Cuatro días de exposición y venta de arte directa, esa fue la propuesta de la feria de arte BADA este año en La Rural. Los artistas jóvenes buscan darse a conocer, interactuar con el público y acercarse a una forma de vivir de su obra.
Proyecto Calle, Camila Oets y Stephanie Zimmermann son tres de los trescientos expositores que participaron de la 14° edición de Buenos Aires Directo de Artista (BADA), una feria de venta de pinturas, ilustraciones, cerámicas, esculturas y joyería de autor sin intermediarios. Fueron cuatro días de exposición en el pabellón verde de La Rural. El ingreso, por avenida Sarmiento, mantuvo un flujo constante de visitantes y quienes salían con bastidores y pinturas enmarcadas daban la pauta de lo que sucedía adentro.
La propuesta busca, desde hace más de una década, lograr que el arte llegué del artista a la persona que la va a apreciar y exhibir en su hogar. Algo así como puentear a las galerías y los circuitos tradicionales del arte, que dificultan esa llegada al público común y corriente. Stephanie Zimmermann, pintora sobre óleo de 31 años, cuenta: “Es una encuentro donde tenés contacto directo con la gente. Y no solo con otros artistas, porque ellos muchas veces se quedan con la mirada técnica de tu obra. El contacto con las personas es muy lindo; de hecho, es lo que más capitalizo de esta experiencia porque se acerca alguien que tiene una mirada estética, aunque no necesariamente está formada artísticamente, y te explica por qué aprecia tus pinturas y que le gusta. Es hermoso”.
“El arte es conexión. BADA es el punto de encuentro. BADA es la democratización del arte; un lugar donde comprar arte es fácil, directo y accesible”, aseguran desde la organización del evento. Cada uno de los expositores debía contar con un mínimo de 10 piezas accesibles, que rondaban los $10.000. Los dibujos, xilografías y lienzos costaban entre 70 y 100 dólares. Aunque también había lienzos y pinturas de grandes tamaños que arrancaban en $250.000 y llegaban, en ciertos casos, hasta los 2.500 dólares.
Más allá de las ventas
Otro componente central de esta feria es la exposición: los artistas consultados por ANCCOM aseguran que, aunque no venden muchísimo, exhibir su trabajo en esta feria les permite darse a conocer para luego aumentar su tráfico en redes sociales, ser conocido por las galerías del circuito tradicional y seguir vendiendo a través de los contactos conseguidos. Camila Oets, pintora e ilustradora de 24 años, cuenta: «Por un lado hacés el ejercicio de pararte frente a un público y contar tu obra y ver qué tanto la entendés y cómo la conocés. Es muy interesante compartir ese concepto y escuchar la devolución de las personas. Y por el otro tenés el factor de lo reconocido que es BADA. De acá saco muchísima exposición, o sea, mucha gente que viene, me pregunta, me conoce y aprende lo que estoy haciendo».
“A partir de BADA me compraron otras obras más adelante. Como eso también pasa que te dicen: ‘bueno, me gustó esto, me quedé tu tarjeta; esto genera mucho movimiento’”, dice la joven, que también estudia cine y artes visuales en la universidad del Museo Social Argentino (UMSA).
José Gelimar es uno de los tantos fotógrafos del Proyecto Calle, una iniciativa que funciona desde hace 18 años dándole cámaras descartables a personas sin hogar para que retraten rutinas cotidianas, sus viviendas improvisadas en las calles porteñas y su posición en la sociedad. La idea le surgió al arquitecto Jorge Mazzinghi y, hoy en día, se expandió a varias ciudades brasileñas, a Montevideo (Uruguay) y recientemente, a Nueva York (Estados Unidos). Cuando los coordinadores de Calle vuelven a buscar las cámaras, revelan las fotos y las comercializan para apoyar a los sin techo y darles un ingreso. Es el tercer año que participan en BADA y hace dos que el evento los invita y los beca.
Gelimar tiene “57 años y cuatro días” el domingo 30, último día de la exposición BADA 2026. Es tucumano y vive en un hogar del gobierno de la Ciudad desde que decidió emigrar “para solicitar la ciudadanía porteña”. Toma unas cuantas de las fotos del stand de Calle, donde la gente puede armarse su propio álbum o comprar alguno de los tres libros o de los tres fanzines que el proyecto imprime desde la pandemia.
Gelimar explica: “Salir a sacar fotos ayuda, porque te saca de lo que te tiene enfrascado, y BADA también. De forma directa e indirecta: porque te permite conocer a gente de todos lados. Y a otras exposiciones, a otras galerías, a otros eventos. Es una gran oportunidad. A raíz de esta feria fuimos al Malba, a BA photo, ahora vamos a exponer en una galería en Tigre”.
Zimmermann cuenta que “ser artista BADA te abre puertas” y que a ella, que hace arte hace 10 años y vive de su obra hace tres, le sirvió para que los representantes de varias galerías de San Telmo y Recoleta la conozcan y la llamen a participar de sus colecciones.
Dedicación exclusiva
El desafío y la meta a alcanzar para muchos artistas es vivir de su pasión por el arte. Zimmermann asegura que para llegar a fin de mes “hay que remarla en dulce de leche”. Para sostener su carrera a tiempo completo, se apoya fuertemente en el uso de las redes sociales y en postular a convocatorias nacionales y regionales donde no cobran por participar. Esto le permite ganar visibilidad y vender lo suficiente.
Gelimar lo dice sin vueltas: “No te voy a decir que vivo de esto porque es mentira. A mí me ayuda el Estado y duermo en un parador”. De todas formas, aclara que el valor del arte va mucho más allá: “Quizás económicamente no te mueve mucho la aguja, pero te ayuda de otra manera. Te ayuda a ver las cosas de forma distinta, a cambiar tu realidad y tener mejor humor”.
Oets trabaja calificando cortometrajes de manera freelance, además, edita videos para redes sociales, gestiona la comunicación digital de otra artista y, cada tanto, hace “alguna changuita de dirección de arte para eventos y fiestas”. Ella cuenta: “Decidí vivir del arte y es algo que tomé muy a conciencia este año. De mis pinturas no vivo, esa es la realidad. Pero todo lo que trabajo hoy es para financiar mi arte. Es un rubro en el cual hay que ponerle mucha garra. Yo estoy haciendo una apuesta a largo plazo, con la esperanza de que algún día voy a poder vivir puramente de mi arte”.