Por Catalina Agüero
Fotografía: Oriana Estrada

Hoy las pibas y pibes de La Carbo F.C., el club del barrio La Carbonilla, en el corazón de la ciudad de Buenos Aires, no tienen un espacio seguro para entrenar ni competir. Una organización reclama al Gobierno porteño y a la Nación que cedan un terreno en desuso del ferrocarril para garantizarles ese derecho.

Los autos cruzan por el medio de la cancha. A veces se estacionan frente a los arcos. Las motos pasan a velocidad. Los chicos y las chicas corren, juegan, esquivan y tratan de entrenar. En el barrio La Carbonilla, en La Paternal, funciona el club de fútbol La Carbo F.C., que compite oficialmente en torneos de distintas categorías, pero todavía no tiene un espacio propio.

Los casi 100 pibes y pibas que practican fútbol masculino, femenino y básquet mixto en La Carbo F.C. deben ejercitarse en una canchita improvisada que, además de espacio deportivo, hace las veces de paso interno del barrio y playa de estacionamiento. Para resolver esta situación, la organización solidaria Tejiendo el Barrio reclama la cesión de un terreno bajo el viaducto San Martín para construir una cancha reglamentaria con financiamiento privado.

“Al Estado le cuesta cero pesos, simplemente es una gestión burocrática. Es un lugar de paso. Los autos, para ir de un sector al otro, pasan por el medio de la canchita y también estacionan ahí”, afirma el presidente de la entidad, Rodrigo Karasik, quien aclara que el problema no es sólo logístico, sino de seguridad: “Es peligroso porque de repente pasan autos y motos a velocidad donde hay chicos jugando”.

Tejiendo el Barrio comenzó a trabajar en La Carbonilla en 2021. La organización se define como “generadora de comunidades” y desarrolló el método “Tejiendo”, una herramienta que combina relevamiento de datos, trabajo con universidades e instituciones e “inmersión profunda” en el territorio. “Por lo general, los datos son muy malos y muy pocos. Entonces tratamos de generar nuestros propios datos donde faltan”, explica Karasik.

A partir de ese diagnóstico, no buscan necesariamente el problema más urgente, sino el que pueda organizar a los vecinos alrededor de una solución: “No hace falta ser la NASA para entrar en una villa y encontrar problemas. Lo que hacemos nosotros es ir al problema que tiene el potencial de catalizar una comunidad”. En La Carbonilla, ese problema fue la necesidad de contar con un club y una escuelita de fútbol.

Desde entonces, La Carbo F.C. creció. “Los pibes juegan y salen campeones mucho”, cuenta Karasik. El club cuenta con el acompañamiento de empresas privadas, entre ellas la aerolínea holandesa KLM y, vinculada a ella, la Fundación Wings of Support. Según Karasik, ese financiamiento permite sostener buena parte de la actividad: traslados, torneos, botines, pecheras y materiales.

El deporte fortalece la identidad barrial. “Cuando los pibes salen campeones, nosotros les organizamos la vuelta olímpica en su barrio. Los vecinos salen. Eso genera sentimientos muy positivos –sostiene Karasik–. Vos salís campeón en tu barrio, con tu identidad. Eso genera que los vecinos empiecen a construir una vinculación, una comunidad. Nosotros somos todo lo mismo, tenemos un orgullo, un sentimiento. El que está al lado mío es un par mío porque es mi vecino, porque es del mismo barrio y porque este barrio salió campeón”.

La falta de una cancha propia le pone un límite a ese proceso. Por las condiciones actuales del espacio, La Carbo F.C. no puede jugar de local. “Naturalmente no podés ofrecer esa sede como canchita para los torneos”, señala Karasik. Por eso, aunque los equipos compitan, los partidos se juegan fuera del barrio.

El proyecto que impulsan consiste en utilizar uno de los terrenos ubicados bajo el viaducto San Martín. Con la elevación de las vías del tren, quedaron espacios libres que podrían destinarse a usos comunitarios. Karasik puntualiza que esos terrenos están afectados al ferrocarril, por lo que el trámite requiere una articulación entre jurisdicciones: la Ciudad de Buenos Aires debería solicitar a Nación y a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) la desafectación para luego cederlo a la organización.

Hay antecedentes que respaldan el reclamo. En 2023, la AABE otorgó al Club Atlético Atlanta un permiso de uso precario y gratuito sobre dos sectores bajo el viaducto de la línea San Martín, entre Chacarita y La Paternal, para desarrollar un espacio deportivo y de integración social con canchas, sanitarios, buffet y sectores de usos múltiples. Ese mismo año, también entregó a la Asociación Civil “Tierra, Techo y Trabajo” un permiso sobre 1.789 metros cuadrados bajo el viaducto, entre Santos Dumont y avenida Jorge Newbery, para regularizar el uso del predio y crear una escuela de oficios con temática automotriz.

Desde La Carbonilla reclaman una salida similar con terrenos que permanecen abandonados: “Son criaderos de ratas, mosquitos y, con la fragilidad de la situación social, tienen un altísimo riesgo de toma”, asegura Karasik. La propuesta de Tejiendo el Barrio es que se habilite la cesión para construir, ellos mismos, con su financiamiento, la cancha con las medidas reglamentarias, vestuarios y espacios de encuentro.

El plan apunta a que los chicos y chicas puedan entrenar todos los días, jugar de local y ampliar la capacidad. También permitiría desarrollar otras actividades de formación. “Queremos que los pibes más grandes puedan hacer cursos de director técnico, de entrenador personal y algunas capacitaciones vinculadas a la nutrición”, detalla Karasik. La idea es que esas instancias funcionen como salidas laborales relacionadas con lo que los jóvenes ya hacen en el club: jugar a la pelota.

“Es una gestión burocrática”, insiste Karasik, quien cuestiona la falta de respuesta del Estado y remarca que el obstáculo principal no es económico. “Nuestro problema, a diferencia de la gran mayoría de los clubes de barrio que hoy están asfixiados económicamente, simplemente es una limitación política –plantea–. Hay privados, empresas sobre todo internacionales, que quieren invertir en la Ciudad de Buenos Aires, traer dinero y movilizar la economía. Esto va a generar trabajo, compra de materiales. Pero, de repente, encuentran un montón de bloqueos”.

Mientras la escena cotidiana sigue ocurriendo entre arcos, autos y motos, Karasik recuerda que durante el operativo policial conocido como Tormenta Negra hubo motos que pasaron a toda velocidad mientras se desarrollaba un entrenamiento con 35 chicos: “Lo mismo cuando hay algún tipo de enfrentamiento en el barrio, hay situaciones complejas constantemente”, añade.

Hasta que la cesión no llegue, La Carbo F.C. continuará entrenando como pueda. Lo que queda claro es que el reclamo excede la construcción de una cancha. Está en juego el derecho de los chicos y chicas del barrio a tener un espacio seguro, propio y reconocido, donde poder jugar y practicar sin eludir vehículos, competir sin entregar siempre la localía y celebrar sus triunfos en el lugar al que pertenecen.