Por Julián Lovrincevich
Fotografía: Lao Vázquez y Lucía De Marco

Confluencia de un trabajo colectivo extraordinario, abrió sus puertas la 37ª Muestra de Fotoperiodismo Argentino organizada por aRGra: 145 fotografías de diversas temáticas ilustran un denso 2025, marcado por la represión y el abuso de las fuerzas de seguridad, y con ello, el riesgo de ser fotoperiodista en la Argentina de Milei.

A la era de la posverdad, los fotoperiodistas responden con la materia de la realidad. Y en la tarea de capturar la verdad, sus cuerpos se arriesgan a los brutales ataques de las fuerzas de seguridad. El viernes 7 de agosto fue la inauguración de la 37° Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino, en la sede de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires (Av. Belgrano 570). Organizada por la Asociación de Reporterxs Gráficxs de la República Argentina (aRGra), la exposición reúne los hechos más relevantes del año 2025 y se mantendrá abierta al público de lunes, miércoles y viernes, entre las 10 y las 17. Los martes y jueves el horario se extiende hasta las 19 y también podrá visitarse los sábados 15 y 29 de agosto de 10 a 18, siempre con ingreso libre y gratuito.

La muestra está integrada por 145 fotografías que resultaron seleccionadas tras un volumen de 1.700 imágenes enviadas por reporteros gráficos de distintos puntos del país. Además, se proyecta un corpus de más de 100 imágenes tomadas el 12 de marzo de 2025, día en el que el gendarme Héctor Jesús Guerrero disparó un cartucho de gas lacrimógeno que impactó sobre la cabeza de Pablo Grillo. Una de esas fotos fue tomada por Leandro Teysseire, fotógrafo de Página/12 y editor de ANCCOM: registra un instante previo al tiro criminal, Grillo en primer plano, allá atrás la silueta del Congreso, en el medio la horda represiva. En la muestra también hay fotos de Victoria Gesualdi, coeditora de esta agencia, y de Noelia Guevara, María Bessone, Cristina Sille y Camila Godoy, exintegrantes ANCCOM.

Sobreviviente de un disparo ilegal que fue un punto de inflexión para la labor del fotoperiodismo en nuestro país, Grillo asistió a la inauguración de la muestra y relató a ANCCOM: “La muestra me parece excelente, está todo el laburo de los compañeros, que les cuesta el alma y la sangre de la cabeza. A los colegas que se están iniciando en el fotoperiodismo: que no le tengan miedo a la gorra, que es lo que ellos quieren. Que se metan a sacar fotos, que cabeceen lo que tengan que cabecear y que cabeceen bien”.

La represión del 12 de marzo de 2025 ocupa un lugar central en la muestra. Pero la variedad temática de las imágenes es muy amplia: las obras van desde la actualidad política y social, el deporte y la vida cotidiana, hasta el arte y la naturaleza.

La propuesta de este año suma dos ensayos de estudiantes de la escuela de fotoperiodismo de la Asociación, formación que dura tres años. Según explicó Raúl Ferrari, presidente de la entidad, la escuela de fotoperiodismo forma a sus estudiantes en “fotografía básica, fotoperiodismo y redacción para escribir un epígrafe o una nota. Pero sobre todo, en estos años se transforma en el lugar de la formación dentro de la asociación, entendiendo y transmitiendo los valores de aRGra, el compromiso y la responsabilidad al hacer fotoperiodismo”.

En diálogo con ANCCOM, el presidente de aRGra detalló cómo se conforma el jurado y cuál es el criterio que guía la elección de los trabajos: “Todos los años se hace de la misma manera, se convoca un comité editor donde hay cinco participantes. Tres que se eligen de fotógrafos y fotógrafas con mucha o menos trayectoria, vinculados al deporte o a otros tipos de fotografía. Después, un socio más que lo proponen los asociados –el nombre más propuesto queda para el comité editor– y un integrante de la comisión directiva. Esos cinco seleccionan las imágenes. Lo que queremos es que la muestra colectiva de aRGra dé espacio a temas y a maneras de tratarlo que no le dan los medios hegemónicos”. En esta oportunidad, el comité fue integrado por Claudia Conteris, Martín Acosta, Caro Pierri, Alfredo Luna y Hernán Nersesian.

