Por Sol Montero
Fotografía: Lucía de Marco y Catalina Chávez

Se cumplió un año de la detención y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner. Organizaciones militantes y sindicales se reunieron alrededor de San José 1111, donde la expresidenta está transita la prisión domiciliaria. Denunciaron que las condiciones de su dentención son más restrictivas que las de quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.

Centenares de militantes, trabajadores y vecinos colmaron durante todo el miércoles la esquina de San José 1111 en apoyo a Cristina Fernández de Kirchner a 365 días de su condena por la Causa Vialidad. La expresidenta, recluida en el edificio ubicado en Constitución desde el 10 de junio del año pasado, está detenida en peores condiciones que personas condenadas por delitos de lesa humanidad, de acuerdo a un informe presentado por Consejeros de la Magistratura.

Hace un año la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la condena de la expresidenta a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por la Causa Vialidad. La sentencia, que había salido tan solo unos días después de que la dirigente anunciara su candidatura a legisladora en la tercera sección electoral de la Provincia de Buenos Aires, la encontró culpable porque, a pesar de que los hechos escapaban de sus competencias directas como presidenta, según el Poder Judicial “no podía no saber” de maniobras corruptas que sucedían en su administración. Ante la decisión tomada por la Corte, dos de cuyos miembros fueron nombrados por el expresidente Mauricio Macri, y denunciadas irregularidades de la causa, la militancia peronista se organizó para acompañarla todos los días en las puertas de su casa.

El miércoles a las 13, con motivo del aniversario de la sentencia, diputados y senadores peronistas llevaron adelante una conferencia de prensa en el Senado de la Nación para denunciar la condena y la proscripción de Cristina y el accionar del Poder Judicial. “No hay plena democracia con jueces parciales”, sostuvo Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria de la Cámara de Diputados, quien leyó fragmentos de un documento conjunto que se presentará ante la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. “El silencio y, en muchos casos, la convalidación de este accionar no va a impedir que estos rasgos antidemocráticos terminen recayendo, más temprano que tarde, sobre todo el sistema institucional argentino”, continuó. 

En simultáneo, manifestantes se acercaban a la intersección de San José y Humberto 1°. Con sus cantos y carteles que apuntaban contra el Poder Judicial y las políticas económicas del Gobierno nacional.

En el Salón Provincias Unidas de la Cámara Alta, continuó la exposición José Mayans, jefe del bloque Justicialista en el Senado. Afirmó que Cristina, como dirigente popular argentina, es víctima del mismo modus operandi que sufrió Lula Da Silva en Brasil, quien también estuvo preso. Mayans denunció las condiciones discriminatorias de detención de la expresidenta evidenciadas en el informe institucional “La arbitrariedad en el caso de Cristina Fernández de Kirchner”, presentado el lunes por los consejeros de la magistratura.

A partir de los datos extraídos de los pedidos de acceso a la información pública sobre las condiciones de detención de personas condenadas por delitos federales, el Consejo de la Magistratura de la Nación evidenció que Cristina atraviesa una detención más restrictiva que las que cuentan algunos condenados por delitos de lesa humanidad, trata de personas y narcotráfico. Según este relevamiento, del total de los detenidos bajo prisión domiciliaria en la Justicia Federal argentina informados, se obtuvo que: el 23,96% usa tobillera o dispositivo de control electrónico, solo el 1,76% cuenta con restricciones de visitas y el 44,80% tienen permisos para salir. La líder de la oposición tiene tobillera electrónica, restricciones de visitas y no cuenta con permisos para salir.  

Una vez concluida la conferencia, las voces populares fueron las responsables de sostener en la calle el reclamo en defensa de su referente. Más tarde, a las 16.20, en diagonal al mítico balcón por el que se esperaba con atención la salida de la expresidenta, comenzó la radio abierta que dio paso a voces de distintas organizaciones peronistas y referentes sindicales. Desde el sindicato de trabajadores viales, hasta docentes y no docentes universitarios y de escuelas de educación especial subieron a la tarima para expresar su acompañamiento a Cristina, pero también para visibilizar los reclamos particulares de cada sector.

“Somos los viejos a los que nos pega la policía todos los miércoles”, dijo Noemí Fernández, presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados de ATE Capital Federal cuando le dieron la palabra, y agregó: “Como dice Cristina, también somos los que quedamos de la generación de los 70 y no van a lograr que nos rindamos”.

La radio finalizó a las 17, y volvieron los cantos y la percusión, esta vez con más fuerza. Claudia de Hipólito estaba con la frente en alto, mirando emocionada hacia el balcón. “Cristina es la única que puede devolverle al país todos los derechos sociales que nos han quitado”, dijo, sin bajar la vista. “Nos están matando, no hace falta que te maten con una bala, pero lo hacen todos los días con los precios de la comida y los medicamentos”, lamentó.

A los pocos minutos, un bramido retumbó en la esquina de San José 1111 y comenzaron a sonar las primeras estrofas del Himno Nacional. Cristina, como casi todos los días, salió a recibir desde su balcón a la gente que hoy, luego de 365 días de injusticia, continúa acompañándola.