A cien días del cierre de la planta, los trabajadores permanecen adentro en defensa de su fuente de trabajo. La situación se agrava porque 24 de ellos fueron llamados a indagatoria judicial.
El conflicto empezó en la madrugada del 18 de febrero cuando 920 trabajadores fueron despedidos. Desde entonces, un grupo de empleados de FATE se mantiene en vigilia dentro del predio para resguardar las maquinarias y exigir la conciliación obligatoria. Sebastián Tesoro, uno de los operarios que participa de la medida de fuerza dentro de la fábrica y que se encuentra imputado por la Justicia, recordó el momento del aviso. “La mayoría estaba de vacaciones, yo me enteré por los medios dos días antes que algo iba a pasar”.
En cambio, Víctor Ottoboni, trabajador del sector de mantenimiento, se topó directamente con el cierre al intentar cumplir su turno. Las rejas de la planta tenían candados y un cartel anunciaba el cese de las actividades. El mismo día del cierre patronal, Javier Madanes Quintanilla, dueño de FATE, radicó una denuncia penal por usurpación alegando supuestos hechos de violencia y reclamando la devolución urgente de la planta. Sin embargo, el equipo de representantes legales de los operarios interpuso un recurso de apelación al argumentar que la permanencia constituía un ejercicio legítimo del derecho a la protesta. Mientras la Cámara de Apelaciones de San Isidro evaluaba el recurso, la orden de desalojo quedó suspendida. Casi un mes después, el tribunal falló a favor de los trabajadores.
A pesar del freno al desalojo, la acción penal de fondo por usurpación continuó su curso procesal. El fiscal Marcelo Fuenzalida de la Fiscalía de San Fernando resolvió citar a declaración indagatoria a los 24 trabajadores que enfrentan el lock-out patronal.
Las audiencias comenzarán el martes 9 de junio y se extenderán hasta la primera semana de julio. Frente a la criminalización de la protesta, Ottoboni expresó “Lo entendemos como una forma de apretarnos, de persecución para que abandonemos la lucha, la patronal quiere que nos vayamos, pero no nos van a doblegar”.
Las audiencias comenzarán el martes 9 de junio y se extenderán hasta la primera semana de julio. Frente a la criminalización de la protesta, Ottoboni expresó “Lo entendemos como una forma de apretarnos, de persecución para que abandonemos la lucha, la patronal quiere que nos vayamos, pero no nos van a doblegar”.
Un centenar de jornadas
A fines de marzo, la justicia del trabajo ordenó a FATE a pagar los salarios adeudados desde el cierre de la planta y hasta el mes de junio. El fallo fue llevado a cabo por el equipo de Pablo Bentivegne, abogado laboralista de Abogados en Cooperativa junto al Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA). Si bien la orden salió hace tiempo, la ejecución del cumplimiento se demoró y mientras que un grupo comenzó a cobrar, otro quedó afuera. Bentivegne declaró: “No es que le dijo que sí a todos los trabajadores, FATE cada vez que puede lo obstaculiza y dice que no le corresponde cobrar a nadie porque ellos cerraron”.
Antes de que se desatara el conflicto por los despidos, el escenario dentro de la planta ya acumulaba años de reclamos por el desgaste físico del personal. Tesoro, quien padece artrosis y siete hernias de disco como consecuencia de sus 12 años de antigüedad, relató: “Hace muchos años que realizamos reiteradas denuncias ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo debido al carácter de las tareas, que exigen un alto esfuerzo corporal. Si uno va a la Superintendencia y habla de FATE, dicen que es una picadora de carne porque es un trabajo donde se pone el cuerpo. Hay muchísimos compañeros con distintas enfermedades y accidentes donde algunos perdieron diferentes extremidades del cuerpo porque no funcionaron las alarmas de seguridad”.
Los trabajadores que están dentro en la fábrica denunciaron el hostigamiento por parte de la empresa, que incluyó cortes del suministro eléctrico y sabotajes en los sistemas automáticos de las torres de agua con el objetivo de inundar las zonas donde realizan las guardias y forzar el abandono de las instalaciones. “Nos quisieron ahogar como ratas” expresó Tesoro
Para sostener el acampe en los portones y la vigilia en los techos, el activismo de los trabajadores y de sus familias articuló un fondo de lucha colectiva que ya recaudó 50 millones de pesos. Estos recursos económicos se destinan a cubrir las necesidades alimentarias básicas y los tratamientos médicos de los hijos de los despedidos, quienes quedaron desamparados tras la suspensión de la cobertura de la obra social por parte de la patronal.
Como alternativa para continuar con actividades, los trabajadores con respaldo del sindicato y de Abogados en Cooperativa comenzaron a impulsar un proyecto de ley de expropiación temporal de la planta en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. La iniciativa busca que el Estado provincial otorgue la custodia y administración de las maquinarias a los operarios organizados en cooperativa para reactivar la producción de neumáticos de manera inmediata, Bentivegne declaró su inconformidad con el poder político frente a este proyecto de ley: “No ha sido una prioridad todavía, ni del Gobierno nacional, ni del Gobierno provincial, ni de los parlamentos”. A su vez, Ottoboni enfatizó: “Hay que salir a las calles cuanto antes y hay que poner en pie un plan de lucha para lograr que se vote esta ley”.
Frente al inminente inicio de las indagatorias, la postura de los trabajadores imputados se mantiene firme dentro de la fábrica. Tesoro ratificó la determinación de sostener la ocupación por tiempo indeterminado. “No nos van a sacar de la fábrica fácilmente, ni muertos nos van a sacar de FATE porque no tenemos nada que perder; somos gente grande y detrás de nosotros está nuestra familia”.
En ese sentido, el operario concluyó que el conflicto trasciende las fronteras de la multinacional y representa un emergente social: “La pelea que damos acá significa también una pelea para el conjunto de la clase trabajadora en la Argentina, así que no nos van a quebrar ni Madanes Quintanilla, ni la justicia, ni la policía, ni los sabotajes que intenten hacer”.