Por Maitena Hoppe

Lejos de relatos heroicos sobre Malvinas, la obra teatral Matria pone el foco en quienes vivieron la guerra desde la espera. Basada en testimonios reales, la puesta recupera las voces de cuatro mujeres atravesadas por la ausencia, el dolor y la incertidumbre.

Desde el interior del país llegan las voces de Gonaria, Emilia, Tere y Ninoy. Son oriundas de Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, pero las une una misma historia: la de haber despedido a sus hijos aquel otoño de 1982. Ninguno regresó. Ese es el punto de partida de Matria, la obra dirigida por María Victoria Menis y basada en el documental homónimo de Jimena Chávez, que desplaza el relato de la Guerra de Malvinas del campo de batalla hacia los hogares. A partir de testimonios reales, la pieza recupera las voces de aquellas cuatro madres -interpretadas por Stella Galazzi, Noemí Frenkel, Isabel Quinteros y María Espinosa- que atravesaron el conflicto desde la incertidumbre, el silencio y la ausencia, en una historia que pone el foco en quienes pocas veces ocuparon un lugar dentro del relato oficial.

Lejos de una mirada heroica, la puesta construye un recorrido íntimo donde cada cotidianeidad se mezcla con la incertidumbre y también con la esperanza. Entre ropa tendida, tejidos y fotografías, las protagonistas reconstruyen cómo era la vida antes de la guerra, recuerdan a sus hijos y reviven el momento en que la colimba irrumpió para cambiarlo todo. La espera, de esta manera, se convierte en el eje que atraviesa toda la obra.

La otra batalla

La puesta transcurre con un tono profundamente cercano, como si el espectador fuera invitado a sentarse en el patio de esas casas del interior para escuchar recuerdos que permanecieron guardados durante más de cuatro décadas. La emoción no aparece desde el golpe, sino desde la palabra sencilla, los silencios y los pequeños gestos cotidianos.

Las historias avanzan de manera simultánea. Las protagonistas evocan la crianza de sus hijos, los trabajos, las dificultades para sostener el hogar y el momento en el que todo cambió. «¿Quién va a querer que su hijo vaya a la guerra?», pregunta una de ellas. «A ninguna madre le gusta la guerra. Y menos que se lleven a su hijo», responde otra. La obra encuentra su mayor fortaleza en esa construcción y abrazo colectivo. Cada madre enfrenta el dolor de una manera distinta, pero todas quedan unidas por una espera que parece no terminar nunca. El momento de mayor intensidad llega cuando la sala queda completamente a oscuras y, sin mostrar un solo enfrentamiento bélico, el espectador es trasladado al desconcierto y la angustia que atravesaron aquellas familias, aquellas madres.

En ese clima, el diseño de iluminación de Horacio «Chino» Novelle se vuelve una pieza fundamental de la puesta. Las variaciones de luz acompañan el paso entre los recuerdos, la esperanza y la ausencia, construyendo una atmósfera que sostiene la narración sin imponerse sobre ella y que potencia el carácter íntimo de la obra.

 

Una historia que nadie había contado

Para María Victoria Menis, el impacto que genera la obra tiene una explicación sencilla: propone mirar Malvinas desde un lugar que casi nunca fue narrado. «Cuando preguntaban a muchos soldados de Malvinas en qué pensaban o en qué se sostenían mientras estaban en la guerra, respondían: ‘En mi mamá’. Entonces me pareció importante contar esta historia desde el lado de las madres, porque nadie las escuchó ni les preguntó cómo atravesaron ellas la guerra», explica la directora en diálogo con ANCCOM.

La adaptación teatral nació del documental realizado por Jimena Chávez, quien entrevistó a madres de soldados cuyos hijos nunca volvieron y registró no sólo sus recuerdos, sino también sus silencios y la manera en que el paso del tiempo nunca terminó de cerrar esa herida.

Para Menis, además, la obra dialoga inevitablemente con el presente: «La guerra volvió a estar en todo el mundo. Nosotros estrenamos antes del Mundial, cuando Malvinas volvió a aparecer en las conversaciones de muchos argentinos. Me parece importante que la gente joven venga a verla, porque Malvinas no es solamente materia de estudio; también es materia de reflexión. Y no hay que olvidar que la guerra no ocurrió en un contexto cualquiera, sino que se dio durante la última dictadura militar.»

A más de cuatro décadas del conflicto, Matria propone otra forma de pensar Malvinas. No desde las estrategias militares ni desde los discursos patrióticos ni políticos, sino desde quienes sostuvieron la ausencia puertas adentro. Al poner a las madres en el centro del escenario, la obra recupera una memoria pocas veces contada y recuerda que toda guerra deja heridas mucho más allá del campo de batalla.

Matria se presenta todos los domingos de agosto a las 17hs en El Excéntrico de la 18º, ubicado en Lerma 420, CABA. Las entradas se consiguen por Alternativa Teatral.