Estrenado en la previa de la nueva concesión del río y ahora liberado en Youtube, el documental «Argentina sangra por las barrancas del río Paraná» denuncia el modelo neoliberal extractivista y sus consecuencias e invita a pensar en un futuro soberano. ANCCOM conversó con Andrés Cedrón, su director.
Argentina Sangra por las barrancas del río Paraná es un documental que denuncia el modelo de saqueo que rige sobre la vía fluvial más grande del país y expone sus consecuencias sobre la población y el ambiente. “Creo que la patria está en peligro y este es el granito de arena que puedo aportar para defender los intereses nacionales”, afirma Andrés Cedrón, director y guionista de la obra inspirada en el libro de Luciano Orellano que lleva el mismo nombre. La película se encuentra liberada en YouTube desde el Día de la Independencia.
El río Paraná es un recurso estratégico, a través de él se transporta alrededor del 80% de las exportaciones del país. Sin embargo, en el documental se advierte que “Argentina no exporta nada”: las que exportan son las empresas instaladas en el cordón portuario del Paraná, de las cuales la mayoría pertenece a capitales extranjeros. Además, prácticamente sin control ni regulación estatal, es un corredor aprovechado por las empresas para el negocio del narcotráfico y para tirar al río desechos sin identificar.
“La Argentina enfrenta un grave problema, sobre todo a partir de esta gestión, pero los cimientos del sistema de saqueo se crearon con anterioridad”, señala Cedrón. En junio el Gobierno nacional adjudicó la concesión por 25 años de la Vía Navegable Troncal (VNT) -que integra la ruta comercial del río Paraná, el río de La Plata y otros canales de navegación- al consorcio integrado por Jan De Nul N.V. y Servimagnus S.A. Le otorgó potestad sobre la operación, el cobro de peaje, el mantenimiento, la señalización y las tareas de dragado de la mal llamada hidrovía.
Sin embargo, la historia de la entrega del Paraná empezó mucho antes, cuando Carlos Menem lo privatizó en 1995 y quedó bajo el control del consorcio conformado principalmente por la misma empresa belga y la nacional EMEPA. “Lo triste es que la privatización se sostiene supuestamente a favor del progreso, el crecimiento económico y la generación de empleo, pero a 30 años se sabe que no es así, que se cala más el río y no se genera más trabajo, sino que hay más desigualdad y pobreza”, expresa Cedrón, quien tomó el compromiso de exponer esas contradicciones a través del lenguaje audiovisual: mientras los grandes buques que navegan por esa vía funcionan como «paraísos fiscales flotantes», los barrios aledaños sufren el hambre.
En 2024 el director estrenó Cuellos Blancos. El caso Vicentín, un documental que investiga la trama de delitos financieros de la empresa agroexportadora que posee control sobre tres puertos de Santa Fe. Allí tomó contacto con lo que sucedía en el Paraná y decidió que debía hacer una película cuyo estreno coincidiera con el momento de la nueva licitación del río.
Sin colaboración del INCAA -que había apoyado su producción anterior, pero luego censurado su proyección- se lanzó a realizar Argentina sangra de manera independiente: “Optamos por esa decisión en un contexto donde la actividad está paralizada, donde muchísimos colegas están sin trabajo y en el que a mí también se me dificulta subsistir”, lamenta Cedrón. La película se estrenó en marzo de este año.
No se puede defender lo que no se conoce
Argentina sangra invita al espectador a conocer el Paraná. Hay una apuesta visual que busca que el pueblo que le da la espalda al río tome consciencia de su dimensión y lo observe desde una perspectiva que le es vedada por la infraestructura que las empresas construyeron a su alrededor.
Para Cedrón el río Paraná es una causa nacional como Malvinas. El objetivo del director es que las proyecciones abran el debate popular para pensar un futuro en clave soberana. “Proponemos que no se queden con la bronca y la indignación, sino que en ese espacio colectivo se genere la posibilidad de soñar con una Argentina latente, como decía Pino Solanas”, afirma.
A través de las miradas de referentes barriales, trabajadores, productores y académicos busca abarcar de manera integral las consecuencias del modelo neoliberal extractivo que pesa sobre el río. “Me parece que un productor agrícola sea escuchado por los trabajadores, o que el productor escuche a una señora que está contaminada por agrotóxicos de los campos de soja problematiza el conflicto y trata de no bajar línea, sino de manejar información para que actuemos en consecuencia y en defensa de la patria, poniendo como prioridad algunos puntos para unirnos contra de la derecha extrema”.
La persistencia de las zonceras argentinas
Arturo Jauretche sostenía que la colonización económica está acompañada de la colonización pedagógica. “Aun se nos trata de implantar que no servimos para nada, que no nos podemos autogobernar, que somos todos corruptos, que es un país inviable”, señala Cedrón.
El documental muestra cómo se intentan borrar las huellas de la historia en el territorio nacional: en el lugar donde se libró la Batalla de Punta Quebracho, en la que la Confederación Argentina le ganó a las fuerzas anglofrancesas, hoy se encuentra instalada la empresa estadounidense Cargill. “En los últimos años se ha perdido ese foco de revisar nuestra historia. Hay muchísimo para rever y generar autoestima en el pueblo para que nos sirva para el futuro tener políticas claras en torno al poder económico”, agrega el director.
La deuda de los gobiernos populares
“Es momento de pensar cuáles son las reformas necesarias para revertir años de neoliberalismo. Creo que el campo nacional y popular se debe a la autocrítica de analizar lo que pasó sobre el río Paraná y tratar de no cometer los mismos errores en caso de gobernar de nuevo”, opina Cedrón.
En 2010 el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner extendió la concesión de la VNT al mismo consorcio hasta 2021. Una vez vencida, la gestión de Alberto Fernández la extendió por 90 días más, hasta que quedó en manos del Estado de manera provisoria. Cuando asumió, Javier Milei contaba con el terreno allanado para licitarla nuevamente. Así lo hizo.
“Pienso que se puede imaginar un futuro donde el Estado y la comunidad tengan mayor participación en el río Paraná. No solamente que sea estatal, quizás puede ser una empresa mixta con participación de las comunidades. Tenemos que intentar que se respete la soberanía de nuestro país y la capacidad de comercializar los productos que salen de nuestra tierra, que sea para la felicidad de los argentinos y no para la ganancia de otros países”, expresa.
El documental tiene acceso público en YouTube. También se continúa proyectando en distintos puntos del país, las fechas se informan a través del Instagram @argentinasangra_documental