Este 7 e agosto se realizó la décima movilización de San Cayetano, desde Liniers a Plaza de Mayo. El arzobispo García Cuerva señaló el sinsentido de la libertad económica que no transmuta en bien común.
A las 8.20 del viernes 7 de agosto, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cruzó las vías del tren y se dirigió a la multitud de trabajadores que lo esperaba. «Le pedimos a San Cayetano que nos ayude a no bajar los brazos. El signo de esperanza es verlos a todos ustedes acá. Le encomendamos las necesidades, los sufrimientos y las esperanzas de un pueblo que no se resigna. De un pueblo que cree que el trabajo es dignidad, que el trabajo es protagonista de su vida», expresó. Más tarde en la misa remarcó que “la libertad económica no puede ser absoluta sino que debe medirse siempre por el bien común. Le pedimos a San Cayetano no resignarnos a que las cosas aumenten: el boleto del transporte, las tarifas, los alquileres o los alimentos” y tampoco “cuando el sueldo no alcanza”, agregó en clara alusión a la dramática situación económica de los trabajadores.
Un día después de la represión ocurrida durante la movilización frente al Congreso contra la “Ley de inviolabilidad de la Propiedad Privada”, organizaciones sindicales y sociales volvieron a participar de la peregrinación desde el santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, hasta Plaza de Mayo. Entre ellas estuvieron la CGT, las dos CTA, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), las organizaciones Barrios de Pie, Libres del Sur, junto con otros dirigentes políticos. Desde que el papa Francisco sintetizó la consigna de esta peregrinación bajo el nombre de las “Tres T” en 2014, ya se hicieron diez marchas incluida la de hoy.
Bajo la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo», la multitud se concentró desde temprano sobre la avenida Rivadavia, a la altura de Cuzco. Allí, luego de que García Cuerva bendijera las herramientas de trabajo, comenzó la peregrinación.
«Es lindo que, a diez años de la primera marcha, haya una continuidad en la lucha, pero por otro lado es muy triste porque estamos en un momento de destrucción del acceso a la tierra, al techo y al trabajo para los sectores populares»dijo Grabois.
Encabezada por imágenes del papa Francisco, de la Virgen y de San Cayetano, la columna partió acompañada por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien, en medio de un tumulto, afirmó: «Vengo porque en estos años se perdieron 330 mil puestos de trabajo. Tenía que estar acá». Además, cuestionó a la policía en las inmediaciones del Congreso durante la protesta del día anterior: ‘’La represión policial es un acto político que hacen, pegarle a la gente, tirar gases. Quisieron desvirtuar la movilización y convertirla en un hecho de violencia’’.
Desde el inicio también participaron, entre otros, el secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, el dirigente gremial Roberto Baradel y el diputado nacional y fundador de Patria Grande, Juan Grabois. En diálogo con ANCCOM, Grabois sostuvo: «Es lindo que, a diez años de la primera marcha, haya una continuidad en la lucha, pero por otro lado es muy triste porque estamos en un momento de destrucción del acceso a la tierra, al techo y al trabajo para los sectores populares. Eso nos tiene que inspirar a redoblar la lucha y profundizar los procesos de organización. Le toca a la militancia darle una forma comunitaria y cooperativa para que no sea el sálvese quien pueda». Además, consideró que esta peregrinación demuestra que «hay un resurgimiento del vínculo entre la fe y la lucha por la justicia social, que es muy importante».
Verduras y plaza
En Plaza de Mayo, desde las 11 horas ya empezaban a llegar aquellos que decidieron asistir directamente para participar del acto de cierre. Además diferentes productores asociados en cooperativas se reunieron para entregar más de 1.000 kilos de verduras y 500 litros de leche de forma gratuita. Daniel, quien descargaba las verduras, le comentó a ANCCOM: «No soy parte de la cooperativa, laburo en una parrilla. Estoy en cada marcha y hoy me acerqué porque me parece un gesto muy bueno pero me gustaría que el pueblo tuviera la posibilidad de comprar lo que quiera, y no que estos pibes tengan que estar repartiendo ante la obvia necesidad que hay’’
Juana Vargas retiró lechuga, albahaca y otras verduras. Está desempleada y tiene tres hijos. Nacida en Bolivia, aseguró sentirse «más” argentina porque hace veinte años vive en el país y aquí nacieron sus hijos. Sin embargo, describió un presente difícil: «La gente está viviendo muy mal. Muchos no tienen para comer ni para comprar los remedios. Nosotros vivimos en un hotel porque nos desalojaron. Cuando perdí el trabajo ya no me alcanzó para pagar un alquiler». Según datos del INDEC publicados en marzo de este año, Argentina cuenta con más de 1,1 millones de personas desocupadas, unas 300 mil más que en 2023. Además, pese a la sanción de reformas de flexibilización laboral, el empleo registrado no mostró un crecimiento.
Tras casi cinco horas de peregrinación desde Liniers y con otras organizaciones que se sumaron más tarde, las columnas finalmente llegaron al centro de la plaza a las 14. Cocineras de comedores populares, con delantales y cucharones en mano, ingresaron detrás de las imágenes de la Virgen y de San Cayetano.
El secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, compartió unas palabras y sostuvo que «la única forma de conquistar el pan, la paz, la tierra, el techo y el trabajo para todos es con mayor unidad del pueblo trabajador».
La jornada concluyó con la lectura de un documento consensuado por las organizaciones convocantes. En él denunciaron que el modelo económico del gobierno de Javier Milei profundiza la exclusión, el desempleo y el cierre de empresas, y se llamó a fortalecer la unidad del movimiento obrero y de las organizaciones populares para defender el trabajo, la producción nacional, la justicia social y la soberanía. ‘’porque ayer, hoy y siempre seguiremos levantando las banderas de paz, pan, tierra, techo y trabajo. ¡Arriba la unidad de los trabajadores y las trabajadoras, compañeros!’’, concluyó el documento.