La fábrica de neumáticos que se encuentra tomada desde febrero se vistió de mundial con la ilusión de la cuarta copa y la restitución de su fuente de trabajo. ANCCOM acompañó el partido y conversó con los trabajadores sobre las estrategias de lucha, que seguirán cuando termine el mundial.
Se mantiene firme el acampe dentro y fuera de la fábrica de FATE, tras más de cuatro meses de su cierre, que implicó el despido de 920 trabajadores. En un partido sumamente sufrido y con la ilusión por recuperar la fábrica, los trabajadores abren las puertas de su espacio de resistencia a ANCCOM, ante el inminente peligro de desalojo.
En una lucha intransigente por defender los puestos de trabajo, algunos obreros adoptaron un estilo de vida que, por más atípico que parezca, los dignifica ante la patronal empresarial y la complicidad de la Justicia y la burocracia sindical. Ya son 136 días, y lo que empezó en un calor agobiante, continúa en un crudo invierno que no da tregua. Aun así, los trabajadores de FATE no piensan claudicar. Pero ¿como se hace en épocas de mundial?
En nuestra cultura futbolera, el campeonato del mundo nuclea al pueblo argentino en un puño apretado que alienta a la Selección, cuya capacidad de convocatoria quedó evidenciada en la movilización de más de cinco millones de personas en 2022, tras la conquista en Qatar. Semejante evento deportivo conlleva hábitos y cábalas insoslayables: se mira en la casa de un familiar, como si se tratase de una Nochebuena o la celebración de un cumpleaños, o con los amigos de siempre, en un ritual sagrado incomparable con reuniones de otra índole, donde se asignan roles: uno pone la casa, otros compran la comida, el restante se asegura que no se cambien las posiciones en el transcurso del partido.
En FATE, estas cábalas se respetan a rajatabla. A las puertas de la planta, y gracias al trabajo de construcción de la cooperativa Manos Negras, los trabajadores ven el partido en una carpa de madera, ambientada con banderas políticas ensimismadas por decoraciones patrias. Norberto “Beto” García, quien se ufana de haber visto ocho mundiales trabajando para FATE, se encargó de comprar la picada y el café. Victor Ottoboni maneja la televisión, mientras que Sebastián Tesoro le agrega madera a la estufa isleña, cortesía de la cooperativa Otromodo. Al partido asisten los familiares e incluso algunos vecinos de la zona, que son recibidos por los trabajadores. Lamentablemente, algunos tendrán que ver el partido desde el celular, ya que siempre debe haber gente en la fábrica. Allí, los trabajadores deben convivir con la seguridad privada contratada por la patronal, quienes a toda hora están observando sus movimientos, mientras duermen en gazebos ubicados en la terraza que los cubren de la lluvia, no así del frío.
Tras el intento de desalojo revocado por la Cámara de Apelaciones de San Isidro, que entendió que se trataba de un conflicto gremial y por ende los trabajadores tenían el derecho a la medida de protesta, la ofensiva del dueño de FATE, Madanes Quintanilla, sumó un nuevo capítulo, al imputar a 24 trabajadores en una causa penal por “turbación y daños a la propiedad privada”. Esta persecución judicial es impulsada por el fiscal Marcelo Fuenzalida, titular del Área Ejecutiva de Investigaciones de Delitos Correccionales de la Oficina Fiscal de Distrito San Fernando, el mismo que en 2020 archivó la causa que acusaba a Thiago Almada -titular en la victoria argentina por dieciseisavos de final contra Cabo Verde- y a tres compañeros más de aquel plantel de Vélez, acusados de abusar sexualmente de dos mujeres, quienes se encontraban alcoholizadas al momento del hecho.
No es casualidad que el cierre de FATE se haya dado al mismo tiempo que el tratamiento de la Ley de la Reforma Laboral: el caso de FATE es un claro ejemplo de lock out empresarial, entendido como una “huelga patronal” que dispone el cierre del establecimiento, y tiene como objetivo desestructurar la fuerza colectiva de los trabajadores, para el día de mañana reabrir la fábrica en las condiciones fijadas por el empleador. “Madanes quiere destruir la organización sindical”, dice Ottoboni, quien tiene más de veinte años de antigüedad y fue llamado a indagatoria. “Cada conquista que tuvimos se la arrancamos a la patronal, los obreros de FATE somos activistas con experiencia de lucha”.
