Por Catalina Segado
Fotografía: Archivo Lucia De Marco

El Tribunal Oral Federal N° 5 de la Capital Federal dictó sentencia este miércoles contra Gonzalo “Chispa” Sánchez, exintegrante del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Fue sentenciado a 16 años y 8 meses por 178 casos de privación ilegítima de la libertad y homicidios cometidos entre 1976 y 1978, durante la dictadura cívico militar.

“16 años y 8 meses” fue  el veredicto de los jueces Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Germán Castelli que pone fin al juicio oral iniciado en octubre del año pasado contra Gonzalo “Chispa” Sánchez. La condena es por 178 casos de privación ilegítima de la libertad y homicidios (de los 193 de los que se lo acusaba) cometidos entre 1976 y 1978. El represor de 74 años, además, tuvo que ser extraditado desde Brasil en 2020 tras más de dos décadas de permanecer prófugo. Su participación con el terrorismo de Estado llevado adelante por la ultima dictadura civico-militar, incluye el secuestro y asesinato del periodista Rodolfo Walsh.

Durante la lectura de la sentencia, llevada a cabo cerca de las 11 de la mañana en Comodoro Py 2002, estuvieron presentes familiares, sobrevivientes, periodistas, militantes de Derechos Humanos y de distintas agrupaciones políticas, los cuales demostraron malestar tras conocerse la decisión unánime por parte del tribunal y levantaron carteles que mantienen vivas a las víctimas de la dictadura. El genocida presenció el veredicto de forma virtual, un beneficio que le otorgó el tribunal al igual que en la primera audiencia, que también había sido desarrollada de forma presencial.

La decisión del tribunal se dio luego de los pedidos formulados durante la etapa de alegatos. La fiscalía (encabezada por Félix Crous y la auxiliar fiscal Marcela Obetko) y las querellas que representan a querellantes particulares y organismos de derechos humanos habían solicitado la pena de 25 años de prisión sosteniendo la responsabilidad operativa del acusado dentro de la patota de la ESMA.

Tras la lectura del fallo en Comodoro Py, el abogado querellante Pablo Llonto, en diálogo con ANCCOM, criticó la sentencia dictada por el Tribunal Oral Federal N° 5: «La lectura que hacemos es crítica porque con 178 privaciones ilegales de libertad se hace muy difícil entender algún fundamento para justificar ese monto de pena cuando lo que se pidió es el máximo que correspondía, que es 25 años». El especialista puso el foco en la desproporción de los 16 años fijados por los jueces al compararlo con resoluciones de otros procesos por delitos de lesa humanidad: «Ha habido otros casos de genocidas condenados por privación ilegal de libertad de menos casos (de un caso, de tres casos) y las condenas fueron a 18 años, o sea, a más de 16».

Poco para festejar

En Comodoro Py el clima no fue de festejo ni alegría, en diálogo con ANCCOM, Carlos Loza, uno de los sobrevivientes de la ESMA, que declaró en este juicio contra “Chispa” Sánchez, sostuvo: “Nos queda un sinsabor porque consideramos que es una pena menor para los gravísimos hechos que cometió: 178 fueron secuestros, torturas, en algunos casos violaciones; todo lo que ha pasado no está contemplado en esta pena”. Y agregó: “La pena de este tribunal es desconcertante, insuficiente, seguramente las querellas apelaremos este desastroso veredicto que no contempla la justicia que nosotros pretendemos para criminales de esta envergadura, gravísimos para la humanidad”. Como testigo en el juicio dio cuenta de que horas después del crimen de Jorge Mendé (una de las caras que sostiene en sus carteles) un represor joven subió hasta «Capucha», se sentó frente al ventiluz del altillo y tocó unos temas de rock nacional en la guitarra. En la audiencia desarrollada el 19 de noviembre del año pasado, el testigo se preguntó abiertamente si ese muchacho no había sido el propio Gonzalo Sánchez, a quien una investigación del periodista Ricardo Ragendorfer para Tiempo Argentino ubica como el ejecutante de la guitarra en la ESMA.

Respecto a las especulaciones técnicas sobre los considerandos de la condena, Llonto advirtió sobre la falta de consistencia jurídica del fallo: «Si bien los fundamentos van a aparecer en octubre, es muy difícil comprender por qué lado van a ir. Probablemente vayan por el lado de una posición no jerárquica en el grupo de tareas o algún invento por ese lado, pero la verdad que en el monto de la pena es una pésima sentencia. Rescatamos la condena, sin duda, porque es un nuevo genocida sentenciado y más un genocida que estuvo prófugo, pero no podemos de ninguna manera avalar ese monto de pena».

Tras la lectura del veredicto, el proceso entrará en una breve pausa procedimental. Según lo estipulado por el Tribunal Oral Federal N° 5, habrá que esperar hasta el próximo 22 de octubre para conocer en detalle los fundamentos completos del fallo. A partir de la difusión de ese documento, se abrirá un plazo de diez días hábiles para que tanto las querellas como la defensa presenten sus eventuales recursos de apelación ante la Cámara Federal de Casación Penal.