Por Clara Sciarrotta
Fotografía: Valentina Tavella

Ante la imposibilidad de cubrir los gastos fijos y la caída en las ventas, la librería En el viento, en Belgrano, liquida sus libros y cierra definitivamente. Los libreros se fueron endeudando para aguantar el derrumbe, pero tocaron fondo y este sábado se despiden.

La librería En el viento, ubicada en el barrio porteño de Belgrano, cerrará este sábado definitivamente sus puertas. Tras seis años de funcionamiento, sus dueños, Berenice Blanco y Rubén Acosta, tomaron la decisión de rescindir el contrato de alquiler del local de la calle Mendoza 2620 para evitar sumar más deudas.

El origen del comercio se remonta a octubre de 2018, cuando Acosta quedó desempleado tras el desfinanciamiento de la Librería Universitaria Argentina durante la gestión de Mauricio Macri. Con el dinero de su indemnización adquirió el fondo de comercio del local en Belgrano. Dos años más tarde, tras la clausura del Centro Cultural Haroldo Conti en la ex ESMA por la pandemia de COVID-19, Blanco se incorporó a la atención diaria. Juntos continuaron la tradición del espacio previo, perteneciente al poeta Salvador Biedma.

Sin embargo, la actividad comercial se volvió insostenible en el último tiempo debido al contexto económico. Al explicar las razones del cierre, Blanco sostuvo: «La decisión fundamental es el plan económico implemetado por el gobierno de Caputo y Milei. Los servicios y los alquileres aumentaron un montón, nuestros costos personales aumentaron y a la inversa mermó la venta, porque a nuestros lectores les pasó exactamente lo mismo».

Hace dos años, los dueños necesitaban vender 300 libros al mes para cubrir los gastos del local y de su vivienda personal. En la actualidad, para afrontar únicamente los costos del comercio necesitan vender 600 ejemplares, mientras que las ventas cayeron a 150 unidades mensuales.

La crisis modificó por completo la estructura de costos del local. Hace dos años, los dueños necesitaban vender 300 libros al mes para cubrir los gastos del local y de su vivienda personal. En la actualidad, para afrontar únicamente los costos del comercio necesitan vender 600 ejemplares, mientras que las ventas cayeron a 150 unidades mensuales.

Para intentar sostener la actividad, los dueños acudieron a créditos bancarios y financiación con tarjetas, pero los ingresos no alcanzaron para saldar las deudas. «Nos fuimos endeudando creyendo que aguantábamos hasta que esto pase. Esto no pasa y en algún momento hubo que poner un corte. Llegamos a un acuerdo con el dueño del local y nos vamos antes para no aumentar la deuda», explicó la dueña.

Esta caída en el consumo, aclara Blanco, no se debe a un desinterés por la lectura ni a nuevos formatos, sino al golpe directo en los bolsillos: «La gente lee e inclusive me animo a decir que lee más. El libro de papel llega como un refugio ante tanta pantalla y tantas notificaciones. El problema fundamental es que la gente no puede comprar libros nuevos que cuestan entre 30 mil y 50 mil pesos. Hay que mantener la llama de la sed de lectura hasta que esto se termine».

El contexto de suba de precios para la impresión de ejemplares, y baja de ventas por la crisis económica, tal como lo describe Blanco, contribuyen a la caída de las ventas. A esto se suma la intención del gobierno de derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y suprime artículos de la Ley 25.446 de Fomento del Libro y la Lectura, que precisan el papel del Estado en la promoción efectiva del libro y la lectura. En rechazo de este intento se expresó la Cámara Argentina del Libro.

Esta normativa establece el Precio de Venta al Público (PVP) en todo el país, una herramienta clave para los comercios de barrio. «Fue una pelea ganada por los pequeños libreros para que el público optara por dónde comprar en función de la atención y no del precio, ya que en todos lados costaba lo mismo», explica Blanco. Frente al posible fin de esta protección, la dueña advierte sobre la amenaza de los grandes competidores: «Si se quita esta ley, no es solo a favor de los supermercados, sino de grandes corporaciones como Amazon, que buscan cambiar las reglas del consumo».

Con la fecha límite fijada para el 29 de agosto, la librería lleva adelante una liquidación final de su catálogo de libros nuevos, con promociones de un ejemplar por 20 mil pesos y tres por 45 mil pesos.