Por Delfina Barczak
Fotografía: Maia Zarate / Comunicación Facultad de Ciencias Sociales UBA

La antropóloga feminista Rita Segato fue nombrada Doctora Honoris Causa en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. En una charla con ANCCOM recordó su paso por la universidad y destacó el rol de estas casas de estudio en la construcción de otros futuros posibles.

Rita Segato, recibió varios reconocimientos alrededor del mundo por su trabajo como antropóloga, escritora e investigadora feminista. Pero este 24 de agosto obtuvo, según dijo, uno de los más emocionantes de su carrera. Minutos antes de que la homenajeada se convirtiera en Doctora Honoris Causa de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, la ANCCOM tuvo la oportunidad de recibirla en un sala de esta casa de estudios.

La charla comenzó con una revelación tan conmovedora como inesperada. Al preguntarle qué significaba este reconocimiento respondió moviéndose ansiosa en la silla: “Me siento muy emocionada, la verdad. Nadie es profeta en su tierra y yo tengo varios honoris causa, en varios lugares, pero nunca estuve más nerviosa que hoy”.

La historia entre Segato y la Universidad de Buenos Aires comenzó a sus 13 años, ya que realizó la secundaria en el Colegio Nacional de Buenos Aires y estudió Antropología en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Sin embargo, su formación estuvo marcada por los constantes ataques militares a la educación y su exilio en 1974.

“Estaba en el segundo año de secundario cuando vino el golpe de Onganía y la universidad fue intervenida. Ahí perdimos a una gran profesora e historiadora, Eva Clemente, que renunció porque se había perdido la autonomía universitaria. Ese es el primer golpe que vi suceder. Luego en 1974 la carrera de Antropología fue clausurada”, recordó Rita junto a este medio.

Hoy, en el marco de un ataque a la educación a través del desfinanciamiento universitario, pareciera que la historia se repite sin fin. Sin embargo, para Segato “el proceso es más importante que el destino y ninguna lucha es en vano”. Por eso, a pesar de las repetidas ofensivas, aseguró que las universidades siguen teniendo un rol clave en la construcción de otros futuros posibles.

“Creo que las universidades tienen que acercarse más a la sociedad. Para mí los estudiantes tienen que pensar siempre qué preguntas de la gente están respondiendo a través de lo que aprenden e investigan. Cuando yo daba clases siempre les preguntaba qué pregunta traían desde antes de la universidad”, señaló Segato.

Hacia el final de la charla, Rita ya se había deshecho de los nervios y confesó aliviada: “Acá percibí que estoy inspirada y menos mal, porque hoy tengo tantas ganas de hablar”.

En un aula repleta del tercer piso, la esperaban la Decana de la Facultad de Sociales, Ana Arias, y la sociologa feminista, Dora Barrancos, quienes la presentaron y le entregaron su diploma. Al desplegarlo, Segato mostró una sonrisa que no se le borró en toda la conferencia y el público estalló en un “Olé, olé, olé, Rita, Rita”.

En la primera fila asistían el vicedecano y próxima maxima autoridad de la facultad, Diego de Charras; el futuro vicedecano Julián Rebón; los directores de las carreras de Comunicación, Larisa Kejval; de Sociología, Rodrigo Salgado; de trabajo Social, Soraya Giraldes, entre otros y un montón de docentes que se acercaron a escuchar la conferencia “Una lectura de la política, desde el género. Hacia un cisma histórico, no intentado”.

Durante una hora habló frente a un aula repleta de estudiantes, referentes de la academia, autoridades de la Facultad y amigos. Con la comodidad de quien se siente en casa, fue y vino entre sus apuntes y algunos chistes. El foco estuvo puesto en la mirada decolonial, que acompañó con una kufiya alrededor de su cuello, en reclamo por la causa palestina.

Al narrar su exilio, las anécdotas sobre su trabajo fueron vastas. Una de ellas fue su investigación sobre los femicidios en la Ciudad Juárez, México. Allí descubrió que poco tenían que ver con el deseo sexual y mucho con un mandato patriarcal de pertenencia. Sin embargo, aclaró Rita, “lo que he llamado cofradía, fratría o hermandad masculina, hoy debería tener otro nombre porque cada vez es más parecido a una lealtad entre los dueños del mundo”.

También comentó su experiencia investigando en Brasil y en pueblos de la puna argentina. Aunque su foco de estudio fue la violencia machista, ambos casos le sirvieron para profundizar en las contradicciones existentes. “Un compañero gay del norte me decía hace poco que en realidad ellos tienen costumbres muy femeninas, en sus trajes, su preparación para los festivales, sus cuidados y eso sin duda es algo que no muchos saben o imaginan”, compartía divertida. Como respuesta a ello, Segato alertó: “No lo creerían pero tiene mucho que ver con la colonialidad que hay hacia adentro de los movimientos sociales, e incluso en el saber mismo, tenemos que estar atentos”.

Lejos de quedarse en el pasado, Rita también alertó sobre las batallas actuales y desestimó a aquellos que pretenden atentar contra las victorias feministas. “Milei ahora está contento porque se metieron a un grupo internacional contra el aborto”, le explicaba riendo a su amiga Dora Barrancos. “Sí estás a favor de la vida que sea la de todos, los niños con hambre en la calle, los enfermos, la gente sin techo, aquel que se preocupa solo por la vida cuando está en la barriga es un mentiroso”, afirmó hacia el público.

Al cerrar el evento, el pianista Facundo Ramirez y el cantautor andino Tukuta Gordillo, cantaron “La Tristecita” de los Chalchaleros. Rita, conmovida, concluyó leyendo “El 11 sin fin”, un poema de su autoría que conmemora el último día de la libertad de los pueblos originarios. “A pesar de la colonialidad permanente, el 11 es hoy”, sentenció la nueva Doctora de la UBA, proponiendo cuál debería ser el próximo debate que nos debemos dar.