Además de esquivar balas de goma y cartuchos de gas lacrimógeno, el trabajo de los fotoperiodistas sufre también la crisis económica en general. “La situación laboral de los reporteros gráficos es como la mayoría de los trabajadores en general y de prensa en particular”, explica Ferrari. Y continúa: “Cada vez hay menos fotógrafos de staff en los medios tradicionales, la mayoría son colaboradores a los que llaman de vez en cuando para hacer una nota. Las condiciones son malas, no son bien pagas. Hay un pluriempleo donde muchos compañeros tienen que hacer un trabajo por afuera, tener que manejar un auto o salir con una moto para ganarse un mango más porque el sueldo no alcanza, como a toda la sociedad”.

La vigencia del peligro para quienes registran la protesta social volvió a manifestarse la noche previa a la inauguración de la muestra. El jueves 6 de agosto, durante la represión policial en las afueras del Congreso Nacional en el marco de las protestas contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una fotógrafa –cuya identidad se mantiene en reserva- sufrió una fractura de cráneo tras recibir un ataque por parte de las fuerzas de seguridad, del que no hay mayores detalles. La trabajadora fue trasladada de urgencia por el SAME al Hospital Argerich con un sangrado importante en la cabeza y la oreja.

Esta escalada de violencia policial tiene como reacción la necesidad de mayores cuidados por parte de los fotoperiodistas. Ferrari, sobre la implementación de estos recursos, dice: “Después de lo que pasó con Pablo y durante casi todo este gobierno, se toman medidas de cuidado. En aRGra tenemos unos kits para las coberturas que constan de casco, una máscara para gas y unas antiparras de buena calidad. Si hay manifestaciones que pueden terminar en represión, los reporteros gráficos van a pedir a aRGra ese kit, lo firman y se comprometen a devolverlo en buenas condiciones”. Sobre las causas de este despliegue, la máxima autoridad de la entidad argumentó: “Los trabajadores de prensa en general se ven mucho más expuestos a la represión y la violencia, y sobre todo los reporteros gráficos que tienen que poner el cuerpo y estar a donde suceden los hechos para registrarlos bien. Claramente es una intención del Gobierno tratar de que no se muestre todo, y por eso somos objeto directo de la represión”.

Durante el acto de apertura, la Defensora del Pueblo de la CABA, María Rosa Muiños, inscribió el valor de la muestra dentro del organismo que preside: “Nos encontramos nuevamente en esta casa de derechos con algo que nos convoca a la memoria colectiva. Es una muestra que nos propone una mirada sobre la realidad desde la perspectiva de quienes la registran. Este espacio está concebido para este tipo de muestra, que no es una exhibición de arte más, a pesar de que tiene un valor artístico impresionante: están dando testimonio de lo que pasó y de lo que pasa. Como decía Walsh, es muy importante en esta etapa no dejar de dar testimonio, y para eso se necesita sentir el apoyo de las instituciones. Nos sentimos parte del Estado y si bien somos un pedacito chiquito, seguimos sobreviviendo y estamos acá para acompañar”.

Hacia el final de la inauguración, el fotógrafo Guido Piotrkowski, muy cercano a Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo recientemente fallecida, le dio una fotografía a su hija Fabiana, quien estaba presente en la inauguración. La imagen retrata a la emblemática militante en el predio de la ex ESMA. Fabiana expresó: “Es muy fuerte, van a ser dos meses que murió mi vieja y todavía está muy presente. Sé que más allá de que soy la hija, mi vieja fue una mujer muy luchadora que se hizo querer por toda la lucha que hizo desde que desapareció mi hermano Alejandro. Ver todo esto, la represión de estos años, es terrible, pero hay que seguir adelante”. La inauguración cerró con el grito unánime de los asistentes que hizo retumbar la sede de la Defensoría: “30.000 compañeros detenidos desaparecidos ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!”.