Por Lautaro Miranda Núñez
Fotografía: Catalina Chaves

En tiempos de virtualidad extrema, surgen propuestas para conocer gente de manera presencial en distintos bares porteños y de otras partes del mundo. ANCCOM visitó uno de ellos.

Con el diario del lunes es evidente que las pantallas no han venido a solucionar la vida de las personas como se decía hace veinte años. Por lo menos en el aspecto social no lo ha hecho. La Organización Mundial de la Salud publicó un informe donde indica que el 15% de las personas encuestadas declaró sentirse sola. Entre los jóvenes esa cifra asciende al 21%. En un ecosistema digital regido por las redes sociales, el home office, las apps de citas y, ahora, las inteligencias artificiales el resultado es que las personas encuentran dificultades para vincularse, para conocer pares, compañeros de trabajo, hacer nuevos amigos o incluso encontrar pareja. Este escenario se puede ver claramente en la ciudad de Buenos Aires, donde cada vez más bares se suman a la propuesta explícita de “vení a conocer gente”.
Mundo Lingo es uno de ellos. Mientras que algunos comenzaron a funcionar en los últimos años tras haber detectado un nicho, Mundo Lingo ya estaba ahí cuando esto comenzaba a vislumbrarse. En el año 2011 Benji Moreira, un británico que por aquel entonces vivía en Buenos Aires, entendió que había extranjeros aquí que querían conocer personas locales para hacer amigos y practicar el español pero que no sabían bien dónde encontrarlos. Es así que se le ocurrió la dinámica: un encuentro semanal en un bar donde personas de distintos lados del mundo se anunciaban en la entrada, se les colocaba las banderitas de los idiomas que hablaban y simplemente conversaba con gente en el lugar.

Inicialmente asistían unas 50 personas semanalmente, pero el boca a boca fue muy efectivo y para 2014 el universo Mundo Lingo congregaba a más de 2500 personas al mes por lo que Benji tomó la decisión de exportar la marca. Colonia (Alemania), Londres (Reino Unido), Montreal (Canadá) y Melbourne (Australia) fueron las primeras ciudades internacionales en albergar eventos con esta marca. Para 2019 más de treinta ciudades en los cinco continentes habían adoptado la modalidad. No obstante, este auge sería cortado en seco por la pandemia de covid-19. La presencialidad y conocer gente dejó de ser una opción por un tiempo. Lo que podría haber sido el golpe final para Mundo Lingo acabó siendo un nuevo punto de partida y hoy vive un gran momento con eventos en 22 ciudades distintas incluyendo cinco eventos semanales en Buenos Aires. Benji Moreira sigue siendo la cabeza de operaciones, aunque ya no está en Argentina

Pospandemia

“Lo que pasó después de la pandemia es que hay mucha gente sola. Hay personas que vienen sin compañía porque saben que hay otras personas en su misma situación. Recién escuché a un grupo de chicos que ya organizó para ir a jugar un fútbol mañana y eso es Mundo Lingo”, comenta Natalia Couto, gerenta de los eventos Mundo Lingo de los miércoles (en Baum Catrina, en Palermo) y viernes (en Cantina Recoleta, en Recoleta) en CABA.

ANCCOM visitó Cantina Recoleta un viernes de lluvia torrencial para conocer en primera persona este fenómeno cada vez más expandido. Al llegar se encuentra Couto con muchos stickers de banderas de todo el mundo, quien consulta a los qué llegan qué idiomas hablan. De esta forma las personas rápidamente saben en qué lengua vincularse con su interlocutor e incluso da lugar a situaciones cómicas como algún local que se coloca alguna banderita de más para conocer más gente.

Hasta ahí llega toda intervención por parte de Mundo Lingo en la noche. De ahí en más es simplemente conocer personasa y charlar hasta que cierra el bar a las 2 de la mañana. “Muchos me preguntan: ´¿Qué hace la gente toda la noche? ¿Solo hablan?´ y yo les respondo que sí, que eso es lo que hacen”, relata Couto, quien conoció Mundo Lingo porque sus amigas se encontraban transitando embarazos o la maternidad, viviendo afuera o con distintas ocupaciones por lo que organizar las salidas grupales se hacía difícil. Le gustó tanto este universo que desde hace once años integra el staff en Buenos Aires, los primeros diez como voluntaria y desde el año pasado como gerenta encargada de organizar los eventos que tienen lugar los miércoles y viernes.

Actualmente en Buenos Aires hay cinco eventos Mundo Lingo por semana, todos comenzando 9 de la noche y concluyen a las 2 de la mañana. El ingreso es libre y gratuito y no tiene restricción de edad, lo cual es una gran diferencia respecto de otros eventos con modalidades similares que segmentan el rango etario o imponen un precio por la entrada o incluso explicitan que es un “Tinder en la vida real” o un espacio para conseguir pareja. Mundo Lingo es para ir a conversar y conocer personas. La gente va sola, con amigos, en pareja y se conecta con otros. Ciertamente, un viernes en el cual el cielo se cae es una oportunidad especial para conocer gente.

Uno de ellos es Sergey, residente ruso en Buenos Aires que llegó al país en 2022 con su esposa y su hijo de por entonces 18 años. “Hoy salí a comer con ellos pero luego estaban cansados y se volvieron a casa, pero yo quería venir hoy a Mundo Lingo para seguir mejorando mi español”, narra el oriundo de la región de Crimea, quien estaba rodeado de un grupo de rusos que conoció esa misma noche. “Cuando llegué hacíamos muchas reuniones de rusos aquí en Buenos Aires. Nos ayudamos mucho especialmente con los permisos de trabajo y de residencia. Pero yo necesitaba conocer argentinos porque no hablaba nada de español y acá la gente se muestra muy entusiasmada por charlar y conocer otras culturas”.

