Por Lautaro Miranda Núñez

El desarrollo de la IA pone al periodismo frente una nueva herramienta y un nuevo modelo de negocio, alimentado hoy por un puñado de poderosos tecnoempresarios multinacionales. ¿Cómo está impactando en el trabajo profesional?

El periodismo atraviesa hoy una encrucijada que algunos describen con la hipérbole «crisis civilizatoria». Ya no se trata solo de la transición del papel a la pantalla, sino de una transformación profunda en el modo en que se cuenta lo que pasa en el mundo. A lo largo de la historia la aparición de una nueva tecnología siempre ha puesto en jaque al modo de hacer periodismo. La radio modificó la esencia de la prensa gráfica así como la televisión cambió los modos de hacer radio. De igual manera el internet puso todo patas arriba a finales de los noventa. Ahora muchos auguran que la Inteligencia Artificial (IA) es una nueva estocada a esta profesión.

¿Cómo se ve ese cambio? ¿Es realmente tan distinto del proceso anterior?

¿La gente cada vez lee menos?

“La gente ahora se informa por títulos. Va viendo cosas en redes, tiene un título y una bajadita, un pequeño desarrollo. No se profundiza en los temas. Yo lo vivo con mucha incertidumbre”, cuenta Guido Braslavsky, editor de la sección Política del diario Clarín, sobre un fenómeno que viene ocurriendo desde el avance de las redes sociales y la tendencia a los contenidos breves.

Lucas Molinari, periodista de Radio Gráfica, señala, por su parte, una continuidad donde la tecnología hoy «no está puesta en función del bien común, sino en función de la acumulación de capital». Esta lógica corporativa ahora recargada con la digitalización, los algoritmos y más reciente con la IA Generativa, ha dado lugar a lo que muchos denominan una «guerra cognitiva», una estrategia de «idiotización de las masas» donde la IA se utiliza para intervenir en procesos electorales y condicionar desde lo ideológico. Esta mirada recuerda a la discutida teoría de la aguja hipodérmica desarrollada por Harold Lasswell hace cien años, pero ahora de regreso de un modo mucho más efectivo y escalofriante.

Esa creencia de que la gente cada vez lee menos ya existía hace tres décadas”, explica Flavia Costa, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). “En los noventa se decía exactamente lo mismo cuando los diarios en papel comenzaron a tener fotos color de gran tamaño, cuando bajaron la cantidad de caracteres de sus artículos promedio, etcétera. El tiempo para leer y escribir se realiza, no existe previamente. Es una tarea, no una disponibilidad. Estoy completamente convencida de que son los textos (los medios de comunicación, los productos culturales) los que crean sus lectores, gracias a su inteligencia, su sagacidad, su lucidez. No es al revés”.

La generación de “ideas” en muchos casos también se terceriza utilizando herramientas que peinan la web y las redes sociales para ver qué está buscando la “gente”, en un proceso de autorefuerzo que genera modas efímeras sobre los temas. Las notas de este tipo deben salir rápido antes de que el tema pase, por lo que la calidad pasa a un segundo plano. Ahí, una IA que junta lo que se dice sin demasiado criterio ni chequeo, puede responder rápidamente, más allá de si eso es periodismo o no.
Ante cierta premisa de que como las personas no leen y entonces es todo lo mismo, algunos medios de comunicación ya han comenzado a publicar noticias redactadas con IA Generativas, algo que en algunos casos como Infobae es explícito. Diego Rosemberg, fundador de la Cooperativa lavaca y actualmente director general de ANCCOM, señala que la identidad del periodista es uno de los valores puestos en jaque: “¿Qué pasa con la identidad del periodista en un texto escrito con IA? ¿Qué pasa con la creatividad? La IA no es creativa porque no crea fórmulas nuevas. Si la IA trabaja con datos ya publicados y con fórmulas ya publicadas, eso no es el periodismo. La esencia del periodista consiste en contar acontecimientos desconocidos, algo que por su propia constitución la IA no hace”.

¿Sin lugar para humanos?

