Por Julián Lovrincevich
Fotografía: Prensa

Se estrenó en los cines El Partido, un documental sobre el partido Argentina – Inglaterra del Mundial de México 86, que reúne por primera vez a jugadores de los dos equipos, testigos privilegiados de los dos fabulosos goles que hizo Maradona. La película explora también la rivalidad histórica entre ambas naciones por el conflicto territorial de Malvinas y se basa en el libro homónimo del periodista Andrés Burgo.

La historia del partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de México 86 llegó a la pantalla grande. El documental, dirigido por los argentinos Juan Cabral y Santiago Franco, reconstruye aquellos 91 minutos desde una perspectiva que trasciende el fútbol y se adentra en la memoria política, emocional y cultural de la Argentina postdictadura. La película, presentada en el Festival de Cannes, dura exactamente 91 minutos en alusión al tiempo reglamentario del encuentro y reúne testimonios de protagonistas de ambos equipos: Jorge Valdano, Oscar Ruggeri, Ricardo Giusti, Jorge Burruchaga y Julio Olarticoechea, entre los argentinos, y Gary Lineker, Peter Shilton, John Barnes de parte de la selección inglesa. La película combina entrevistas actuales, reconstrucción histórica y material de archivo que colocan al partido como el clímax de la larga historia de rivalidades futbolísticas y heridas de guerra entre ambas naciones.

El documental está basado en el libro homónimo –publicado en 2016, a 30 años del histórico enfrentamiento– del periodista Andrés Burgo, quien llevó a cabo una investigación monumental que reconstruye el 22 de junio de 1986. En diálogo con ANCCOM, el autor de El Partido cuenta que le gustó mucho la filmación: “El libro está muy presente en la película, y eso es de un súper valor. Después agregan cosas que no están, como el recital de Queen, que está muy bien”. El escritor no fue parte de la adaptación del guion ni del proceso de producción de la película, pero está contento con el resultado cinematográfico: “Estoy encantado. Un libro que llega al cine es rarísimo. Solo le pasa a un grupo minúsculo de escritores, de grandes apellidos”. La investigación de Burgo no solo reconstruye los hechos en torno al partido de fútbol, sino que también recorre el conflicto territorial entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas.

“Yo empecé haciendo primero un libro de Mundial 86, pero después me di cuenta de que si hacía un recorte en la historia, había también un libro político, y hasta religioso si se quiere. Y también social y patriótico”, explica Burgo. Editado por Leila Guerriero, el libro terminó convirtiéndose, según el propio autor, en una obsesión: “Amor y odio, como suelen ser los libros”. El escritor cuenta que habló con más de cien personas, leyó más de cuarenta libros y viajó por todo el país para entrevistar a jugadores, excombatientes, barrabravas, árbitros e hinchas: “Me fui a Rosario a ver a Giusti, me junté con todos los jugadores que viven acá en Buenos Aires, también fui a Saladillo a ver a Olarticoechea, a Santa Fe a ver a Nery Pumpido, a Ranchos a ver al Tata Brown. Fue un trabajo muy obsesivo, en una época en la que no había pluriempleo, claro. Te podías dedicar a eso”. 

La productora Flora Marengo y los directores Juan Cabral y Santiago Franco.

“Obviamente el único protagonista central de ese día fue Maradona, pero Maradona en cierta forma fue como un montón de personas. Fue una especie de superhéroe que se alimentó de todos ellos: del periodista argentino, del fotógrafo mexicano, de los excombatientes, de la historia entre Argentina e Inglaterra, de las cábalas de Bilardo. Maradona fue como una especie de multiverso”. Andrés Burgo.

La película conserva la polifonía del libro: si bien el relato gira en torno a las hazañas maradonianas del 22 de junio de 1986, evita concentrarse únicamente en ellas. Más bien reconstruye una constelación de personajes secundarios que terminaron formando parte del mito maradoniano. Ahí aparecen, por ejemplo, Ricardo Giusti y el caramelo que enterraba en el campo de juego, por respeto a las cábalas de Carlos Bilardo; el fotógrafo mexicano que obtuvo la evidencia incontrastable de que el capitán había tocado la pelota con la mano; Néstor Ferrero, el periodista que, ante la negación de Diego de haber tocado la pelota con la mano, lanzó un “entonces habrá sido la Mano de Dios”, expresión que se convertiría en el nombre de uno de los eventos más emblemáticos de la historia del fútbol.

