Por Camila Reil y Maitén D'Alessio
Fotografía: ARCHIVO Lara Greco

«El histórico preparador físico de Maradona, Fernando Signorini, que denuncia cómo el negocio se ha devorado la esencia del fútbol y que hoy al poder solo le interesa “que los jugadores sean estúpidos, que no les importe nada, que no tengan idea de lo que es la solidaridad”.

Estuvo en Sudáfrica 2010 como preparador de la Selección, y en los mundiales del 86, 90 y 94 junto a la leyenda Diego Maradona. Sin embargo, hace tiempo decidió cortar su vínculo con el fútbol profesional. Desde Qatar 2022, Fernando “El Profe” Signorini decide no ver el Mundial y este año mantiene su postura, no verá ningún partido que se juegue en Estados Unidos.

¿Qué te llevó a tomar, otra vez, esta postura?

Me juré que no iba a ver esos partidos porque de ninguna manera voy a ser una oveja más del rebaño que estos degenerados [la FIFA, Estados Unidos, los ricos] están manejando, todo por capricho de un tipo [Donald Trump], que tal vez sea uno de los peores genocidas en las últimas décadas, que se le ocurrió que el fútbol sea ahora de su país y de los jeques árabes. El fútbol es un deporte de construcción cultural de las clases populares, pero lo convirtieron en un deporte elitista. ¿Ahora resulta que hay que seguirles el juego? No voy a ser parte de ninguna manera.

¿Creés que las “pausas de hidratación” arruinan la esencia del fútbol?

Pero claro, lo desnaturaliza. Si le van a dejar el fútbol a los yanquis, mañana van a poner a chicas en ropa interior bailando detrás de los arcos en el entretiempo. Al meter el cooling break, por partido, generan 90.000 dólares. Multiplicalo por 104 partidos, más toda la publicidad que hay dentro de eso. Todo para el negocio, y los jugadores dicen que sí, bajan la cabeza, lo peor es que de ese dinero no les corresponde nada, ni siquiera sabemos a dónde va. En el mismo momento que está sucediendo el Mundial, en Argentina aumenta la mortalidad infantil, el desempleo, la represión a los jubilados, el desfinanciamiento universitario y a la cultura, y no hubo ningún jugador argentino o miembro del cuerpo técnico que dijera algo, son todos ovejas del rebaño.

¿Por qué el futbolista se hace parte de este sistema?

Porque no los educan y ese es el primer camino para que tengan otros recursos y piensen. Pero al sistema no le importa nada, lo único que quieren es plata. A ellos solo les interesa que los jugadores sean estúpidos, que no les importe nada, que no tengan idea de lo que es la solidaridad, la vergüenza, lo bestial. Vos tenés que ser estúpido para que el sistema te premie. Ahora, si leés un libro, si pensás por vos mismo, si sos crítico de todo lo que pasa, no les gusta. Pero es así. Yo no quiero que el deporte sirva para ello.

¿Algún jugador alguna vez intentó decir algo?

Hay jugadores muy pensantes que se niegan a ser parte del rebaño, pero les ponen el micrófono una vez por año y en su lugar dejan hablar a todos aquellos que dicen lo que el sistema quiere que digan para que no cambie absolutamente nada. ¿Cuántas veces escuchan, por ejemplo, a Juan Cruz Komar [futbolista de Rosario Central]? ¿Por qué no lo invitan? En su lugar lo invitan a Carlitos Tévez y al Kun Agüero. ¿Por qué? Porque a ellos también les dieron vuelta la cabeza en ese sentido. Les hacen creer que para ellos son muy importantes. ¿Creen que [Mauricio] Macri está a favor de Carlitos Tévez? No, lo desprecia porque es un negro villero, pero lo necesita. Eso es hipocresía y a mí me hartó.

¿A esta generación de jugadores le falta valentía frente al poder?

Sí, y es porque están instrumentalizados. Yo he visto tanto, sobre todo al estar tanto tiempo con Diego, y vi la manera brutal en que lo instrumentalizaron, que hoy veo cómo se lo están haciendo a los nuevos chicos, porque nadie se anima a rebelarse y decir todo lo que está pasando, por ejemplo, las discriminaciones hacia las selecciones de Irán, Irak, África, al ingresar a Estados Unidos.

¿Qué pasa si vas en contra del sistema?

