El espacio fue pensado para conservar patrimonio fílmico nacional pero también para impulsar nuevas formas de producción.
Entre luces azules, pantallas gigantes y archivos históricos, Avellaneda inauguró el Centro de Experimentación Audiovisual (CEA), un espacio pensado no solamente para conservar parte de la memoria cultural argentina, sino también para impulsar nuevas formas de producción y experimentación audiovisual.
Ubicado en Colón y Arenales, el edificio combina tecnología, preservación y formación en un mismo lugar. Apenas uno entra, el espacio muestra salas inmersivas, estructuras luminosas, instalaciones interactivas y sectores preparados tanto para conservar archivos históricos como para desarrollar nuevas narrativas audiovisuales..
Durante la inauguración se habló mucho de la importancia de cuidar la memoria audiovisual, pero también de la necesidad de pensar el futuro del cine, del arte y de las nuevas tecnologías. De hecho, una de las propuestas del CEA, dependiente del Municipio de Avellaneda, está enfocada justamente en eso: trabajar sobre formatos híbridos, lenguajes interactivos y experiencias inmersivas que buscan ir más allá de las pantallas tradicionales.
El edificio tiene tres plantas y cuenta con una sala de cine que lleva el nombre de Fernando “Pino” Solanas, además de espacios acondicionados para preservar colecciones históricas y materiales originales de figuras fundamentales de la cultura argentina como Leonardo Favio, Mercedes Sosa y Sandro. Más allá del valor artístico, son archivos que forman parte de la memoria política y cultural del país.
Uno de los aspectos que más llama la atención durante el recorrido es el contraste entre pasado y futuro dentro del mismo edificio. En una sala pueden verse materiales históricos recuperados y, en otra, instalaciones audiovisuales atravesadas por luces, sonido y tecnología digital. Esa mezcla termina siendo parte de la identidad del lugar, planeando juntar a las viejas y nuevas generaciones.
La inauguración reunió a funcionarios, artistas, periodistas y referentes culturales. Estuvieron presentes el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi , y la subsecretaria de Políticas Culturales bonaerense Victoria Onetto, entre otras figuras vinculadas al ámbito audiovisual.
Uno de los discursos más importantes de la noche fue el de Oscar Frenkel, impulsor del proyecto, quien explicó cómo nació la idea del CEA y cuál es el objetivo del espacio. “Nosotros estábamos guardando archivos muy importantes y se entendió que era necesario hacer un edificio de estas características”, señaló. Además, remarcó que el proyecto no busca solamente conservar materiales históricos, sino también abrir el espacio a nuevas experiencias culturales y tecnológicas. “Tiene una sala de cine, espacios para trabajar sobre nuevas narrativas y nuevas tecnologías. La idea es que sea público”, expresó.
Frenkel también hizo hincapié en el verdadero valor del edificio y en todo lo que representa para la cultura argentina. “Los edificios son obras arquitectónicas. Ahora, lo importante es lo que guardan. Los archivos son importantes según lo que contienen”, afirmó, en referencia a las colecciones de figuras históricas que hoy forman parte del patrimonio del CEA.
Durante su intervención, Onetto transmitió el saludo del gobernador Axel Kicillof y habló con mucha emoción sobre lo que significaba la apertura del espacio. “Esta jornada la vamos a atesorar en nuestros corazones”, expresó frente al público. También destacó la importancia de que existan lugares destinados a preservar la memoria cultural y definió al CEA como un espacio profundamente ligado a las raíces, la identidad y la construcción colectiva no solo de Avellaneda, sino también del país.
Por su parte, Ferraresi remarcó la decisión política de sostener y ampliar espacios culturales en Avellaneda incluso en un contexto difícil para gran parte del sector. Durante la recorrida también se destacó que el nuevo centro no solamente estará dedicado a la conservación, sino también a la exhibición, formación y producción audiovisual. La idea de pensar la cultura como una política pública atravesó gran parte de los discursos de la tarde.
Surgió durante el evento varias veces la idea de la cultura como una herramienta colectiva y accesible. También se destacó el rol de Avellaneda como una ciudad que históricamente mantuvo una fuerte inversión en espacios culturales y educativos.
La tarde estuvo acompañada por una programación especial que recuperó parte de la historia del cine argentino. Se proyectó «Revolución de Mayo”, considerada una de las primeras películas del país. Además, se exhibieron imágenes inéditas registradas por Adolfo Coll, vecino de Avellaneda que filmó escenas cotidianas de la ciudad durante la década del 40, musicalizadas en vivo por la Orquesta Municipal de Tango.
Quizás uno de los momentos más interesantes fue justamente ver cómo esas imágenes antiguas convivían con las nuevas propuestas tecnológicas del CEA. Como si el lugar intentara unir dos tiempos distintos: la memoria de lo que fuimos y las nuevas maneras de contar lo que viene.
En un contexto donde gran parte de la cultura atraviesa recortes e incertidumbre, la apertura de un espacio de estas características también funciona como una declaración sobre la importancia de preservar el patrimonio cultural y garantizar el acceso público a él. Pero además, el CEA parece querer ir un poco más allá: no solamente guardar archivos, sino generar nuevas experiencias, nuevas miradas y nuevas formas de crear.