En este escenario, el trabajo humano parece estar siendo desplazado por procesos automatizados que priorizan el volumen por sobre la calidad. Molinari es tajante al respecto: «Si nos limitáramos a buscar clics para monetizar, desdibujaríamos el producto que para nosotros debe tener preeminencia: el trabajo humano». Sin embargo, la realidad en las redacciones comerciales es distinta. Portales masivos ya construyen gran parte de sus notas con IA. A este proceso, Molinari lo describe como un «saqueo triple»: “Las corporaciones usan nuestra información para diseñarse, nos roban la atención con publicidad y luego nos cobran si queremos acceder a sus productos”.

Braslavsky coincide: “Se nota el uso de la IA en muchos artículos, especialmente sobre temas banales. Ahí se utiliza mucho al parecer para generarlos. Sé que hay medios que tienen una demanda de que sus periodistas usen IA. Estamos en una etapa de experimentación, pero es algo bastante inquietante”

Emilse Garzón, periodista especializada en ciberseguridad, solicitó a ANCCOM hacer la entrevista a través de la plataforma Signal. Esta medida de precaución responde a una realidad alarmante: «La privacidad no existe, eso es algo peligroso», afirma Garzón, quien explica que los datos personales son el «combustible» para el entrenamiento de las IA. Según la especialista, el peligro radica en la capacidad de manipulación absoluta que permite el perfilamiento: «Si yo sé qué le interesa a alguien, sé con qué discurso voy a ir para entrarle… es una observación amplia de vigilancia masiva».

“Adecuar los contenidos, no quiere decir necesariamente bajar la profundidad, sino pensar los contenidos para distintos niveles de audiencias e intereses. Es una forma moderna de prensa revolucionaria, desde agitación política en redes hasta la propaganda que planteamos en la revista Ideas de Izquierda o en el campus de La Izquierda Diario” dice Leonardo Vázquez, programador digital y ocasionalmente columnista en La Izquierda Diario, uno de los medios de comunicación que más se adapta a la IA para marcar una agenda propia. Desde hace unos meses vienen impulsando el Proyecto OSINT (Inteligencia en fuentes abiertas), para ayudar a la investigación en los aspectos técnicos y brindar información de las personas que están en control de los medios hegemónicos.

Ser periodista pluriempleado

Andrés Ghisolfo, docente de la carrera de Periodismo Integral y Deportivo en el IESERH (Instituto de Estudios Superiores en Recursos Humanos) y director de Mundo Tenis, advierte que aunque la IA puede ser un asistente útil en el aula para tareas de radio y TV, también existe un riesgo real de desactualización constante y de reemplazo físico: «Los medios aprovechan eso para reducir costos y personal… ahora con la IA una persona puede hacer lo que antes hacían veinte».

La reducción de costos y de personal genera que los periodistas estén pluriempleados, una de las causas que atenta contra la creación de ideas según Rosemberg: “Siempre lo más valorado en el periodismo fue el desarrollo de ideas. Aquel con grandes ideas tenía un mejor lugar en el medio. El periodismo se trata de contar los acontecimientos de una forma que sea atractiva. En este tiempo a mí me parece que conviven dos realidades… La más compleja de todo es el pluriempleo, cuando vos tenés que estar a la mañana en un trabajo, a la tarde en otro y a la noche en otro, no tenés tiempo para pensar, solo tenés tiempo para hacerlo con oficio”.

“Creo que es muy importante seguir defendiendo el periodismo de calidad que busca la verdad que investiga a los poderosos, que denuncia las injusticias, que expresa la voz de los que no tienen voz en los grandes medios. Más que nunca esto es lo más valioso. Tenemos que prepararnos para tiempos más convulsivos y la batalla en el plano de la comunicación será sin duda fundamental”, señala Leo Vázquez.

Sin embargo, son esos mismos poderosos los que crean las tecnologías que tienen a la sociedad mundial detrás de una pantalla, en lo que Diego Rosemberg califica como la generación clic. “Vos hacés clic y se te despliega tu deseo, es inmediato. El estímulo de la pantalla es cada vez más constante y más fragmentado. Hoy la capacidad de atención es preocupante y el encantamiento de la pantalla es adictivo, en el sentido más patológico del término”.

Sin dudas son tiempos de cambio en la historia del periodismo y hay muchos terrenos de disputa permanente al mismo tiempo. Sus consecuencias comienzan a vislumbrarse pero se definirán en unos años.