Por Carlos Valman
Fotografía: Gentileza Guido Piotrkowski @guido.pietro

ANCCOM presentó el libro «Miradas que revelan» en la sede de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina. A pesar de un corte de luz generalizado, la actividad se llevó a cabo como metáfora de una universidad que resiste ante los ataque sistemáticos.

Durante la noche del viernes 12 de junio, la sede de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), ubicada en Venezuela 1433, sirvió como escenario para una nueva presentación pública de Miradas que revelan: 10 años de fotoperiodismo en ANCCOM, el primer libro de la Agencia de Noticias de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. Editado por Victoria Gesualdi y Leandro Teysseire, y compilado por Cora Gamarnik y Diego Rosemberg, el volumen reúne 150 fotografías producidas y publicadas por los fotoperiodistas de la Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación a lo largo de los diez años de trayectoria de la agencia. Sus imágenes permiten reconstruir, a través de la mirada de los practicantes, la historia argentina reciente. Con la participación de Rosemberg, Gesualdi, Teysseire, el fotoperiodista y docente Julio Menajovsky y varios integrantes y exintegrantes de ANCCOM, la presentación se desarrolló en una sala casi a oscuras, iluminada apenas por las linternas de los celulares, en medio de un apagón y en un clima de camaradería y celebración fraterna. La escena terminó por reforzar una de las ideas centrales de la noche: en tiempos de precarización del oficio, concentración mediática y ataque a la universidad pública, hacer periodismo honesto, formar nuevas generaciones, alzar la voz y publicar un libro como este son también, en esencia, actos de resistencia.

La velada se vio comprometida por un apagón que afectó varias cuadras a la redonda de la sede de ARGRA, en el barrio de Monserrat, donde la cita había sido prevista. Sobre las 19:00, hora establecida para el evento, ponentes, fotógrafos, docentes, estudiantes e invitados conversaban con las manos hundidas en los bolsillos de sus abrigos, en la entrada del edificio, mientras esperaban infructuosamente el regreso de la electricidad. 

Cuando quedó claro que la luz no volvería a tiempo, Rosemberg invitó a ingresar a la sala. Adentro, nadie se quería dar por vencido y todos aportaron solidariamente sus celulares para alumbrar la velada. Gesualdi, una de las editoras del libro, sostuvo sobre sus piernas una computadora portátil, desde donde se proyectó el video de apertura. Sin necesidad de micrófonos ni mayor escenografía que la penumbra compartida, los participantes se dispusieron a presentar el fruto de más de una década de trabajo colectivo: un libro compilatorio que, a través de 150 fotografías, tomadas en el contexto de los más de 5000 artículos publicados por la agencia, muestra una mirada cruda y, sin embargo, inmensamente bella de la Argentina.

“Miradas que revelan es mucho más que la síntesis en formato de libro de lo que fueron los primeros diez años de trabajo fotoperiodístico de ANCCOM”, afirmó Rosemberg, editor general de la agencia, durante el discurso inicial. “Es un acto de resistencia por muchas razones”. El encuentro sostenido a pesar del apagón fue ejemplo de ello: un proyecto defendido con tesón, aún en medio de la precariedad y las dificultades. En una coyuntura marcada por el ataque sistemático a la universidad pública por parte del gobierno nacional, Miradas que revelan sorprende por su calidad material, fotográfica y editorial. “Quisimos desde el primer momento que este libro fuera un libro del que estemos orgullosos y que de ninguna manera abone la idea de que la universidad pública es una universidad pobre para los pobres. Esta es una universidad de calidad y para todo el pueblo”, dijo y agregó: “El libro es solo una muestra de todo lo que la universidad puede brindar”. La resistencia también fue económica y colectiva. Leandro Teysseire, coeditor del libro, recordó que la impresión fue posible gracias a una preventa sostenida por lectores que abonaron por adelantado “por algo que todavía no existía”. Con un presupuesto de cero pesos, imprimir una tirada de 300 libros de fotografía fue, para él, “además de un milagro, un acto de rebeldía”.

En un contexto marcado por la concentración del ecosistema mediático, el auge de las fake news y el uso de la inteligencia artificial, donde suele prevalecer la velocidad y la espectacularidad de las noticias sobre la calidad y la veracidad de la información, la resistencia de ANCCOM también se expresa a través de lo que el medio elige decir y cómo decirlo. “Nos definimos como una agencia universitaria de noticias y no como una agencia de noticias universitaria”, distinguió Rosemberg. De esta manera, la agencia se propuso desarrollar una agenda propia, capaz de hablar del mundo más allá de las paredes de la universidad y de escuchar voces frecuentemente invisibilizadas dentro de la prensa comercial: derechos humanos, conflictos laborales, género y diversidad, extractivismo, economía popular, ambientalismo, pueblos originarios, cultura, educación y deportes inclusivos.

