares es de 4 a 6 horas, están desbordados. Por eso yo te voy a decir que las falsas denuncias no existen. Porque, sinceramente, no conozco una persona que tenga ganas de ir a perder seis horas de su vida para no lograr nada”. Y concluyó: “Entonces, te sacan gente del 144, te sacan gente de los lugares donde vos podés ir a tener una contención y un seguimiento, y encima hay preguntas básicas que hoy no se están haciendo. Se supone que si vos llegas rota al hospital, hay un protocolo en el que los médicos tienen que avisar a la policía, pero no se hace. En las comisarías no te toman la denuncia. Hay todo un descuido que tiene que ver con el corrimiento del Estado de estos lugares donde realmente se necesita”, denuncia Aguirre.