El documental también recupera el “barrilete cósmico” de Víctor Hugo Morales sobre el segundo gol de Maradona, acaso una de las narraciones más icónicas de la televisión argentina. Burgo sostiene que, en el fondo, el libro “termina siendo un libro de personajes secundarios”. “Obviamente el único protagonista central de ese día fue Maradona, pero Maradona en cierta forma fue como un montón de personas. Fue una especie de superhéroe que se alimentó de todos ellos. Se alimentó del periodista argentino, del fotógrafo mexicano, de los excombatientes, de la historia entre Argentina e Inglaterra, de las cábalas de Bilardo. Maradona fue como una especie de multiverso”, dice el escritor.

Uno de los aspectos más impactantes de El Partido es el despliegue del material de archivo. El documental trabaja con una enorme cantidad de imágenes restauradas del 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca y también de la Guerra de Malvinas y del clima político de comienzos de los años 80. Aparecen discursos televisivos de Margaret Thatcher y Leopoldo Galtieri, imágenes de soldados argentinos en las islas, movilizaciones patrióticas y fragmentos de noticieros de época que encarnan la presencia que todavía tenía la guerra cuatro años después. El documental también incorpora imágenes de archivo inesperadas, como el recital de Queen en Argentina, que problematizan el vínculo cultural entre ambos países más allá de la rivalidad futbolística y militar.

En ese sentido, El Partido trabaja constantemente sobre la relación entre fútbol y política. El enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra aparece desde su origen -la llegada del británico John Byron en 1765- hasta su consumación militar en 1982, al tiempo que expone los hitos de la histórica rivalidad futbolística. Sin embargo, el film evita quedar atrapado únicamente en el antagonismo nacional. Los jugadores ingleses recuerdan el partido con fascinación y hasta con admiración hacia Maradona. “Yo creo que los jugadores ingleses están encantados de haber jugado ese partido con Maradona”, dice Burgo. “Shilton es el único que quedó un poco enojado y en la película dice que Diego nunca le pidió disculpas. Pero de alguna manera también la historia necesita un villano”, sostiene el escritor.

La dimensión política y emocional de Malvinas atraviesa toda la película. No solamente porque el partido fue leído en Argentina como una revancha simbólica de la guerra, sino porque el documental insiste en recuperar la experiencia traumática de los excombatientes y el impacto social del conflicto. “Hay que tener en cuenta que se suicidaron más excombatientes después del regreso al continente que los soldados que murieron en las islas”, recuerda Burgo. Además, varios jugadores de la selección del 86 estuvieron al borde de ser llamados para combatir en las islas. El film refleja muy bien la fractura social que la guerra generó en nuestro país, y por tanto el deseo colectivo de combatir con la nación inglesa en un terreno donde el campo de batalla es igual para todos: la cancha como el espacio donde el poder económico y militar no puede contra el talento que viene del potrero. “La película reivindica la causa Malvinas y canoniza a Maradona”, manifiesta el periodista.

La fecha del estreno no es inocua. Según cuenta el propio Burgo, Juan Pablo Sorín, uno de los productores del documental, insistió en que la película llegara a los cines antes del próximo mundial y coincidiendo con el 40° aniversario del partido. “Sorín puso la condición de que la película se estrenara antes del Mundial. Y justo se cumplen cuarenta años. La verdad es que la fecha cae redonda”, explica el autor. “Creo que va a tener un lugar entre los documentales deportivos más aclamados. De Argentina, seguro, pero no solo de Argentina. Te hace emocionar, te hace reír, te hace descubrir cosas”, sostiene Burgo. Desde este jueves, El Partido está en cartelera en las salas comerciales del país.