Distintas organizaciones sociales organizaron, frente al Edificio del Plata, la Marcha de las Escobas para protestar sobre los desalojos express que el gobierno de Jorge Macri realiza engañando a los vecinos que ocupan casas abandonadas hace décadas. También exigieron una política viviendas sociales activa.
Este 19 de junio a las 17 se juntaron en Corrientes y Callao manifestantes organizados por la Coordinadora contra los Desalojos y por la Vivienda en la Marcha de las Escobas, la primera movilización contra las políticas de “limpieza” social del Gobierno porteño que encabeza Jorge Macri, que expulsa a personas que ocupan viviendas ociosas. Unas 4.000 personas quedaron en la calle sin ninguna solución alternativa, tal como explicaron desde la organización. También denunciaron las cotidianas situaciones de persecución y represión a los sectores más pobres, siempre en medio de un “show” de saturación policial para las cámaras.
Alrededor de las 18, al grito de “qué vergüenza que me dan, por un inmueble venden a su mamá” los grupos de manifestantes seguidos por un cordón policial comenzaron su camino hacia el Edificio del Plata.
David Davidovic, integrante del grupo que convocó a la movilización, explicó por qué la marcha termina en ese lugar: “La movilización es desde Callao y Corrientes hasta ahí porque es un emblema del negociado del Gobierno de la Ciudad, que casi se lo regaló al grupo IRSA sin cobrarle un peso.” Por su parte, María Eva Koutsovitis, de El Movimiento, agregó que “el exedificio del Plata es propiedad de IRSA, el mayor terrateniente urbano de la Ciudad de Buenos Aires, fue vendido durante la gestión de Larreta al Banco Hipotecario, también de IRSA, por la suma irrisoria de 67 millones de dólares”. Y agregó: “Ahora, ese mismo grupo inmobiliario financiero va a recibir un subsidio, es decir un regalo por parte del Gobierno de la ciudad de 71 millones de dólares para transformar lo que habían sido las oficinas del Gobierno de la Ciudad en viviendas, pero no en viviendas para destinarlas al alquiler social y mitigar la emergencia habitacional en la ciudad, sino viviendas de alquiler temporario turístico de plataforma.”
Esta marcha tuvo un símbolo muy marcado: la escoba, que tiene una historia en la lucha por viviendas que se remonta a 1907. “Estamos hablando del año en que los propietarios de entonces, sobre todo en la zona de San Telmo, aumentaban cada vez más el monto del alquiler y la gente no podía pagarlo y fueron, sobre todo mujeres, las que se organizaron y salieron a la calle con una gran movilización en la que llevaban escobas, como para barrer la injusticia”, dijo Nina Brugo, histórica referente feminista. “Ahí quedó históricamente como la marcha de las escobas, como la gran movilización en contra del abuso de los propietarios. Creo que esto nos lleva a mirar el día de hoy, en el cual el Gobierno está llevando a que cada vez más se aumenten las expensas. Yo vivo en un edificio que tiene 50 años, no es de los más modernos, pero en el cual hay 24 departamentos, ocho están desocupados porque los inquilinos no pueden pagar las expensas”, comentó Brugo.
Mientras los manifestantes cantaban “Jorgito Macri la puta que te parió”, Koutsovitis, que es ingeniera, apuntó contra los argumentos del jefe de Gobierno porteño para desalojar y calificó de ilegítimos a estas acciones que dejan a las personas en la calle: “Son por afuera de la ley, se llevan adelante de manera express en donde intempestivamente llega la guardia de auxilio, llegan además todo tipo de dispositivos de fuerza de seguridad y las familias, que muchas veces llevan en esas viviendas 20 o 30 años, algunas de ellas tienen hasta títulos de propiedad, contratos de alquiler, se ven forzadas a abandonar su vivienda en pocas horas con el argumento de que tienen riesgo de derrumbe. La verdad es que el Gobierno de la Ciudad nunca entrega informes técnicos detallados que den cuenta de ese riesgo de derrumbe”. Además, expresó lo que quieren con esta manifestación: “ Exigimos políticas que permitan mitigar la profunda emergencia habitacional que transita la Ciudad de Buenos Aires que hoy alcanza más de medio millón de porteñas y porteños.”
Barrio de plástico
Uno de los barrios más complicados por el tema de los alquileres es La Boca, que aloja a puntos muy turísticos como Caminito o la Bombonera. Josué, integrante de la organización social Los Pibes, expuso esta problemática que afecta a los vecinos de la zona: “Sacan a las familias con la excusa de los derrumbes y a los dos segundos ves el edificio vestido para el negocio inmobiliario. A La Boca lo quieren hacer un barrio de plástico para el turismo extranjero, como si fuese un museo, se puede ver pero no tocar. Quieren hacer la continuación de Puerto Madero y echar a todo el barrio”.
La agrupación SonSinCuenta, que también fue parte de la movilización, proyectó en las paredes de varios edificios las consignas “Macri te liquida, Macri te reprime, Macri te remata, Macri te acorrala”. Según este colectivo que integran mayoritariamente hijos e hijas de desaparecidos, “con la excusa de declararlas en peligro de derrumbe, la Guardia de Auxilio y Emergencia de la Policía de la Ciudad expulsa a gente que ocupa viviendas ociosas desde hace años”. En particular, precisaron que “4000 personas quedaron sin vivienda y sin solución alternativa, 1400 niños y niñas sin arraigo ni continuidad escolar, y sin que ningún inmueble haya sido reparado”. Para ellos, detrás de los desalojos está la especulación inmobiliaria.
Mientras tanto, los manifestantes –entre ellos integrantes de la Asamblea de San Telmo, el sindicato Ademys, Jubilados Insurgentes y algunos partidos de izquierda–, cantaban “con los huesos de los Macri, vamos a construir muchas viviendas”, y “a luchar, a luchar, por vivienda popular”.
En el acto de cierre las intervenciones coincidieron en la necesidad de fortalecer las redes comunitarias y continuar la organización contra los desalojos, como viene siendo la propia Coordinadora. Se mencionó y saludó a espacios en lucha como la Casa de Cochabamba, Hotel Zavalía y Casa de Pringles. A nadie pareció importarle que el elemento de limpieza que llevaron los manifestantes, y que fueron levantando en alto mientras marchaban, haya sido un escobillón, seguramente porque las escobas están en vías de extinción.