Gente abierta

Esta noche, por la lluvia no se abrió el segundo piso del bar Cantina Recoleta (ubicado en Avenida Santa Fe 1430), pero el primer piso y parte de la vereda (para los temerarios del clima) fueron el lugar de muchos encuentros por parte de los más de 200 asistentes, entre ellos muchos jóvenes porteños que destacan Mundo Lingo por sobre otros bares o el boliche principalmente porque “acá la gente es mucho más abierta” y también por la posibilidad de practicar otros idiomas, más que nada el inglés, como le sucede a Mauro, de 30 años, que viajará a Londres dentro de dos meses: “Mi inglés es bueno, pero no tanto, por eso estoy viniendo todas las semanas para mejorar antes de viajar”.

Algo parecido le pasa a Verónica, de 25 años, una profesora de inglés que quiere prepararse para un examen internacional de francés y fue sola a Mundo Lingo. Allí conoció a Estefanía, de 18, de quien se hizo amiga rápidamente. Este evento tiene algo muy único, en conceptos de Walter Benjamin un componente “aurático”: el cara a cara es con el original, no la copia que se ve en la pantalla. La experiencia debe ser satisfactoria porque muchos de los presentes aseguran que suelen volver. Es lo que a pasó a Sofía, de 23 años, de Parque Chacabuco, que asistió a Mundo Lingo por única vez en febrero y se sorprendió de volver a ver muchas caras conocidas.
Si bien no es el fin principal, también es un buen lugar para conocer pareja o concertar citas a futuro, como señalan Conrado y Agustín. “Es un lugar que básicamente presenta una apertura social que no se encuentra en otros lugares. Hoy es difícil encontrarla en una sociedad tan cerrada. Antes de la pandemia recuerdo estar en un boliche o mismo en la facultad y acercarme a una chica y poder hacer un programa con relativa facilidad. Eso pasaba en todos lados, hasta en el colectivo, en cualquier lado. Hoy la gente viene con una inercia negativa y estos lugares te dan un mínimo escape de eso. Hoy es un día muy lluvioso y sin embargo hay mucha gente y hay charla. Creo que la sociedad tiene que hacer un clic”, afirman los jóvenes de 27 y 29 años de la zona norte del Gran Buenos Aires.

En tiempos de estímulos constantes, déficit de atención y scrolleo eterno, la propuesta de Mundo Lingo difícilmente podría ser más simple: personas en un salón conversando durante horas. Sin música, sin juegos de vinculación forzosa ni anfitriones haciendo interactuar a las personas. Y en esa simpleza radica su gran atractivo.

Como explica Natalia Couto, los eventos Mundo Lingo son iguales en todas partes del mundo. “La idea es que vayas a Mundo Lingo en Buenos Aires, en Tucumán o en Saigon y que sea institucionalmente el mismo evento. Lógico que el bar y las personas juegan un rol muy importante, pero la esencia es la misma. Nosotros tenemos un manual a respetar. No hay música por ejemplo. Me han sugerido que haga karaoke. Yo amo el karaoke, pero eso no es Mundo Lingo”, comenta Couto, quien es una de las tres gerentas del evento en Buenos Aires. Como explica, todas colaboran coordinadamente. “Mucha gente me pregunta cuál de los cinco eventos de las semana es el mejor y yo les digo que tienen que probar todos porque son distintos y cada quien tiene distintos gustos. Con las otras gerentas, Mariela y Laura (cada una está al mando del mismo evento todas las semanas), nos ayudamos mucho y no hay ninguna competencia. Somos todas Mundo Lingo”. A cada una de ellas les tocan distintos días de la semana..

Las promesas de un mundo híperconectado  generaron aislamiento social y serias dificultades para charlar con personas desconocidas. En medio de esa problemática, la gente parece sentirse más cómoda en un espacio en el cual está explicitado que podés hablar con la persona que tenés al lado. Esta dinámica está muy expandida en Buenos Aires más allá de Mundo Lingo, cada una con sus reglas, normas y modelos de negocio, pero siempre bajo la premisa de que la gente se encuentre.

Modelo de negocio

Mundo Lingo nació como un lugar de encuentro entre personas y lo sigue siendo. Pese al enorme éxito en el que se ha convertido en los últimos años no han modificado su esencia para convertirse en una máquina de lucro. El acceso es libre y gratuito, a diferencia de otros eventos similares que funcionan más explícitamente como empresas. Los bares que desean albergar eventos Mundo Lingo se pueden postular a través de la página web si cumplen con los requisitos, entre ellos contar con una capacidad para 400 personas. “Antes de la pandemia un súperevento Mundo Lingo tenía 300 personas, hoy eso lo tenemos todos los viernes en Buenos Aires”. El modelo es simple: los bares reciben gente de Mundo Lingo, incrementan sus ventas esa noche y dividen los ingresos con la organización provenientes de la venta de alcohol (cervezas desde $9.000, tragos elaborados desde $14.000) y comida (el menú más habitual contiene papas fritas o pizzas aunque la mayoría desiste de comer allí). Con ese dinero, Mundo Lingo permite que los fotógrafos y gerentes puedan percibir ingresos por su trabajo (aunque de todos ellos tienen otro trabajo) al mismo tiempo que se publicita el evento en redes sociales.

Lejos de explotar la soledad para hacer negocios, Mundo Lingo simplemente organiza encuentros cara a cara y de manera abierta. Como en los viejos tiempos analógicos.