Por Carmela Barragán
Fotografía: Agustina Morelli

Una obra sobre la violencia que se repite y el deseo colectivo de resistir. Anccom dialogó con su protagonista, Joselo Bella, luego de la puesta en el Teatro Picadero.

A 50 años del último golpe cívico-militar argentino, la miniserie teatral «Los Habitantes», dio una función, ayer en el emblemático Teatro Picadero, en la Ciudad de Buenos Aires. Dirigida por Pedro Sedlinsky, la obra invita a hacer un recorrido por los procesos históricos, la memoria y el exilio, que atravesaron Latinoamérica y España.

No es casualidad que, después de haber tenido una gran temporada en Mar del Plata, donde la obra obtuvo un Premio Estrella de Mar, entre muchos otros galardones, la locación elegida en la capital argentina, haya sido el Teatro Picadero. Un lugar que en sus orígenes fue una fábrica, y en 1981 se inauguró como un teatro que terminó siendo sede de un movimiento de resistencia cultural como lo fue Teatro Abierto, frente a la censura de la dictadura. Luego del atentado que sufrió debió ser clausurado por tres décadas, pero en 2012 reabrió sus puertas. Este es el lugar que el director de Los Habitantes, Pedro Sedlinsky, eligió para representar una obra que cuenta historias sobre dictaduras, fusilamientos y literatura, de forma apasionada y excepcional. “No me lo imagino en otro espacio más representativo que este. Nos parece maravilloso poder hacerlo acá”, sostuvo Joselo Bella el protagonista de este unipersonal.

La acción transcurre en Madrid, España, en 1936. Tres hermanos dueños de un bar frecuentado por artistas, poetas, militantes e intelectuales son asesinados por soldados falangistas. Los habitantes es la historia de estos jóvenes madrileños y un judío ruso asesinados. En ese pasaje hacia la muerte, sin saberlo, han sido dotados de un don: cuentan con la habilidad de habitar los cuerpos de los vivos. Y desde allí buscarán torcer el rumbo de la historia y salvar a sus amigos Federico García Lorca, los actores de La barraca, Carmen Luna, una militante republicana feminista y Antonio Machado.

Sin embargo, el contexto en el que esta obra aparece, tampoco es casualidad. “Como son muertos que habitan los cuerpos de los vivos, siempre aparecen en circunstancias en las que suceden atrocidades. Hoy por hoy en el mundo está habiendo una atrocidad: la derecha avanza por todos lados y por eso son todos personajes reales que lucharon”, describió el actor.

Con una actuación unipersonal llevada a cabo por Joselo, la intertextualidad se hace presente de forma inminente. “Es una obra que en realidad apunta a no mostrar al actor en su virtuosismo, sino la historia. Pero para eso tenés que lograr entrar en la conciencia de todo lo que estás contando”, reflexionó el actor. Durante los cuatro capítulos, el actor utiliza fragmentos de poesías de García Lorca y Machado, lo que enriquece el relato entre la fantasía y la realidad al contar la persecución de ambos escritores durante la Guerra Civil Española. De este modo, la obra pone a flor de piel las heridas históricas de los pueblos y la necesidad de hacer memoria.

En diálogo con ANCCOM, Joselo explicó esa elección de personajes que se busca que sean salvados: “Son elegidos porque nos representan para poder contar la lucha. Primero estábamos enamorados de García Lorca por su vida, por su alegría, y porque fue declarado persona desaparecida de España. A Carmen Luna la descubrimos a través de la investigación; fue una mujer que luchó por los derechos de las mujeres campesinas, y tuvo una historia muy fuerte que nosotros suavizamos. Y Antonio Machado es un referente de la lucha republicana”.

La obra escrita por Pedro Sedlinsky y Joselo Bella, iba a ser una miniserie que, tras la pandemia, no pudo concretarse. Ante tal imposibilidad, a Joselo se le ocurrió hacer la obra de forma teatral, algo novedoso e innovador que podría ser el puntapié de un proyecto más largo y prometedor. Ambos autores, habían escrito lo que iban a ser cuatro temporadas, que recorrían “la pandemia en Italia, las mujeres asesinadas en México, la Guerra Civil Española y el bombardeo de 1955 en Argentina”. Es decir, eligieron ciertos hechos históricos de distintos países para evocar la memoria y heridas históricas que los marcan.

La obra anticipa los próximos capítulos y proyectos de los autores con la frase “Continuará con el bombardeo del 55 en Argentina”. El público respondió y aplaudió de pie. Joselo Bella, anticipa en diálogo con ANCCOM los capítulos con los que continuará la miniserie: “La parte del bombardeo ya está escrita, pero lo que nos está pasando es que no sabemos si la historia que quedó nos representa a tal magnitud de lo que ya está contado. Entonces, estamos en esa disyuntiva. Tendríamos que ver si no es más interesante habitar otros personajes como Che Guevara”. Y repuso: “El bombardeo, de alguna manera, también representa un montón de cosas. La gente se emociona y se quiebra cuando lo nombras”.

En un contexto donde las derechas internacionales avanzan, los neofascismos se empiezan a imponer y se debaten derechos ya instaurados como el voto, la educación o la salud, la cultura resiste creativamente y permite recordar la historia que parece olvidada por momentos, en espacios emblemáticos como lo es el Teatro Picadero.