Los estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini resolvieron este martes tomar ambos establecimientos en reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Mientras que el primero levantó la medida de fuerza para que puedan realizarse las elecciones nodocentes, el segundo la mantiene. ANCCOM dialogó con las vicepresidentas de los dos centros de estudiantes.
“El desfinanciamiento de la universidad se ve reflejado todos los días cuando entramos a cursar y vemos que un docente no vino porque tuvo que adherir a un paro de un gremio que está reclamando por los salarios, porque nuestros profesores no pueden llenar los platos de comida. Y eso es preocupante. Ver cómo docentes que transcurrieron muchísimos años en la escuela y que tienen un prestigio académico zarpado se van o dejan horas o se van a laburar de Didi, de Uber porque hoy están en una situación de pluriempleo absoluto”, expresa Victoria Arenaza, la vicepresidenta del Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini (CECaP).
Hace 219 días que no se cumple la Ley de Financiamiento Universitario, que fue aprobada por el Congreso y promulgada en octubre de 2025 después de que el Parlamento rechazara el veto presidencial. La norma establece mecanismos de actualización automática de partidas presupuestarias para universidades nacionales, recomposición salarial para docentes y no docentes, y fondos destinados a investigación, becas, extensión y hospitales universitarios. La norma está judicializada por el Gobierno y espera ahora un fallo de la Corte Suprema. Su incumplimiento es lo que motivó la toma de dos colegios preuniversitarios de la UBA: el Nacional de Buenos Aires y el Carlos Pellegrini.
Arenaza insiste en no correr el foco del conflicto por el desfinanciamiento: “El análisis no puede ser que nos estamos perdiendo tres días de clase en vez de que hay un Gobierno que se está superponiendo a la Constitución Nacional, que se está superponiendo a una ley que se tiene que cumplir, que se votó dos veces en el Congreso. Eso es brutal. Tuvimos cuatro marchas federales universitarias en toda la Argentina, desde Ushuaia hasta La Quiaca, y fueron multitudinarias, históricas. La verdad es que preocupa mucho la indiferencia que se está generando frente a esta situación”.
Si bien en la asamblea de esta tarde, el CENBA decidió levantar la toma en el Nacional de Buenos Aires para permitir las elecciones del claustro no docente, que serán mañana, tiene intención de volver a discutir mañana la medida de fuerza, y expresó que hay una voluntad de volver a tomar el colegio el viernes. En cambio, el Pellegrini decidió continuar con la toma.
«Se ve que realmente hay ganas de participar en este tipo de medidas y en todo lo que tiene que ver con el financiamiento de la universidad”, dice Ona Morgenfeld, vicepresidenta del Centro de Estudiantes del Buenos Aires.
Ona Morgenfeld, vicepresidenta del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires (CENBA) subraya que el desfinanciamiento universitario es palpable en el día a día en el colegio: “Esto nos afecta muy de lleno a nosotros. El incumplimiento de la Ley de Financiamiento lo estamos viviendo desde hace dos años: docentes que se van, que nos cuentan casi llorando que tienen que abandonar el colegio, por más que lo aman un montón y que tienen muchos años de trayectoria. Docentes que se tienen que pasar al sector privado, que tienen que agarrar múltiples trabajos para poder llegar a fin de mes, para poder sostener a su familia, incluso docentes que se terminan pasando a otros secundarios de Capital, porque actualmente están cobrando un 30% más que los docentes de colegios preuniversitarios”.
