En su obra “Siete estaciones para hablar de amor”, la directora Victoria Hladilo retrata los dramas y las luchas sociales de la Buenos Aires de principios del siglo pasado pero que se proyecta en todos los tiempos.
Escrita y dirigida y escrita por Victoria Hladilo, Siete estaciones para hablar de amor pone al descubierto las tensiones y los intereses contrapuestos entre clases sociales. En la Buenos Aires de principios del siglo XX, un matrimonio acaudalado ve con buenos ojos la llegada de un trabajador de campo a su casa, dispuesto a compartir charlas, guitarreadas y tragos. Pablo (Manuel Vignau), con su sencillez campechana, comienza a ganar la confianza de Gregorio (Carlos Belloso) y el cariño de su mujer Ana (Laura Nevole) A medida que pasa el tiempo, la amistad y el amor entre los tres se irá confundiendo hasta trastocar los límites de lo aceptable en una sociedad rígida y clasista.
La comedia dramática, basada en el relato “Del amor” de Antón Chéjov, trae a escena un conflicto dialéctico, en el cual Gregorio, burgués defensor de los patronos, discute con su mujer Ana y su amigo Pablo sobre las condiciones de los primeros trabajadores fabriles de Buenos Aires en medio de frustraciones y sueños no alcanzados.
Las interpretaciones del trío actoral son brillantes. Carlos Belloso, con su histrionismo visceral, lleva adelante el guion con un magnetismo del cual cuesta despegarse, mientras que Laura Nevole, en sus gestos y miradas, se roba la atención del público, a la vez que algunos suspiros. Por último, Manuel Vignau logra atrapar al espectador con una actuación sutil, módica, en la cual lo que dice pasa a ser vital por su forma de expresarlo, además de demostrar gran habilidad para las payadas gauchescas, presentes a lo largo de la obra.
Con una sencilla pero eficaz puesta en escena, a cargo de Celeste Etcheverry, el espacio logra activar la imaginación del público, mientras que el diseño de vestuario, ideado por Gabriella Gerdelics, da verosimilitud a la representación. La obra va de menor a mayor, mostrando poco a poco, de manera inteligente, escenas eróticas confundidas en la amistad, rayando la sensualidad, jugando con los límites de lo aceptable y lo prohibido en una sociedad muy diferente, que sin embargo evidencia que ciertos conflictos del pasado siguen más vigentes que nunca.
En diálogo con ANCCOM, la dramaturga Victoria Hladilo, de notable trayectoria, con estudios realizados en la Universidad del Cine (FUC) y en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD), cuenta cómo surgió la idea de escribir una obra situada en el pasado de Buenos Aires, narrando un drama de amistad y amor atravesado por las dificultades económicas. “Cuando comencé a hacer la adaptación del cuento ´Del amor´ de Chéjov, me apareció la imagen de la historia de mi familia, que emigró desde Rusia hacia el Chaco, para trabajar en el campo, con el deseo de luego pasar a la ciudad y lograr estudiar, que era en parte el objetivo principal de mi abuelo. La decisión del lugar espacio-temporal tiene que ver con esa llegada desde el campo a la ciudad de mi familia a inicios del siglo XX, y a partir de la indagación de noticias de la época que relacioné con la actualidad, terminé por situarla alrededor de 1920. En cuanto a la historia en torno a la cual gira la obra, muchos de los cuentos de Chejóv tocan la cuestión del amor, y sentía deseos de indagar en ese lugar, mientras que los problemas económicos y sociales juegan un papel que determina esa historia de amor. Hay un sentido universal detrás de estos conflictos, que me interpelan profundamente. El cuento es un triángulo amoroso que va enrareciéndose, y el recorte de una realidad particular, sobre esos tres personajes en escena, fue el que elegí para mostrar ese conflicto”.
“Siete estaciones para hablar de amor” se presenta todos los lunes de agosto, inclusive el primer lunes de septiembre a las 20, en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, CABA.