Esa es la cantidad de personas que se suicidaron en 2025, un número record que constituye la tasa más alta de la historia. Entre Ríos, San Luis y Salta son las provincias más afectadas. También los jóvenes de 15 a 34 años. La falta de políticas públicas se evidencia en el escaso presupuesto destinado a la salud mental.
El suicidio se convirtió en la principal causa de muerte violenta en Argentina y 2025 alcanzó la tasa más alta de suicidios de la que se tenga registro en el país: 11,8 casos cada 100.000 habitantes. Se trata de un índice que supera incluso los registrados durante la crisis de 2001, la última dictadura cívico-militar y la pandemia de Covid-19. Las cifras se desprenden del informe anual sobre suicidios que presentó el pasado jueves el Observatorio de Política Criminal (OPC).
La magnitud del fenómeno adquiere mayor relevancia al compararlo con otros indicadores de violencia: los suicidios cuadriplican la tasa de homicidios dolosos (3,6 cada 100.000 habitantes). Estos datos se inscriben, además, en una tendencia sostenida de crecimiento que ubica a Argentina entre los países de la región con mayores tasas de suicidio, sólo por debajo de Uruguay y Chile.
Aunque se trata de un fenómeno transversal, los datos relevados en el informe muestran que el suicidio constituye la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 34 años en nuestro país, con una incidencia particularmente elevada en las provincias de Entre Ríos, San Luis y Salta, que encabezan el registro.
Paradójicamente, si bien la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 (sancionada en 2010 y reglamentada en 2013) establece un presupuesto incremental destinado a políticas de cuidados y prevención del suicidio, con un mínimo del 10% sobre el presupuesto destinado a salud, hoy enfrenta el mayor desfinanciamiento de su historia.“Cuarenta y ocho millones de pesos es el presupuesto anual destinado a políticas de contención en salud mental para todo el territorio nacional, el salario mensual de un futbolista promedio”, afirma Ariel Larroude, director del OPC y director del posgrado en Política Criminal y Delitos Complejos de la Facultad de Derecho de la UBA.
La crisis de salud mental atraviesa distintos sectores de la sociedad, con especial profundidad entre los miembros de las fuerzas de seguridad. En declaraciones recientes, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, expresó su preocupación por el aumento del 30 por ciento en los suicidios registrados dentro de las fuerzas en comparación con 2024. Aunque las causas son múltiples, la pérdida de poder adquisitivo y el endeudamiento –coninciden los investigadores- en algunos casos pueden abonar el terreno para que sucedan. En este contexto, familiares de integrantes de Policía, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Fuerzas Armadas protestaron este 24 de agosto frente al Edificio Centinela para reclamar mejoras salariales, laborales y en las condiciones de cobertura de salud.
“Invitamos al Congreso a que declare la emergencia de salud mental. Para la reasignación de partidas rápidas, para la contratación de profesionales de salud mental, acorde a la urgencia que estamos atravesando”, reclamó Larroude durante la conferencia de prensa en la que presentaron el informe, realizada en la sede de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), en el centro porteño.
Ante un panorama hostil con caída del empleo registrado, aumento de la morosidad en la familias y problemas de ludopatía en los adolescentes, matarse aparece como el salvoconducto ante un futuro desolador y un presente cada vez más insoportable. La ausencia de políticas públicas sostenidas de prevención, asistencia y contención deja a individuos y familias enfrentados en soledad a problemáticas que exceden sus capacidades, profundizando la percepción de abandono y la falta de perspectivas.
Si vos o alguien que conocés atraviesa una crisis emocional o necesita ayuda, puede comunicarse con la línea de prevención del suicidio a los siguientes números: 135 (CABA Y GBA), (011)5275-1135 o 0800-345-1435 (desde todo el país).