Validando es una ONG que acompaña a varones víctimas de abuso. De los casos denunciados en la pensión de Independiente a una educación emocional que permita hablar, denunciar y sanar.
Fernando Langenauer coordinaba la pensión de jugadores juveniles de Independiente cuando salieron a la luz los casos de abuso sexual a menores de edad que vivían allí. Gracias al acercamiento empático y la mirada desde la educación emocional los chicos pudieron comprender que lo que les había sucedido no era algo de lo que avergonzarse, que los culpables eran quienes habían cometido un delito contra ellos, y se animaron a hablar. “A partir de ese acompañamiento a chicos y a familias, es que a mí me queda la sensación de que había algo más por hacer”, dice el ahora excoordinador del club de fútbol. Langenauer había formado parte de “Shalom Bait”, una asociación civil que acompaña a mujeres en situación de violencia de género, y fue allí donde una tutora de la organización le hizo ver que no había ninguna ONG exclusiva para apoyo a varones. Así nació Validando: “Encontré en la educación la manera de ayudar a esos chicos a reparar, en ese acompañamiento, en ese estar ahí con ellos en los momentos difíciles”, dice el fundador de Validando, organización que tiene por objetivo acompañar a hombres víctimas de abuso, en diálogo con ANCCOM.
El nombre Validando es una parte importante de la identidad de la institución ya que representa la misión de legitimar las experiencias de las víctimas para que se animen a hablar y comenzar el proceso de sanar emocionalmente, sintiéndose acompañados. La mayoría de las víctimas guardan el secreto por años, habiendo sido abusados en su niñez, y en gran porcentaje de los casos tratándose de abusos intrafamiliares. Actualmente, tiene dos espacios de grupos, uno que se ocupa de trabajar colectivamente con personas que atravesaron estas experiencias traumáticas, y un grupo de familiares para “sostener a los que sostienen”. También abrieron recientemente un taller literario para ayudar a expresar, lo que muchas veces no se puede oralmente, mediante la escritura.
Si bien se repiten patrones en la mayoría de las víctimas, el proceso de cada uno conlleva un accionar distinto ya que se conecta con la experiencia de forma personal. Luego del contacto inicial, se coordina una entrevista personalmente con el director y Sol Marín, counselor y directora operacional de la organización. Son ellos quienes se encargan de continuar el proceso con apoyo psicológico y asesoría legal según haga falta. “La verdad es que nosotros no tenemos una forma de hacerlo. Sí tenemos claro lo que no puede faltar, que es el espacio para que la persona hable, que se sienta cómodo, que sea seguro, que entienda que esto es totalmente discreto”, cuenta Marín.
Langenauer destaca que fue su recorrido en el mundo del fútbol en Vélez Sarsfield y en Independiente lo que le otorgó herramientas para sostener el tipo de acompañamiento que dio frente a la difícil situación que le tocó abordar en la pensión de éste último club y para realizar el trabajo que hace en Validando. Más allá de su formación académica (es licenciado en Ciencias de la Educación) decidió trabajar en la intersección entre educación, deporte, juego y teatro, y desde la educación emocional: proceso pedagógico que desarrolla y potencia la capacidad de comprender y comunicar sentimientos, emociones, pensamientos y también advertir el impacto emocional de las propias acciones en los demás: “Yo estudié teatro durante muchos años y empecé a trabajar en el fútbol haciendo talleres de teatro. Indagar en la educación emocional, todo ese trabajo previo, sumado a una estructura de contención muy fuerte, fue lo que me dio a mí la posibilidad de acompañar a que esos chicos en su momento puedieran hablar de algo tan groso en el mundo del fútbol, más en varones, con estas ideas arraigadas más misóginas, del macho y que tanto deterioran el mundo del fútbol. Pudieron hacerlo porque tenían mucha confianza y porque tenían herramientas de educación emocional. Sin esas herramientas no lo hubieran podido hacer”, cuenta Langenauer.
La experiencia y el camino recorrido le abrieron los ojos acerca de la importancia de un ámbito que reconociera la necesidad y la urgencia de los varones de expresar sus emociones: “La idea de Validando es poder generar esto mismo en diferentes espacios, escuelas, clubes, asociaciones civiles, o quien nos contacte desde una experiencia ya vivida, ya transitada, que es súper valiosa y súper importante. No tiene que ver solamente con el abuso. La educación emocional tiene que ver también con muchísimas emociones vinculadas, que derivan incluso en suicidios, poder ponerle palabras a lo que se está sintiendo. Estas mismas emociones pueden ser buenas, malas, pero pasan todo el tiempo”, agrega el coordinador.
El equipo interdisciplinario de la organización se ocupa tanto de la contención como del acompañamiento psicológico y el asesoramiento legal. Junto al fundador y la directora operacional, trabaja Pablo Goldin, psicólogo y psicoanalista, coordinador de esta área. Para Marín, “nosotros tres somos como una especie de mesa chica. Y también están los demás integrantes. Somos un equipo de voluntarios junto a Daniela Urfeig, socióloga; Beatriz Julia Mauer, contadora; “Naty” y German Bellizi, periodistas. Además está la Comisión Directiva, que hace un trabajo más desde la identidad de Validando. Y después está el área que se ocupa de reunir recursos financieros o materiales, muy importante para nosotros, obviamente, para existir. En total creo que debemos ser 10 o 12 voluntarios, y después hay alianzas con otras ONGs”, explicó.
Su director expresa que, desde la experiencia de esta primera ONG que brinda apoyo a varones víctimas de abuso, se busca transmitir un mensaje más amplio: el machismo y la misoginia afectan también a los hombres. Y asumen el desafío de proponer un cambio de paradigma en la forma que ellos transitan y expresan sus emociones y las vivencias que los atraviesan. “Proponemos un cambio cultural –afirma Langenauer-. Nos interesa inculcar en la sociedad que los hombres también sufren, que a los hombres también les duelen las cosas, y que son abusados y necesitan compañía”.