Por Luján Mallón
Fotografía: gentileza Franco Oscari

Franco Oscari fue liberado tras ser imputado por supuestas amenazas a la ex ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. En diálogo con ANCCOM, denunció traslados arbitrarios, maltratos policiales y el severo impacto económico y psicológico que el operativo generó en su vida cotidiana en el campo.

Franco Oscari regresó el 8 de julio a su rutina habitual en la localidad jujeña de Las Goteras después de atravesar el encierro y ser trasladado por dependencias de la Policía Federal Argentina (PFA) en Jujuy, Salta y Tucumán. 

En la fría madrugada del martes 23 de junio, a las 5 de la mañana, los efectivos de la Policía Federal irrumpieron en la vivienda donde se encontraba durmiendo junto a su pareja, su suegro y un primo de su pareja. “Los efectivos entraron con armas, nos redujeron a todos”, declaró, reviviendo el momento de extrema tensión debido a que la comunidad de Las Goteras se encuentra actualmente en un conflicto territorial con terratenientes que buscan desalojarlos. “Nosotros pensábamos que era gente que venía por eso, y nos preocupamos bastante, fue un momento muy tenso, de mucho miedo, porque no sabíamos quiénes eran”, añadió. 

Tras la lectura de la orden de arresto y la confiscación del teléfono, el joven fue trasladado inicialmente a Palma Sola y luego a San Salvador de Jujuy. Durante los trayectos, los oficiales que se cruzaban en su camino le preguntaban constantemente qué había hecho. Oscari recordó que uno de los policías le dijo que ellos pensaban que era un terrorista, que tenía armas y granadas.

Esa misma noche, durante una audiencia, se le notificó formalmente del delito de amenaza. Al día siguiente, miércoles 24 de junio, el juzgado denegó un primer pedido de excarcelación presentado por la abogada Samantha Delgado, a quien luego se le impidió continuar con la defensa en esa instancia por cuestiones de matrícula jurisdiccional. “A la doctora Delgado no se le permitió ingresar, se la trató muy mal “, comenta Oscari. 

Su situación se complejizó el jueves por la mañana, cuando el personal policial le ordenó retirar sus pertenencias de la celda para trasladarlo sin informarle el destino, y sin notificación previa a sus representantes legales ni a su entorno familiar. “Ese día antes de las 10 de la mañana, calculo yo, porque no tenía noción del tiempo, ingresan dos efectivos a la celda donde me encontraba y me dijeron ‘prepará tus cosas que te vas’, les pregunté dónde me llevaban pero no me dijeron  y con miedo empecé a guardar mis cosas”. 

A lo largo del día, el imputado fue trasladado en patrullero hacia la provincia de Salta. Al ingresar a la delegación de Salta Capital, Oscari fue sometido a una requisa que incluyó desnudez forzada. “Me parecía innecesario, porque yo venía de otra dependencia, donde me habían hecho una requisa previa”, declaro Oscari. 

Diez minutos después de ingresar al calabozo salteño, los efectivos volvieron a retirarlo de la celda para trasladarlo hacia San Miguel de Tucumán. “Los oficiales no me querían dar ningún tipo de información” Recuerda que fue un momento tenso y de preocupación.  “Yo durante el viaje, empecé a llorar, me quebré, no sabía qué iba a pasar conmigo, les preguntaba reiteradas veces si mi abogada estaba al tanto, y no me decían nada, me ignoraban”, denunció Oscari 

En la división de Tucuman, se repitió el procedimiento de desnudar al detenido, quien manifestó su indignación ante la reiteración de las requisas. Según la denuncia de Oscari, un oficial tucumano lo amenazó explícitamente al manifestarle que allí no tenía derechos y que podía golpearlo si hablaba o lo miraba sin autorización.

La situación procesal se destrabó mediante la intervención de las abogadas María José, Samantha Delgado y Paula Alvarado, quienes interpusieron un recurso de habeas corpus. 

Paralelamente, ante la falta de recursos económicos de Oscari, militantes del movimiento campesino se organizaron para ayudarlo durante su estadía en los diferentes centros de detención. Oscari declaró: “Estoy muy agradecido con ellos, que pudieron hacerme llegar alimento, vestimenta, cosas para la higiene, y yo soy una persona pobre que no tiene poder económico, agradecido con los compañeros que se solidarizaron”.

Se hizo lugar al recurso presentado por las abogadas y se ordenó el inmediato retorno del detenido a la provincia de Jujuy. Lo trasladaron de la dependencia de Tucuman a Salta donde tras días de permanencia el viernes 26 de junio se ejecutó el traslado final hacia San Salvador de Jujuy, donde se notificó la liberación de Oscari, el comento “gracias a Dios y gracias a las abogadas fue mi liberación”.

Fue excarcelado bajo la condición de no abandonar su provincia ni el país. “Fue una mezcla de inseguridad, de qué iba a pasar conmigo, y a la vez también una felicidad, pero no del todo, porque, sin embargo, sigo procesado”, relata sobre lo que sintió en ese instante. 

Además, la resolución judicial le impuso el pago de una indemnización por 700.000 pesos en concepto de daños y perjuicios. Él comentaba que la situación lo angustiaba profundamente: “Yo no sé dónde sacar esa plata, yo no trabajo para nadie, tengo que trabajar acá y no es que tenga una remuneración inmediata por estos trabajos”. Oscari detalló que su único patrimonio es su documento nacional de identidad y que su subsistencia depende exclusivamente del trabajo diario del suelo. 

El regreso al territorio expuso las consecuencias del operativo judicial en su economía. Oscari estudió agronomía en el Colegio de Agroecología del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) en Quimilí, y desde hace dos años trabaja la tierra en el norte jujeño, donde cultiva verduras y cría animales. Las semanas de ausencia provocaron el abandono de sus plantaciones de papa, pimiento, cebolla y ajo, comprometiendo los ingresos de los próximos meses. 

Asimismo, señaló que “aunque es reconfortante estar de nuevo acá, de donde me sacaron siento mucho miedo de lo que pueda pasar en adelante”. Y confesó que seguirá alerta. “Estamos totalmente alejados del pueblo, estamos a 54 kilómetros. Si algo pasa acá, tardaría mucho en que las personas se enteren, estamos muy lejos. Ahora estoy conectado a una antena de Starlink que hacemos funcionar con paneles solares y una batería para poder conectar el internet, si no estaría totalmente incomunicado. Esa es la situación en la cual estoy viviendo”, graficó sobre su realidad.

“El gobierno no solo nos quiere tener divididos, a ellos no les importa lo que está pasando, ellos solo están para los que más tienen, no veo que gobiernen para la gente humilde, la que en verdad la pasa mal. Hay mucha hambre, mucha desnutrición y la verdad es que la gente tiene que despertar y empezar a tomar conciencia”, cerró Oscari.