Por Juliana Granara Insua
Fotografía: Lao Vázquez

La Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común impulsa una semana de ayuno y oración en Plaza de Mayo para visibilizar el hambre, la exclusión y el deterioro social. La convocatoria reúne a referentes religiosos, organizaciones sociales, jubilados y militantes de distintas tradiciones políticas

La Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común, integrada por diversos referentes religiosos, sociales y culturales, convoca a una acción colectiva de ayuno y oración como “signo de denuncia y de solidaridad con quienes sufren diariamente el hambre impuesto por un sistema de exclusión y descarte”. En Buenos Aires se lleva a cabo entre el 2 y 9 de junio en la Plaza de Mayo pero se espera una réplica en otras plazas del país.

 “Pedimos por la justicia, la patria y que este espíritu se multiplique por todo el país, una súplica unida al ayuno”, dijo a ANCCOM el padre Jorge «Chueco» Romero, que actualmente realiza su labor pastoral en la Villa 15 (Ciudad Oculta), ubicada en el barrio de Villa Lugano, en la Ciudad de Buenos Aires. El sacerdote, que integra el grupo de curas villeros «Opción por los pobres», explica cómo nació la iniciativa: “La primera idea del encuentro surgió hace largo tiempo, el año pasado. La Mesa Ecuménica ya venía acompañando a los jubilados y se empezó a gestar la posibilidad de hacer un signo”. Y concluye: “Jesús en el Evangelio dice que hay algunos demonios que solo se espantan con ayuno y oración. Acá estamos [señala a la Casa Rosada], esperando que se espante”.

La iniciativa está liderada por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel, y acompañada por la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA) y la CTA Autónoma. Juntos llamaron a organizar un despliegue para “hacer eco del sufrimiento del pueblo, dialogar sobre la necesaria búsqueda de la unidad en la diversidad y sobre la construcción de propuestas viables que reviertan lo antes posible las injusticias que padecemos”.

La acción consiste en una convocatoria abierta a todos para participar de acuerdo a los tiempos de cada uno. “Tenemos dos tipos de ayunantes: los permanentes, que se quedan en la Plaza hasta el último día, y los itinerantes que se suman uno o dos días de acuerdo a sus posibilidades. A los ayunantes permanentes los pueden ver pernoctando en la Plaza Mayo o en el atrio de la Catedral”, aclara Kochy Guchea, militante de la Mesa.

“Pedimos por la justicia, la patria y que este espíritu se multiplique por todo el país, una súplica unida al ayuno”, dijo el padre Jorge «Chueco» Romero

El objetivo es promover la unión del pueblo hacia un frente tolerante y diverso que trabaje para difundir el “despertar de conciencias”, para revertir su indefensión y hacer crecer la presencia de la resistencia en cada parte del país en tiempos de “hambre, violencia, exclusión, odio e indiferencia amenazan nuestra convivencia democrática”, plantea el documento de los organizadores.

La tolerancia y la unión de los frentes para levantar la voluntad del pueblo es el tema de la jornada. “Nos juntamos los que tenemos fe y oramos, algunos otros ayunan, hay otros que no tienen fe pero sí tienen valores humanos y humanistas. Es importante para todos unir nuestro esfuerzo. Debemos hacerlo”, afirma Ana Siufi, católica militante de la provincia de Neuquén que acudió en apoyo al enterarse de la acción. “Esta es nuestra denuncia, tenemos que educar, reclamar porque no perdamos los valores de solidaridad, de hermandad, de justicia, de paz, de respeto, todo está queriendo ser arrasado por este des-gobierno de delincuentes”. El documento de los organizadores exhorta a ejercer la tolerancia “que Paulo Freire defendía como ‘la virtud revolucionaria de convivir con quienes son diferentes para poder luchar contra quienes son antagónicos’. La tolerancia nos pone en el desafío de convivir reconociéndonos, a contramano de la cultura de la fragmentación y del odio, que también se nos contagia”, expresan.

“Este nuevo proyecto de la oposición -los peronistas, los de izquierda, todos los que no estamos dentro de este ideal de sociedad expulsiva y cruel-, debe construir estrategias asertivas y efectivas frente a esta realida”, dice Pavelo.

Al encuentro se acercan militantes de larga carrera como Ema Miró y Marta Pavelo, que recordaron sus juventudes junto al padre Mujica y en la tercera jornada se sumaron al  reclamo. “Yo desde el año 75 milito por los derechos humanos dentro del peronismo. Estuve presa, sobreviví, me fui del país, volví con Néstor Kirchner, trabajé en los movimientos populares y hace dos años que trabajo con organizaciones campesinas indígenas fuera del país. Mi tía es Abuela de Plaza de Mayo, tengo familiares y amigos desaparecidos. Te digo, todo lo que está ocurriendo me da muchísima lástima”, concluye Pavelo de forma contundente.

El reclamo también encierra la búsqueda de una dirigencia política unificada y organizada. “Este nuevo proyecto de la oposición -los peronistas, los de izquierda, todos los que no estamos dentro de este ideal de sociedad expulsiva y cruel-, debe construir estrategias asertivas y efectivas frente a esta”, profundiza Pavelo, socióloga, Y agrega: “Necesitamos un cambio de narrativa, romper las matrices, porque hoy están en riesgo en Argentina hasta los recursos intangibles”.

Como no podía ser de otra forma, acompañando el encuentro se encontraban los «Doce Apóstoles», uno de los grupos de jubilados y pensionados autoconvocados conocidos por su presencia en la movilización de todos los miércoles frente al Congreso de la Nación. Pablo Daniel Luna, extrabajador de YPF, escuchó las palabras del micrófono abierto firme junto a la imagen del Papa Francisco en el centro de la Plaza. “Él decía que los Doce Apóstoles eran la vanguardia del gran revolucionario, que fue Jesucristo”, y recordó que fue Jorge Bergoglio quien los apodó así: “Un día escapando de la policía, nos escondimos en la Catedral y ahí él nos bautizó los ‘Doce Apóstoles’”. Luna agregó: “Nosotros estamos siempre, en el Congreso y acá también. Nos rebelamos, porque el ciudadano argentino tiene derecho a rebelarse cuando avasallan sus derechos constitucionales”.