Por Priscila Herrada
Fotografía: Gentileza Sebastian Freire

Las trabajadoras del suplemento «Las 12» del diario Página/12 publicaron una carta abierta denunciando la precarización laboral y salarios impagos. La situación de todo el matutino no es mejor.

Flor Monfort, Inés Hayes, Ester Díaz, Carolina Fernandez, Alejandra Varela, Laura Haimovichi y Eugenia Murillo, periodistas de Las 12.

Las trabajadoras de Las12 publicaron una carta abierta para denunciar salarios impagos y la precarización con la que sostienen el histórico suplemento feminista de Página/12. El reclamo expuso un conflicto más amplio dentro del diario: trabajadores que cobran sus salarios en cuotas, ingresos por debajo de la canasta básica y una redacción que se mantiene en estado de alerta ante la falta de certezas sobre los próximos pagos.

“No hay periodismo feminista posible con trabajadoras precarizadas, silenciadas o sin salario”. Con esa definición, las periodistas de Las12 hicieron público el conflicto que atraviesan. La carta, dirigida a las autoridades del Grupo Octubre y a su responsable, Víctor Santa María, denuncia que algunas trabajadoras todavía no recibieron la totalidad de sus salarios y cuestiona el valor que la empresa otorga al trabajo de quienes sostienen uno de los suplementos feministas pioneros de la región.

La decisión de hablar públicamente desde Las12 se inscribe en un conflicto que excede al suplemento. La comisión interna de Página/12 denuncia desde hace años el deterioro de las condiciones laborales en el diario, pero este mes se encendió una nueva señal de alarma: por primera vez, una parte de sus trabajadores comenzó a recibir el salario de manera parcial.

“Esta situación es novedosa, no nos había ocurrido antes”, explica Nahuel Lag, redactor de Últimas Noticias de Página/12 desde 2010 y uno de los tres delegados de la comisión interna del diario, referenciada en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).

En Las 12, la situación llevó a sus trabajadoras a construir un reclamo propio. “La comisión interna viene haciendo pública esta situación de precarización y maltrato laboral desde hace varios años, pero en este caso quisimos hacerlo específicamente desde Las12 porque sentimos que necesitamos que se le dé al suplemento y al periodismo feminista el lugar que le corresponde”, cuenta Inés Hayes, periodista del suplemento e integrante de la Comisión de Géneros y Diversidades del diario.

Para Hayes, el problema no comienza con el atraso de este mes. Los bajos salarios ya condicionaban la posibilidad de dedicarse exclusivamente al trabajo periodístico. “No podemos hacer buen periodismo, y menos periodismo feminista, con salarios de miseria”, sostiene.

Debajo de la canasta básica

Hasta ahora, explica Hayes, los salarios se pagaban en tiempo y forma. El problema estructural era otro: los ingresos resultaban insuficientes frente al costo de vida. Este mes, sin embargo, a la pérdida del poder adquisitivo se sumó el atraso en los pagos. “Hay compañeros y compañeras que cobraron la mitad de su salario”.

La comisión interna, sin embargo, decidió asumir el reclamo de manera colectiva. “Página/12 tiene una historia gremial extensa en la que entendemos muy claramente que si los reclamos no son colectivos, perdemos todos. La alerta es para todos”, afirma Lag.

El delegado señala que el salario básico de prensa se ubica actualmente en torno a los 720 mil pesos y que, con el acuerdo paritario alcanzado entre SiPreBA y las cámaras empresarias para el período mayo-octubre, debería llegar a los 860 mil. En Las12, las colaboraciones se pagan entre 30 y 35 mil pesos por nota.

Los bajos ingresos empujan a buena parte de los trabajadores hacia el pluriempleo. “No le podés dedicar tu día solamente a Página/12 porque no comés. No pagás el alquiler, no vivís, no pagás los servicios”, resume Hayes.

Lag describe una realidad que excede al diario y alcanza al gremio de prensa en general: periodistas con más de un empleo, endeudados y, en algunos casos, con dificultades para cumplir con sus obligaciones cotidianas. El pago parcial de los salarios profundizó ahora esa situación. “Hay compañeros que se ven complicados para pagar sus alquileres. Afecta directamente a la cotidianidad, al trabajo, a la salud, a la familia, a todo”.

Sin fecha

Frente al atraso, la comisión interna exigió que la empresa se comunicara individualmente con cada trabajador afectado. Los problemas comenzaron el jueves, día previsto para el cobro, pero, según Lag, la comunicación oficial llegó recién el lunes.

Al momento de estas entrevistas, todavía había trabajadores que no habían percibido la totalidad de sus ingresos y la empresa no había informado una fecha definitiva para completar los pagos. Desde la comisión interna aseguran que tampoco cuentan con información detallada sobre la situación financiera de Página/12 o del Grupo Octubre. “La empresa pone sus argumentos, habla de algunos pagos de proveedores atrasados, pero no es información que nosotros manejamos”, señala Lag.

