El pasado jueves 13 de agosto La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados convocó a una sesión abierta con el fin de exponer la represión policial ocurrida el pasado en la marcha en contra de la Ley de Tierras y Desalojos. Allí se debatió y alertó sobre las irregularidades del accionar policial al llevarse a cabo hechos represivos.
La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados convocó a una sesión abierta con el fin de exponer la represión policial ocurrida el pasado jueves 6 de agosto en la marcha en contra de la Ley de Tierras y Desalojos. La reunión en la Sala 1 del Anexo del Congreso –encabezada por el presidente de la comisión y diputado nacional por el partido justicialista, Horacio Pietragalla Corti– contó con la presencia de alrededor de 65 personas. Entre los presentes se destacaban periodistas, personal de salud, personas que trabajan en el monitoreo de la ciudad, representantes de agrupaciones de derechos humanos y agrupaciones contra la represión, entre otros.
En diálogo con ANCCOM, Pietragalla comentó la finalidad del encuentro: “Primero y principal, la visibilidad que le da el Congreso y que queden registrados estos hechos de violencia institucional, de represión desde el Gobierno Nacional en una institución que es otro poder, que es el Poder Legislativo, es importante. La idea es construir a partir de estas herramientas para visibilizar tanto de consulta sobre lo que significan estas represiones, pero también para hacer presentaciones judiciales”.
Entre los tantos testimonios de los participantes de la asamblea, se destacaron dos grandes temas: La represión sistemática, las irregularidades de la policía al momento de llevar a cabo la represión y principalmente se acusó a la policía de atentar de manera intencional contra la población.
La reunión inició con videos de 3 chicas que fueron detenidas en la manifestación que contaron sus experiencias. Tuvieron que hacerlo por vídeo debido a que a los 29 detenidos que dejó la manifestación se les puso una orden de restricción de 500 metros con el Congreso de la Nación. “Nos acercamos al Congreso cuando sacaron las vallas, nos manifestamos pacíficamente bailando, haciendo música, hasta que empiezan a violentarnos. Yo trato de defender a un jubilado que tiraron al piso, estábamos en una manifestación pacífica. A mí me ataron con un precinto. Me gustaría ser parte de la audiencia del jueves próximo, cosa que no sé si será posible porque me prohibieron acercarme a 500 metros del Congreso.» Declaro Lola Cancino, una de las 29 personas detenidas.
Orden de atacar
Roberto Cipriano García es secretario ejecutivo de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), un organismo de derechos humanos que viene monitoreando las represiones policiales. Esta agrupación acompañanda, por el Comité Nacional de Prevención de la Tortura, llevan monitoreadas 221 marchas y segun Roberto esta fue la mas salvaje: “La marcha del jueves pasado la definimos de alguna manera como una de las más brutales y salvajes, porque se trató de eso, de un despliegue de la represión pocas veces visto”. Ciprano afirmó que la represión fue premeditada: “Claramente había una decisión de reprimir. No fue una cosa que se fue dando sola con la dinámica de los acontecimientos, sino que se vio que estaba planificada, hubo una decisión política”.
Cipriano García justificó su afirmación reconstruyendo cómo se fueron dando los hechos: “Hay que hacer un control de cómo son esas medidas preventivas o cómo se organiza la fuerza para garantizar la seguridad del evento. En este punto, las vallas estaban flojas. Es decir, una persona que va y empuja la valla, la valla se mueve, la valla sale rápidamente, ¿no? Entonces, bueno, ¿qué pasa? Están mal montadas las vallas para que frente a una muy escasa violencia de una persona la valla se caiga. Eso genera, obviamente, que la Policía venga, reprima”.
Esteban Chala, rescatista que estaba como personal de salud en la manifestación explicó cómo el temporal de esa jornada influyó en la represión: “Las circunstancias extras de que estaba lloviendo, había baja presión, hacía muy peligroso el tema de los gases lacrimógenos en ese contexto, porque al haber un sistema de baja presión hace que el humo de los gases quede suspendido en el aire bajo, afectando a muchísima más gente. Eso es lo que vimos, que cada vez que caía una lata de gas generaba a muchísima gente daño: gente que caía al piso, que no podía seguir caminando, gente que no podía respirar”.