Para Rosemberg, en tiempos en que muchos medios utilizan imágenes de redes sociales o las producen mediante inteligencia artificial, el fotoperiodismo de ANCCOM defiende el valor informativo de la fotografía como lenguaje propio. La postura de la agencia se opone a las tendencias de una industria que suele defender el multitasking y la precarización del oficio periodístico. “No se puede buscar la mejor luz y el mejor dato al mismo tiempo”, sostuvo. Para Gesualdi, coeditora del libro, entre las millones de imágenes que circulan por internet, el fotoperiodismo se distingue por aportar autoría, responsabilidad y una historia contada desde un punto de vista concreto. Para la fotógrafa, cada imagen periodística implica decir: “Yo soy periodista y te estoy contando los hechos desde acá”. Frente a un mercado que premia el consumo rápido, las soluciones fáciles y la imagen pulida, Miradas que revelan apuesta por otra clase de belleza: una belleza con sombra, conflicto, cuerpo y memoria; imágenes capaces de producir aquello que Barthes llamaba punctum: imágenes que hieren, que dejan una marca y revelan una mirada concreta sobre el mundo.

Que esta tercera presentación del libro se llevase a cabo en la sede de ARGRA no fue casualidad. Julio Menajovsky, fotógrafo, docente y figura histórica de la asociación, condensó la relación entre ARGRA y ANCCOM como una historia de acercamiento entre mundos que durante mucho tiempo permanecieron separados: la universidad y el oficio periodístico desde la calle. “Hace unos diez años, si no un poquito más, el mundo de la academia y el mundo profesional no solo no se conocían, sino que se sospechaban”, recordó. Luego de una primera presentación en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y de una segunda en la Universidad Nacional de La Pampa, llevar el libro a la casa de los reporteros gráficos significó la cristalización de un camino en el que Menajovsky fue pionero: fue responsable de la creación del primer seminario de fotoperiodismo dictado en Ciencias Sociales de la UBA, que permitió introducir la fotografía como lenguaje periodístico en una carrera históricamente dominada por la palabra escrita. Esa primera semilla encontró continuidad en ANCCOM, concebida desde sus inicios como una agencia en la que la fotografía ocuparía un lugar central. En esa trama fueron decisivos el impulso de Cora Gamarnik, la construcción editorial de Diego Rosemberg y el trabajo sostenido de Victoria Gesualdi y Leandro Teysseire al frente del área de fotografía de la agencia, que afianzaron una relación que ha permitido que hoy ARGRA cuente con dos fotógrafas que integraron el staff de ANCCOM como miembros de su nueva Comisión Directiva. Teysseire describió la presentación de Miradas que revelan en ARGRA como “un momento hermoso, un momento circular” que lo trae de vuelta a la biblioteca de ARGRA, donde para él comenzó todo porque allí se formó.

La presentación contó con la presencia de varios integrantes actuales y de otros tiempos de la Agencia de Noticias, muchos de los cuales encontraron plasmadas en las páginas del libro imágenes que son testimonio de sus años de formación e inserción en el mundo laboral. Sus intervenciones estuvieron marcadas por palabras de nostalgia y agradecimiento, con voces que por momentos intentaban contener las lágrimas. Sus anécdotas dieron cuenta de un ejercicio periodístico realizado en conjunto, en medio de reuniones de sumario y trabajo en equipo, donde el apoyo mutuo permitió el surgimiento de amistades que resistieron el paso del tiempo y fueron formando una comunidad de profesionales que aún hoy se acompañan en el ejercicio de la profesión. Melisa Molina, exintegrante de ANCCOM y actual periodista de Página/12, recuerda que, cuando llegó de su provincia a estudiar en la UBA a los 18 años, le advirtieron que allí sería tratada solo como “un número”. ANCCOM, dice, le demostró lo contrario: “Hicimos comunidad, amigos y personas que me siguen durando diez años después”. Camila Godoy recuerda que llegó a la Agencia en 2019, atraída por una fotografía de Bernardino Ávila, cuando todavía sacaba imágenes “de las cosas lindas” de la ciudad para subir a redes sociales. La agencia, afirma, le cambió la mirada y le permitió encontrar en la fotografía un lenguaje periodístico que hasta entonces no había encontrado en la Carrera. Poco después, inició una pasantía en Télam, cuyo requisito central era haber pasado por ANCCOM. “Ahí arrancó mi carrera”, resume. Para ambas, la agencia les permitió poner en práctica el oficio periodístico por primera vez: salir a la calle, aprender a manejar una cámara y publicar sus primeras notas con firma propia.

“Lo que hay ahí es historia viva”, resumió Menajovsky. “Es relato en primera persona de quienes por primera vez tuvieron una cámara, pudieron sacar una foto y esa foto entró a circular en el espacio público”. Miradas que revelan narra la última década de la historia argentina a través de imágenes orgánicas, donde la luz y la composición ubican al lector en el lugar de los hechos, en la piel de sus protagonistas. Se trata de un libro que sorprende por su calidad editorial y por la belleza de su fotografía. En medio del claroscuro de la noche, la presentación de Miradas que revelan en la sede de ARGRA demostró que la belleza, como defendía Jun’ichirō Tanizaki, no siempre surge de la iluminación uniforme de una imagen pulida; nace también de la sombra, una sombra que registra presencia, conflicto, memoria, calle y realidad. En palabras de Leandro Teysseire, “hacer fotos significa poner el cuerpo, estar en el lugar donde ocurren los hechos y mirar a los ojos a las personas fotografiadas”. Al final de la noche, tras escuchar las palabras de las exanccomers, Diego Rosemberg reconoció el fruto de estos diez años de trabajo no solo como resistencia, sino también como una victoria: la victoria de una agencia que ha sabido sobreponerse a un contexto adverso para crear comunidad y realizar “el periodismo que queremos hacer”.