El reclamo ocurre, además, mientras la empresa debe comenzar a aplicar el último acuerdo paritario. Por el momento, los trabajadores realizaron una asamblea y se mantienen en estado de alerta a la espera tanto de la regularización de los salarios como del cumplimiento de los aumentos acordados.

Pionero

La decisión de Las 12 de realizar un reclamo propio no se explica solamente por la situación salarial. En la carta, sus trabajadoras reivindican también el valor histórico de un suplemento que está próximo a cumplir tres décadas y que surgió cuando hablar de periodismo feminista todavía resultaba excepcional dentro de los grandes medios.

Las12 nació en los años noventa de la mano de periodistas como María Moreno, Liliana Viola y Marta Dillon. “Era un suplemento absolutamente de vanguardia y revolucionario para ese momento”, recuerda Hayes, que comenzó a colaborar allí en 2020. Según cuenta, su alcance excedió desde el comienzo las fronteras argentinas y llegó a lectoras de distintos países de América Latina. Para ella, el trabajo actual forma parte de una tradición que las primeras periodistas fueron transmitiendo a las generaciones siguientes.

Ese espacio también sufrió un retroceso reciente. Un 8 de marzo, Página/12 decidió que Las12 dejara de publicarse en papel y continuara únicamente en formato digital. “Fue un golpe para nosotras, para las lectoras y para quienes salen en el suplemento”, señala Hayes.

Sin embargo, las periodistas continuaron sosteniendo una agenda que consideran todavía más necesaria en el escenario político actual. Hayes enumera entre sus principales preocupaciones el recrudecimiento de la violencia de género, el desmantelamiento de políticas públicas destinadas a mujeres y diversidades, el debilitamiento de programas de Educación Sexual Integral, la desocupación y el endeudamiento de los hogares.

“En este momento es cuando más se necesita visibilizar las historias, las voces, las experiencias y las discusiones al interior del movimiento transfeminista”.

Defender derechos hacia afuera y no respetarlos adentro

La necesidad de sostener esa agenda convive con una paradoja: quienes escriben sobre derechos laborales, desigualdad y violencia deben reclamar al mismo tiempo por sus propias condiciones de trabajo. En el caso de Las12 su directora es cabeza de familia, lo cual resulta aún más grave en un medio que se embandera con la justa reivindicación de igualdad de género.

“Es súper difícil”, reconoce Hayes. “Queremos hacerlo mejor, queremos informar de la mejor manera, pero necesitamos salarios acordes al nivel de vida para poder hacerlo”.

La tensión adquiere una dimensión particular dentro de Página/12, un diario que construyó buena parte de su identidad pública alrededor de la defensa de los derechos humanos, los derechos laborales y las luchas de distintos colectivos sociales.

Para Hayes, esa identidad contrasta con lo que ocurre puertas adentro. “Dice una cosa para afuera y hace otra cosa con sus propios trabajadores, que son los que sostenemos y hacemos que el diario sea posible”, cuestiona.

Esa misma contradicción atraviesa el reclamo general de la redacción. Lag señala que organizaciones sindicales, organismos de derechos humanos y distintos colectivos encontraron históricamente en Página/12 un espacio donde expresar sus demandas. Ahora son sus trabajadores quienes recurren a ellos para pedir acompañamiento.

De dar voz a pedir apoyo

La carta de Las12 está dirigida a las autoridades del Grupo Octubre y a Víctor Santa María, pero también interpela deliberadamente a lectoras, entrevistadas, artistas, militantes, investigadoras y trabajadoras que durante años encontraron un espacio en sus páginas.

“Queríamos que ellas se enteraran y lo supieran”, explica Hayes. La convocatoria obtuvo rápidamente adhesiones: “La juntada de firmas está siendo maravillosa. Nos sentimos súper acompañadas”.

Para la periodista, aunque Las12 pertenece a Página/12, la comunidad construida alrededor del suplemento excede a la empresa. Parte de sus lectoras, cuenta, incluso se sorprendió al conocer la situación laboral dentro de un diario identificado históricamente con la defensa de derechos. “Se sorprendieron, pero el apoyo es aún más fuerte”, sostiene.

Lag plantea un llamado similar desde la comisión interna. “A todos los espacios que ven en y tienen en Página un lugar donde expresar sus reclamos, donde reclamar sus derechos, les pedimos que nos acompañen”, afirma.

Hayes descarta que actualmente esté en riesgo la continuidad del suplemento. El objetivo inmediato es que se completen los salarios adeudados y que mejoren las condiciones de quienes producen el suplemento y el diario.

Pero detrás del reclamo aparece una discusión que excede el conflicto puntual. “No queremos que el periodismo se convierta en que pueda escribir solamente el que tiene el salario asegurado por otro lado. No queremos que sea un hobby”, advierte Hayes. “Somos trabajadores y trabajadoras, vivimos de nuestro salario”.

Mientras esperan una respuesta, los trabajadores de Página/12 continúan en estado de alerta y las periodistas de Las12 sostienen el suplemento. Para Hayes, defender su continuidad implica también garantizar las condiciones que permitan hacerlo con calidad: “A pesar de todo, seguimos organizándonos desde la empatía, desde las redes, desde el cariño y desde el amor”.