Te dejan de lado, a Diego (Maradona) le pasó, es como pasa todo el tiempo en un grupo social que se dedica a una misma cosa: si tenés tus ideas, te van alejando. El mensaje es claro, a quienes atentan contra el sistema los rajan, y para mantener ese dominio encontraron en el fútbol un argumento fantástico debido a la concentración social que tiene. Por eso nunca voy a ser socio de esto, tengo la convicción de que siempre hay que tratar de aportar para hacer una sociedad distinta y mejor, y para eso hay que poner mucho menos fútbol de estúpidos que dicen cualquier cosa.

A los jugadores que hacen la publicidad de apuestas online nadie les dice que eso está causando problemas en muchísimas familias, sobre todo en chicos adolescentes que encontraron en esas páginas un maravilloso entretenimiento, con las consecuencias que puede causar, inclusive suicidios.

Fernando Signorini

¿Creés que esta industria de hoy hubiera dejado a Diego ser el Diego?

No, de ninguna manera, pero él no hubiera dejado de pelear por lo que creía justo, razón por la que se inmoló ante los cambios. Por eso me parece vomitiva la publicidad de Bet Warrior donde usaron la imagen de Maradona para incentivar las apuestas, no sé cómo se pudieron prestar. Hacerle decir al Diego eso cuando él ya no puede ir en contra de algo que de ninguna manera hubiera aceptado, porque él tenía del fútbol el concepto de que es un fantástico argumento para dejar de estupidizar al mundo. Y que las hijas lo aceptaran por unos miles de dólares, ¿cómo van a hacer eso? No entendieron de quién son hijas…

¿Y qué opinás de los jugadores de la Selección que hacen publicidades de apuestas?

Me parece una barbaridad. A los jugadores que hacen la publicidad nadie les dice que eso está causando problemas en muchísimas familias, sobre todo en chicos adolescentes que encontraron en esas páginas un maravilloso entretenimiento, con las consecuencias que puede causar, inclusive suicidios. Y ellos hacen la publicidad como si nada. ¿Tanto dinero necesitan? ¿Tanta viveza hay? Pero nadie piensa… 

¿Cuándo te diste cuenta del quiebre en el fútbol, que hoy te termina desencantando?

Esto de manipular a través del fútbol a la sociedad quedó demostrado en el Mundial 78 en Argentina. Yo fui al partido contra Hungría y estaba en la parte de abajo, y como no se veía bien, entonces me fui a la tribuna del medio, y cuando subo había como 20 o 30 gendarmes armados hasta los dientes. Pero yo lo atribuía a que era por seguridad. Nunca pensé que a un kilómetro de ahí se estaban torturando gente, violando mujeres, en la ex ESMA. Yo no tenía ni noción de eso. Ahora, el primer registro que tengo de la mercantilización fue en Italia 90. En el partido Argentina-Camerún yo estaba dentro de la cancha y detrás del arco de Camerún había cientos de chicas, de todo el mundo, con vestidos Versace, Armani, y me dije: ¿Qué tiene que ver esto con el fútbol? Era como un emporio comercial, y el partido del fútbol el bonus track. Y después, por todo lo que pasó con Diego, la instrumentalización que hicieron de él en el Mundial 94, eso fue la gota que rebalsó el vaso. Ahí decidí que yo no quería ser más una oveja del rebaño, a mí no me iban a estupidizar, ni iban a hacer conmigo lo que ellos quisieran.

¿Cómo puede afectar este fútbol mercantilista a las nuevas generaciones?

Ya los está afectando, hay chicos de 8, 9, 10 años que juegan bien, entonces los fines de semana los padres los hacen jugar entre 4 y 5 partidos porque cobran por eso. Los llevan de acá para allá, los padres se insultan entre ellos y a los chicos, se agarran a los golpes, y los niños desde la cancha ven todo. Después, cuando crecen, hay muchos chicos que sufren terribles decepciones por no estar a la altura de lo que los padres le exigen, algunos incluso terminan quitándose la vida. Y el sistema sigue como si nada.

En un mundo ideal, en el que el fútbol vuelve a ser el de antes, ¿volverías?

Claro que sí. Extraño esa esencia del juego que hoy se perdió. Porque al final la belleza del fútbol está en la sonrisa de los chicos que juegan por el simple hecho de divertirse y no en el negocio.