Por Iara Rodríguez
Fotografía: Micaela Zac

El interrogante fue el eje de una audiencia informativa solicitada por el diputado de Unión por la Patria, Juan Marino. La audiencia reunió durante seis horas a especialistas en inteligencia artificial, investigadores científicos, periodistas y académicos.

Peter Thiel, fundador y presidente de Palantir, llegó al país en abril junto con su familia y se asentó en Barrio Parque donde compró una propiedad valuada en 12 millones de dólares, que recientemente fue escenario de una protesta de Los Gandalf’s, un grupo anónimo que lo repudió llevando disfraces del personaje del Señor de los Anillos y película que inspiró al magnate a ponerle Palantir a su empresa. Desde que arribó, mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei y con funcionarios como Luis Caputo y Federico Sturzenegger. También recibió en su casa a Juan Grabois, dirigente del partido Patria Grande, quien luego contó sus impresiones en una entrevista en Radio con Vos.

Entre una profecía y el interés por los recursos críticos de la Argentina, distintas versiones intentan responder una pregunta: ¿A qué vino Peter Thiel al país? Juan Marino, diputado nacional de Unión por la Patria, convocó este 28 de agosto a una audiencia informativa que buscó poner en debate a la figura de Thiel y sus intenciones en Argentina. Durante seis horas, diferentes especialistas aportaron su conocimiento en inteligencia artificial, uso de datos personales y soberanía tecnológica.

Para los expositores, la discusión no pasa únicamente por saber qué negocios podría realizar Thiel, sino por entender qué riesgos implica para el país que uno de los principales empresarios tecnológicos del mundo se instale en Argentina. «Hay un primer punto a clarificar en esta audiencia acerca de si Thiel es un inversor privado más o si es más que eso. Y eso define también la importancia de discutir políticamente e institucionalmente y en los medios de comunicación la presencia de Thiel en Argentina’’, planteó Marino durante la apertura.

Hasta el momento, no existe una declaración o documento público que explique el contenido de las reuniones entre el empresario y el Presidente. Ninguno de los principales funcionarios y empresarios invitados asistió a la audiencia. Peter Thiel, Javier Milei, Federico Sturzenegger, Luis Caputo, el canciller Pablo Quirno, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza, fueron convocados formalmente como expositores, pero no concurrieron.

Argentina como patio de juegos

Natalia Zuazo, politóloga y especialista en políticas digitales, inteligencia artificial y gobernanza tecnológica, puso el foco en la infraestructura necesaria para el desarrollo de los proyectos de Palantir: ‘’Para Thiel, la inteligencia artificial es, ante todo, una tecnología militar que él vende a través de una teología del miedo, de un mundo estancado a causa de defensores de derechos humanos’’. Según explicó, ‘’empresas como Palantir necesitan para funcionar centros de datos, agua, electricidad, minerales, capacidad nuclear. Argentina tiene todo eso, pero sobre todo un gobierno, por ejemplo, que a través del RIGI le ofrece a las grandes tecnológicas recursos baratos y reglas hechas a su medida’’.

El problema no es la presencia de una empresa extranjera en sí misma, sino las condiciones en las que opera: ‘’La discusión no es si un extranjero puede vender sus productos acá, sino ¿para qué fines, bajo qué reglas y con qué controles? No sabemos a qué vino Peter Thiel, pero sabemos qué hace y qué vende. Esa información es suficiente para que este Congreso actúe, investigue y pida explicaciones’’, concluyó Zuazo.

El poder de los datos

Uno de los principales puntos de preocupación planteados durante la audiencia fue el rol que pueden adquirir empresas como Palantir dentro del funcionamiento del Estado. Gabriela Mitidieri, doctora en Historia y docente de la UBA, sostuvo que la firma representa algo más que un proveedor tecnológico: «Palantir no vende tecnologías a los Estados, sino que se convierte en parte de la infraestructura de gobierno». Según explicó, ‘’esto implica poner en manos privadas la capacidad de integrar datos, producir inteligencia y orientar decisiones públicas que afectan la vida de millones de personas».

Como señalaron distintos expositores, Palantir trabaja con organismos estatales y de seguridad de distintos países y desarrolla sistemas capaces de integrar grandes volúmenes de información. Para los especialistas, esto plantea interrogantes sobre quién controla esos datos y qué uso se hace de ellos.