Morgenfeld subraya el compromiso multitudinario de los estudiantes con el conflicto universitario: “En cuestiones como esta, que realmente nos afectan a todos, indiferentemente de la opinión que tengamos, logramos juntar mucha gente en las asambleas, por más de que fueron a contraturno y eso implicaba que los chicos se queden más tarde después de su clase o que tengan que llegar antes. Hubo como 400 chicos por asamblea. Se ve que realmente hay ganas de participar en este tipo de medidas y en todo lo que tiene que ver con el financiamiento de la universidad”. Y agrega: “El pasado 12 de mayo en la marcha fuimos como 900 chicos. Eso se ve desde el año pasado. Tuvimos un montón de instancias de debate dentro del colegio, como círculos de discusión, asambleas, incluso en clase con los docentes”. Arenaza también subraya la representatividad de la medida en el Pellegrini: “Nosotros tuvimos asambleas en los tres turnos. Actualmente cursan 2.400 estudiantes. Bajaron todos los estudiantes de todos los turnos, exceptuando pibes que tenían exámenes o que faltaron porque justamente un gremio docente hizo paro. Se votó a mano alzada y salió a favor en los tres turnos. Ahora vamos a tener asambleas todos los días para definir cómo seguimos. Va a depender un poco del clima en la toma, pero ahora mismo me parece importante aclarar que estamos en estado de asamblea permanente”.
En relación a la toma, Morgenfeld cuenta que alrededor de 300 estudiantes pasaron la noche en la institución: “Fue una toma muy tranquila, tuvimos una seguridad muy sólida, así que en ese sentido estamos muy contentos”. La vicepresidenta del CENBA también hizo hincapié en las redes de seguridad y cuidado que mantienen los estudiantes dentro del colegio: “Tenemos la suerte de, ante medidas así, poder llegar a un consenso con las agrupaciones: dejar las diferencias de lado y organizarnos todos para que salga lo mejor posible y cuidar a todos los chicos, que en definitiva nosotros, a ser los más grandes, tenemos esa responsabilidad. Hacemos grupos de seguridad con chicos de cuarto y quinto año y nos encargamos de hacer rondas, viendo que nadie suba a los pisos del colegio en los que no se puede estar, ni que bajen al subsuelo, que nadie esté haciendo nada incorrecto dentro del colegio. El único piso que dejamos abierto es la planta baja, para que no esté toda la gente esparcida. Y también, porque estamos ante una situación muy complicada a nivel presupuesto y no podemos permitir que se rompa nada”.
Por ahora solo hubo tomas en estos dos colegios preuniversitarios; el resto de la comunidad educativa sigue sin tomar medidas drásticas aún. Morgenfeld reflexiona: “Las universidades no se van a tomar por el momento, aunque es probable que sí, más adelante. Decidimos tomar con el Carlos Pellegrini que es como nuestro colegio hermano y que, dentro de los preuniversitarios que hay en Capital, es el que tiene posibilidad de tomar al igual que nosotros. En cambio, en el Colegio de Agronomía no pueden por diferentes condiciones como, por ejemplo, animales que tienen que tener un cuidado. Entonces después de debatir con ellos nos pareció que tenía sentido hacer la medida nosotros dos en conjunto como colegios preuniversitarios y sí esperamos que más adelante haya otra medida, quizás otra toma en la cual sí participen universidades y la hagamos todos en conjunto”.
En cuanto al conflicto por el financiamiento, Arenaza sostiene que ve “sumamente movilizados” a todos los estudiantes, por la crudeza de la realidad de los docentes: “Jamás en mi vida vi tanta movilización en la juventud, pero sobre todo porque choca de frente. Ver cómo un docente angustiado te dice ‘no llego a fin de mes’ te angustia a vos. Y no te dan ganas de ser indiferente ante esa situación. Por eso se toman medidas extremas como por ahí una toma. Hay un sector de la juventud que está a disposición de dar los debates, dar las discusiones, buscar una solución. La RENACE, que es la Red Nacional de Centros Estudiantes, agrupa a todos esos pibes y a esas pibas. Tenemos reuniones seguidas con los centros de estudiantes de todo el país. Tuvimos el caso de la amenaza de tiroteos, ahí unimos a 150 centros estudiantes de todo el país”.
«Hay plata para reprimir a los jubilados, pero no hay plata para pagar el sueldo de nuestros docentes», subraya Victoria Arenaza, vicepresidenta del Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini.