Cuando se complicó el partido contra Cabo Verde, “Beto” García, quien hace 30 años se encarga del manejo de las toberas en la fábrica, se puso el piluso albiceleste y no se lo volvió a sacar. Claro, con ese look Argentina ganó los tres partidos de fase de grupos. Aunque fue indemnizado, dice que no usa esa plata: “Ante la urgencia, varios de los compañeros salieron a buscar otros trabajos y firmaron un arreglo individual, con una cláusula extorsiva en la que uno se compromete a nunca hacerle juicio a la empresa ni a dar información de FATE. Usar esa plata es mostrarse vencido”. Pero es esta indemnización, que ante una eventual reincorporación va a ser solicitada, la que les permite cubrir tratamientos médicos de compañeros, que de un día para el otro se quedaron sin obra social. Aproximadamente doscientos trabajadores no arreglaron individualmente.
Aunque el cierre de la fábrica se dio intempestivamente, Madanes Quintanilla ya venía amenazando con medidas cautelares. En 2025 quiso presentar un preventivo de crisis, que fue rechazado por la propia Secretaría de Trabajo de Javier Milei.
-¿Y por qué en vez de cerrar no llamó a un concurso de acreedores?
-No tiene forma de demostrar que tiene pérdida, Madanes es el dueño de Aluar, que tiene el monopolio del aluminio y el año pasado obtuvo una ganancia de $108 millones de dólares. Hasta propagandas para el mundial hacen, en los entretiempos las podes ver – dice Sebastián Tesoro.
Tesoro, quien es miembro de la Agrupación Granate del Neumático, menciona que es gracias al fondo de lucha y a las donaciones de mercadería -son tantas que les permite también repartirlas en comedores de la zona- pueden subsistir. A su vez, agrega que hay ciertas rispideces entre el manejo de la Comisión Directiva del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) y los trabajadores: “El problema de la dirección del Sindicato es que apuntan hacia la vía legal, mientras que nosotros aspiramos a la coordinación y la radicalización de medidas”. Esto quedó demostrado el martes último, cuando empleados de FATE lograron cortar la autopista Panamericana en dirección a la Ciudad de Buenos Aires respaldados por organizaciones sociales y trabajadores de Georgalos, Secco, SUTEBA Tigre, Lustramax, CNEA y el INTI. Mientras tanto, hoy se va a realizar un festival convocado por SUTNA por “la lucha de los trabajadores de FATE”, con la participación de Gaspar Benegas y Dani Lescano, entre otros: “bastante lavadita quedó la consigna”, dice Tesoro.
Los trabajadores de FATE saben que no pueden bajar la guardia: fue durante los cuartos de final del mundial, en el 2014, cuando se dio la orden para desalojar Lear, la fábrica estadounidense que había despedido a más de cien trabajadores, suspendiendo a otros trescientos. Según ellos, quieren que el destino de FATE sea como el de Zanon, la fábrica recuperada en el 2001 tras cinco meses de toma, que se convirtió en un icono internacional de resistencia.
Los goles no se gritaron con mucha euforia. Quizá sea porque el mundial, por más valor que tenga, termina siendo algo circunstancial en la vida de los trabajadores, quienes rechazaron declarar en la indagatoria, y apelan a “un polo de unidad para discutir un plan de acción–dice Tesoro–, aplicando los métodos históricos de la clase trabajadora”.
FATE, con más de 85 años de historia, es una víctima más del industricidio perpetrado por la motosierra mileista. Cuando el mundial llegue a su fin y allí seguirán los trabajadores: mientras tanto, desde SUTNA promulgan el proyecto de Ley de Ocupación Temporal y le ruegan al gobernador Axel Kicillof para que intervenga en el conflicto.