Por Violeta Bulacio Areco
Fotografía: Delfina Rebagliati, gentileza Joaco Carbajales, Imanol Subielas

Con temas que zigzaguen entre el pop y el techno, el bolero y el rock, Mailén Pankonin se declara “un poco adicta a hacer canciones”. “A mí música la asocio con un dolor extraño, como de fin de fiesta”, dice esta porteña de 29 años, que se presenta este sábado en Lalalá.

Fanática empedernida del yeite porteño, el vocabulario olvidado y las melodías asesinas. Así se define Mailén Pankonin, cantante y compositora de 29 años, autora de los discos ¿Cuál sería la peor pesadilla para una sirena? (2021) y Affaire (2023), y de otros dos EP, los miniálbumes Té con masitas y Plan de salud (2020, ambos). Este sábado canta algunas de sus canciones en el espacio cultural Lalalá.

“En mi casa la música siempre estuvo muy presente y estudié piano y enseñanza Dalcroze en un área de la UNA (Universidad Nacional de las Artes) desde los cinco hasta los doce”, reconstruye la artista sobre sus inicios, en diálogo con ANCCOM. Aunque se alejó por unos años del instrumento, la música siempre representó un refugio para Pankonin. La llegada de la pandemia la llevó a buscar entre sus poemas y comenzar a musicalizarlos hasta que tomaron la forma de canciones. De esta manera compuso su primer EP, Té con masitas, y luego del aislamiento llegó su primer disco con la ayuda del productor Pablo Berardi. “Soy un poco adicta a hacer canciones –admite–, lo considero como un ejercicio casi involuntario, como un juego serio”.

Su voz grave, acompañada por melodías pegadizas que zigzaguean entre el pop y el techno, construye un collage de distintas experiencias que evoca el futuro incierto para una generación, la plata que no alcanza y los vínculos afectivos rodeados de preguntas, declaraciones apasionadas a concretarse en un hotel de Luz y Fuerza o los desencuentros amorosos.

La Ciudad de Buenos Aires es el paisaje que hace juego con sus canciones. Pankonin agrega que “hay algo de la ciudad, pero no de la ciudad caótica, es como ese momento de volver a casa o de la madrugada también. A mi música la asocio con ese dolor que es un poco extraño, como del fin de fiesta, ese estado más introspectivo de haberse divertido”.

“Lo que hacés no es cultura del entretenimiento”, recuerda que le dijo una amiga en una ocasión. Y es que la cantante deposita en sus letras porteñas los dolores del mundo con humor e interpelando a más de uno con sus sintetizadores. “A mí me pasa cuando escucho canciones que son realmente profundas, no tristes sino profundas, que la experiencia se transforma en un lugar de mucha reflexión y eso es especial”. Además hace hincapié en las presentaciones en vivo a las que caracteriza como momentos emocionales y de entrega.

Inspirada por Charly García, María Gabriela Epumer, Fabiana Cantilo, Leo García, Dani Umpi, bandas como Entre Ríos o Adicta y demás voces del pop under, comenzó su carrera de forma independiente bien anclada en latinoamérica y con distancia de las referencias internacionales. “[Daniel] Melero es mi mayor referente total, es alguien que aborda muchos géneros, el pop, el rock, la canción, incluso la música experimental. También pienso en la referencia que no sea solo por la música, sino cómo se desarrolló a lo largo de su carrera, que es algo que por ejemplo también me pasa con Juliana Gattas. Son esos personajes que de repente tocaron unos techos tremendos, que se rodean de gente retalentosa y con un montón de recursos, y vos ves que siguen siendo la misma persona”, añade Pankonin.

En enero de este año la artista firmó con Geiser Discos y comenzó a trabajar en un nuevo álbum. Se trata del sello jóven de la discográfica independiente PopArtMusic que impulsa a proyectos musicales emergentes y de la escena alternativa en Argentina como Conociendo Rusia, Juan Ingaramo, Javiera Mena o Mi Amigo Invencible. En este sentido, remarcó la importancia de poder entrar a una estructura un poco más grande en este contexto socioeconómico y el desafío que presenta esta nueva etapa, en la que es necesario aprender a convivir con la fantasía y la burocracia, dice, pero sin olvidar que “lo creativo es lo que prima y no hay que abandonarlo nunca”.

Luego de años de recorrido y varias experiencias acompañando el proceso de otros artistas, en su próximo disco también ocupará el rol de coproductora. “Es lindo porque también vuelvo a ese primer gesto que fue Té con masitas, pero con más aprendizaje”, concluye la compositora. Algunos de los nuevos temas podrán escucharse mañana: allí buscará renovar los votos de esa profundidad que tanto le gusta llevar a cabo en vivo.

 

Mailén Pankonin se presenta el sábado 1° de agosto a las 21 en el espacio cultural Lalalá, Alvarez Thomas 1541. Estará acompañada por Matt Montero y Ceretti. Las entradas pueden adquirirse en Passline