Arenaza también denuncia la doble vara del equilibrio fiscal: “Muchos hablan de que no hay plata, pero no hay plata para lo que quieren. Hay plata para reprimir a los jubilados, pero no hay plata para poder pagar el sueldo de nuestros docentes que al final del día son los que educan a la generación que, les guste o no, va a ser quien tenga en manos la Argentina años más adelante. Y la tienen que formar, nos tienen que formar y nos tienen que dar una calidad educativa que tenga el prestigio que necesitamos. Nadie de acá se imaginó que íbamos a tener tan pocos módulos por día, que nuestros docentes se iban a ir o que incluso algunas materias ni las están teniendo. Yo hay dos materias que no las tengo directamente porque no tengo docente, no hay reemplazo, no hay suplente”.
La estudiante del Pellegrini también denuncia que los chicos tienen problemas con derechos que ya deberían estar garantizados: “Hoy un montón de pibes y de pibas están teniendo muchas dificultades con la SUBE estudiantil. No la pueden tramitar, porque al ser escuelas preuniversitarias en teoría están diciendo que nosotros tenemos que tener el boleto universitario. Y para sacar el boleto universitario tenemos que hacer un trámite que es imposible. Entonces nadie está pudiendo tramitarla. Están atentando contra derechos que costó muchísimo poder conseguir. Fueron los derechos que le dieron el lugar a una democracia que es la que hoy estamos viviendo”.
En relación al vínculo con la política nacional, la vicepresidenta del CECaP dice que “los pibes están desmotivados: Es cierto que nosotros somos una generación que vivió a Alberto, a Macri y ahora a Milei. La decepción política que sentimos es amplia. Solamente lo único que nos puede llegar a motivar a ver un futuro mejor son casos y experiencias de compañeros y compañeras que lucharon para que hoy nosotros estemos acá dando estas discusiones, que en parte fueron los 30.000 desaparecidos por la dictadura militar. A ellos se los reivindica siempre, porque gracias a ellos hoy estamos acá tomando estas medidas de lucha que son sumamente amplias. Los pibes están 100% desmotivados de la política, pero creo que todavía hay un fueguito prendido que se puede explotar”.
Según relata Morgenfeld, hubo unanimidad en la aceptación de la medida de fuerza; y aunque aparecieron diferencias entre algunas agrupaciones del colegio en relación a la duración de la toma, finalmente, las asambleas decidieron que la medida de fuerza persistiera por tiempo indeterminado. Esto significa, en palabras de la vicepresidenta del centro de estudiantes, “que todos los días tiene que haber asambleas para decidir si continuar o no con la medida”. Más allá de los matices de las distintas posturas en relación a los plazos de la toma, Morgenfeld apunta que todos reconocen la urgencia del cumplimiento de la ley: “Todos estábamos de acuerdo con que estamos en una situación completamente crítica y que la medida que nos tocaba jugar ahora era la de tomar el colegio, que entendemos que es una de las medidas más fuertes y mediáticas que tenemos. De hecho, estuvo funcionando porque desde ayer que no paran de llegar medios al colegio a hacer notas, y era lo que queríamos: que realmente todos los argentinos estén al tanto de lo que está pasando y que vean la preocupación también desde el lado estudiantil y no solo desde el lado de los funcionarios.
En cuanto al tratamiento de los medios sobre el conflicto por el desfinanciamiento, Morgenfeld reflexiona: “Hay muchos discursos de odio o notas que vienen a hacer para bardearnos directamente a nosotros como estudiantes. Ayer a Francisco Pitrola -el presidente del CENBA- (Esteban) Trebucq y (Eduardo) Feinmann lo estaban intentando sacar de quicio. Por suerte tenemos un presidente muy a la altura de la situación, que contestó muy bien y me parece que eso termina sirviendo porque los que quedaron como unos ridículos fueron ellos”. Y agrega: “Me parece que es muy importante que se note que todo el estudiantado está junto en esta medida, que no somos unos contra otros, porque muchos medios venían a decirnos ‘se están cagando en los estudiantes que quieren tener clase’. Y por suerte ayer en las asambleas salió un voto unánime de que se tome hoy el colegio. Los estudiantes están todos muy preocupados por la situación actual y es por eso que decimos tomar medidas que sabemos que son extremas pero también sabemos que son las que más resultados terminan dando”.