Retomando la explicación de Chala, Roberto Cipriano siguió exponiendo la voluntad de las fuerzas de seguridad en herir a la población o de ser ignorantes: “Lo segundo es la cuestión climática que Esteban mencionaba, que también debería la Policía conocer esto que informaba Esteban. Lo que genera el efecto climático en los gases frente al uso que se hace en el marco de la represión”. Y agregó: “Nos llamó la atención que fue una de las veces que más granadas de gas lacrimógeno dispararon, más de 100 solamente contamos nosotros, porque no estábamos en todos los focos represivos por la dimensión que tuvo, nos preguntamos, si no tendría que ver justamente con conocer el efecto que tienen. Si lo conocían y lo hicieron para generar el efecto es muy grave, si no conocían el efecto es muy grave también, ¿no?, porque la responsabilidad de arrojar tantos gases en una marcha como está”.
Otro que expuso sobre la represión sistemática fue Nicolás Unafó, periodista que se desempeña como movilero en C5N: “El otro día hubieron 29 personas detenidas y más de 1.500 heridos, pero cuando terminan deteniendo a estas 29 personas, lo que queda claro es que a las pocas horas recuperaron la libertad porque nunca pueden demostrar que estas personas son las que después salen a decir que estaban rompiendo la plaza o estaban prendiendo fuego un contenedor. A los que supuestamente inician los disturbios, nunca los agarran”.
Victoria Darraidou, coordinadora del equipo de políticas de seguridad y violencia institucional del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) expuso las irregularidades policiales en el disturbio: “Lo que vimos centralmente es una repetición de patrones que venimos observando desde diciembre del 2023, con un uso abusivo de las armas que nosotros llamamos ‘menos letales’ y la criminalización de quienes participan de la protesta social”.
Victoria señaló tres cuestiones de la policía que notaron desde el CELS en la última manifestación: “La primera tiene que ver con el comisario inspector Gauna vistiendo de civil, portando una escopeta que, como dijo la ministra de Seguridad, puede disparar balas antitumulto, balas de estruendo, pero también puede cargar plomo. Eso es muy relevante. No había ninguna identificación que pudiera señalar que esta persona era parte de la Policía Federal”. Darraidou agregó que “la Ciudad de Buenos Aires tiene en su ley la obligación de portar el uniforme y un gafete que le permita individualizar a quienes integran las protestas, quienes son parte de los operativos. No era el caso de Gauna y era una persona que estaba empuñando una escopeta”.
La segunda cuestión que rescató la activista del Celso fue el mal manejo de las pistolas lanzagranadas, esta arma que fue la causante de la agresión al periodista Pablo Grillo. “Las pistolas lanzagranadas deben ser disparadas a 45 grados. Un policía federal empuñó este arma en paralelo al piso, misma maniobra que hirió a Pablo Grillo. El responsable de Gendarmería del disparo a Grillo, está atravesando un proceso judicial por esa maniobra. Lo vimos repetido el jueves pasado”.
Por último pero no menos importante, Darraidou destacó una escena que fue muy repetida por la policía durante la represión: “Integrantes de la Policía Federal empuñando armas a la altura de los ojos, que podemos claramente advertir que esos disparos también van dirigidos al rostro de quienes se manifiestan. Es algo que está totalmente prohibido por los estándares de Naciones Unidas que indican cómo disparar estas armas”.
No abandonar la calle
Pese a todo el horror del que se habló en la reunión, Pietragalla destacó la importancia que tiene estar en la calle y que no hay que tenerle miedo a lo que allí pueda suceder: “Nosotros tenemos que seguir estando cotidianamente. En cada convocatoria, en cada movilización. Es un derecho democrático, hay que seguir estando y no tenemos que dejarnos ganar por el miedo que el Gobierno Nacional genera con las represiones. Tenemos una historia de lucha, de resistencia. Por ejemplo, en 2001, momentos muy difíciles del país donde la sociedad supo siempre salir a la calle y es la única herramienta que tenemos para defender nuestros derechos. Hay que seguir estando». Sentenció el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación.