La enorme movilización popular obligó al gobierno a eliminar la mitad de los artículos del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Para intentar evitar la presión popular, durante más de seis horas, las fuerzas de seguridad federales y porteñas reprimieron la masiva manifestación que, a pesar de la lluvia, se reunió frente al Congreso. Una fotógrafa resultó gravemente herida y hubo al menos ocho detenidos.
Miles de personas se congregaron este jueves en la Plaza del Congreso y distintos puntos del país para rechazar en las calles el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que obtuvo media sanción en el Senado luego de que el oficialismo resignara los capítulos que modificaban la Ley de Tierras y de Manejo del Fuego. Tras casi seis horas de represión, la manifestación concluyó con más de un millar de heridos, entre los que se encuentra una fotoperiodista que recibió un impacto en la cabeza que le generó un traumatismo de cráneo, y ocho detenidos confirmados hasta el momento.
“El gobierno quiere despejar la plaza para tener impunidad para votar ahí adentro del Congreso, con los traidores que lo acompañan, una ley que pretende poner la propiedad privada por encima de las necesidades sociales, el bien común, el medio ambiente, el cuidado y la soberanía nacional”, expresó Violeta Alonso, militante del Nuevo Más, mientras las fuerzas de seguridad avanzaban contra los manifestantes con gases lacrimógenos. “Quieren que se vea una imagen de una plaza vacía como si la sociedad estuviera a favor de lo que están haciendo”, agregó.
Ni la lluvia, ni la caída del capítulo más cuestionado del proyecto, que pretendía quitar las restricciones para liberar la venta de tierras nacionales a extranjeros, logró que se frene la movilización popular. Desde la mañana del jueves distintas organizaciones y personas autoconvocadas se acercaron al Congreso para exigir a los senadores el rechazo de toda la propuesta legislativa enviada por Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación.
“Se habla mucho de la campaña antiargentina y los primeros promotores de esa campaña son los que están en el gobierno”, afirmó Cristian Voukelatos, integrante de la Asamblea Discas en Lucha. Las organizaciones convocaron a marchar en defensa del territorio, contra los desalojos y la modificación de la Ley de Manejo del Fuego. “Vinimos para lo mismo que todos, para defender el país, porque quieren vender el territorio completo, los recursos y el trabajo de la gente”, concluyó.
La plaza se colmó de banderas con la mima tipografía de que levantó la Selección argentina tras su triunfo ante Inglaterra. “Ese gesto de los jugadores logró que salga de todos nuestros poros un sentimiento antiimperialista en defensa de lo que es nuestro”, dijo Celeste Fierro, referente del Movimiento Socialista de los Trabajadores, a la par que caminaba hacia la concentración frente al Congreso que amaneció vallado. “Este es el primer paso de esa expresión de bronca que ya se siente muchísimo por abajo y tenemos que organizarla”, aseguró Fierro.
Unos minutos pasadas las 17 comenzó el operativo desplegado por el Ministerio de Seguridad para reprimir la manifestación. Jorge, trabajador del Ferrocarril Mitre, integrante de la agrupación Naranja Ferroviaria afirmó: “Buscan en este horario, cuando la mayor cantidad de la gente sale del trabajo y se acerca a la plaza para meter miedo y que la gente no venga”.
Las fuerzas federales avanzaron sobre la plaza desde el vallado montado sobre la Avenida Callao. “Gendarmería empezó con los escudos para arriba, sin que nadie haya hecho nada, porque desde que llegué, nadie había hecho nada. De repente, llegaron los camiones hidrantes a tirarle agua a la gente”, afirmó Johana Cardozo, una manifestante autoconvocada que fue reprimida por la policía. Pronto se escucharon los primeros disparos de balas de goma, que rompieron el clima pacífico de la movilización.
Los cuerpos de control obligaron a los manifestantes a replegarse sobre Avenida de Mayo y las calles aledañas, mientras algunos le hicieron frente a la policía entre canciones y arengas. A medida que la tensión crecía, los enfrentamientos se hicieron más intensos. Los efectivos avanzaban con sus bastones, escudos y camiones hidrantes para despejar la zona y algunos manifestantes respondieron arrojando piedras. El sonido de los disparos se mezclaba con las sirenas y los gritos de quienes intentaban alejarse del perímetro. Poco después, el aire de la plaza comenzó a llenarse de gas lacrimógeno.
La represión policial alcanzó también a algunos transeúntes que caminaban por la zona y que no estaban vinculados con la manifestación. “Yo llegaba de trabajar mis ocho horas, estaba ahí parada, y me empezaron a empujar con el escudo ese que tienen. Le dije al policía: ‘¿Qué estás haciendo? ¿No te das cuenta? Yo educo a tus hijos’”, relató Alejandra Maidana, docente de Nivel Inicial que fue acorralada y amenazada por la fuerzas de seguridad, aun vestida con su delantal de maestra.
Con el correr de las horas, el operativo se extendió a lo largo de la Avenida de Mayo. Allí se registraron algunos de los episodios más violentos de la jornada. Numerosos escuadrones de policía se enfrentaron con pequeños grupos de manifestantes que respondieron arrojando piedras y cantando arengas. La represión terminó expandiéndose varias cuadras a la redonda, alcanzando distintos puntos del centro porteño. De manera insólita, la policía avanzaba a contramano y en medio de los colectivos, disparando gases o agua desde carros hidrantes, por avenidas como Corrientes o Avenida de Mayo, lejos ya del Congreso.
En ese contexto, una fotoperiodista que cubría la movilización –cuya identidad se mantiene en reserva- resultó gravemente herida a pocas cuadras del lugar y debió ser trasladada al Hospital Argerich con un traumatismo de cráneo.
A las 23, comenzó a cesar la represión sobre Avenida de Mayo. Sin embargo, las fuerzas de seguridad continuaron realizando arrestos en la zona. Organismos de derechos humanos denunciaron un elevado número de personas heridas o afectadas por el uso de gases lacrimógenos, postas de goma y golpes durante el operativo. Al momento, ocho manifestantes se encuentran detenidos.