En esa línea, Micaela Mantegna, abogada especialista en ética de la IA, definió el modelo como una innovación parasítica: «Como un parásito, se adosa a las estructuras del Estado para vaciarlas desde adentro». Y resumió cuál considera que es el principal riesgo: «Lo que nos tiene que preocupar es la soberanía digital».

Esteban Magnani, periodista especializado en tecnología, docente universitario y editor de ANCCOM, aportó: ‘’Thiel ve la democracia como obstáculo y logra saltearla a través de contratos con el Estado, a la manera en que lo hace Palantir, donde ya las decisiones se toman dentro de una caja negra de supuesta inteligencia artificial que está diseñada por humanos con intereses políticos particulares, pero donde ya todo parece automatizado y supuestamente neutral gracias a la matemática’’.

Por su parte, Mitidieri afirma que «el objetivo declarado de Palantir es lograr que los Estados operen en buena medida o totalmente a través de sus productos. El problema es quién controla las infraestructuras que organizan el poder estatal».

Los expositores plantearon la necesidad de abrir una discusión sobre la gestión de los datos, el uso de tecnologías de vigilancia y la soberanía tecnológica, pero también sobre la capacidad democrática de controlar cómo el Estado produce conocimiento y ejerce poder.

La profecía

Algunos panelistas también intentaron sintetizar la ideología de Thiel para comprender qué podría motivar su llegada a la Argentina. Uno de los textos que apareció de manera recurrente durante la audiencia fue El individuo soberano: cómo sobrevivir y prosperar durante el colapso del Estado de bienestar, de james Dale Davison y William Rees-Mogg, publicado en 1997 y señalado como uno de los libros de referencia del magnate.

La obra plantea un futuro marcado por el colapso de los Estados y el avance de la tecnología donde marca a Argentina y Nueva Zelanda como posibles destinos privilegiados frente a ese escenario. La relación entre el libro y su llegada a la Argentina fue analizada por el periodista estadounidense Gil Duran, quien participó de la audiencia a través de un video grabado: «Thiel compró tierras en Nueva Zelanda y obtuvo la ciudadanía de ese país en 2011. Ahora en la cima de su poder e influencia en Estados Unidos, donde está profundamente entrelazado con el autoritario régimen de Trump, puso la mirada en Argentina porque ve que el régimen de Trump se tambalea y es impopular. Tal vez esté buscando una vía de escape o también esté buscando una profecía». En su interpretación, la Argentina podría representar algo más que un refugio: «Ve a Argentina como un lugar para explotar y colonizar tras la decadencia de Estados Unidos, tal como lo predice el libro’’.

Al contrario de lo que explican muchos allegados al gobierno de Milei, las conexiones de Thiel con Argentina no son nuevas. Recientemente los periodistas Juan Luis González y Giselle Leclercq, junto con Reporteros sin Frontera, publicaron en Anfibia Hackear a Peter Thiel donde rastrea las conexiones del magnate con Argentina hasta el 2017, año en el que Palantir intentó comprar la digitalización de los archivos de la AMIA. En sus aportes en la audiencia, mencionan el silencio que recibieron por la mayoría de las fuentes ante preguntas sobre Thiel y el labor de la tarea periodística en la búsqueda de documentación y archivo para dar con los hechos encontrados.

¿Y ahora qué?

La audiencia finalizó con un total de 33 expositores y puso en discusión el avance de la inteligencia artificial, la regulación de los datos, las tecnologías de vigilancia, el denominado tecnofascismo y la soberanía tecnológica.

Al cierre, Marino anunció que buscarán darle continuidad al debate: «Una de las primeras resoluciones es la publicación de un dossier escrito con todas las exposiciones para la capacitación de diputados y diputadas nacionales. Entendemos que el paquete legislativo que impulsa el Gobierno está marcado por la orientación estratégica de Peter Thiel. De esta forma es poder responder a la discusión sobre la reforma de ley de sociedades y el super RIGI’’.

Además, propuso «la creación de una página web que realice un seguimiento de las novedades de Peter Thiel e iniciativas impulsadas». La charla completa está disponible en YouTube, en el canal de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.