Con el llamado a huelga general por tiempo indeterminado, los bloqueos de los siete accesos a La Paz y movilizaciones masivas en las calles, distintos sectores de Bolivia exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. ANCCOM conversó con dos residentes en el país vecino sobre el conflicto que atraviesan.
Desde hace dos semanas, obreros, campesinos, docentes, mineros y distintas organizaciones sociales de Bolivia se manifiestan de manera ininterrumpida en contra del gobierno de Rodrigo Paz Pereira por la crisis económica. La movilización popular, que escaló durante los últimos días y ya exige la renuncia del mandatario, se enfrenta a la represión de las fuerzas policiales y militares bolivianas. Al día de hoy, según trascendió, hay cuatro manifestantes muertos.
“Nosotros estamos saliendo a las calles, no porque tengamos un proyecto revolucionario, sino porque tenemos hambre”, dijo Adriana Guzmán Arroyo, escritora, militante y feminista aymara, con la voz afónica por los gases lacrimógenos con los que reprimió la policía el lunes. El actual gobierno asumió hace seis meses, pero desde ese momento enfrenta manifestaciones permanentes, y, desde el 2 de mayo, la huelga general por tiempo indefinido impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB).
Los reclamos del pueblo son múltiples y están relacionados con la imposición de políticas económicas de corte neoliberal y extractivista. La gestión de Paz, además de generar un deterioro en el poder adquisitivo de la población, no logró controlar el precio del dólar y la escasez de combustible. Según Guzmán Arroyo, a ello se le suman los recortes a derechos laborales conquistados, los ataques a la educación y la suba en el precio del transporte público por la eliminación de los subsidios.
“Lo que se está viviendo tiene que ver con las decisiones que tomó el presidente desde que asumió en relación a los grupos de interés a los que premió que, en general, fueron todos sectores empresariales, industriales o agroexportadores”, sostuvo Guillermo Movia, comunicador argentino radicado en Bolivia hace años.
En abril, la protesta se intensificó cuando se sancionó la Ley 1720 que permitía la conversión de pequeñas propiedades campesinas, clasificadas como patrimonio familiar inembargable, en medianas, las cuales sí se pueden embargar y mercantilizar, lo que favorecía a los grandes terratenientes. En respuesta a ello, los campesinos indígenas marcharon durante más de 30 días desde la Amazonía hasta La Paz y lograron que se derogara la ley. En este sentido, Movia señaló que hay una noción de que el gobierno retrocede ante la presión. Aún así, el sector continúa en estado de movilización pidiendo la renuncia del presidente.
Actualmente, los grupos que protestan son muy variados. Hace días se realizan cortes en distintos puntos del país y se están bloqueando los siete accesos a La Paz. “Con esa medida no llega comida, gasolina ni nada a la capital. Entonces, la forma de presionar es bastante potente y efectiva”, contó el comunicador. “Estos últimos días estaban los negocios casi cerrados porque no hay pollo, no hay carne de vaca, de cerdo, nada”, agregó.
Ayer, el ex presidente boliviano Evo Morales -que hoy se encuentra refugiado en Chapare, Cochabamba, bajo pedido de captura nacional e internacional por la causa reabierta de trata de personas- denunció a través de la red social X la puesta en marcha de un “Plan Cóndor 2026” que, según escribió, es “dirigido por Trump y ejecutado por sus fieles servidores en nuestro continente: los presidentes derechistas y vendepatrias”. Además, apuntó contra la colaboración del gobierno argentino con la gestión de Paz que, según subrayó, realizó un envío reciente de material represivo al país vecino.
De acuerdo con Guzmán Arroyo, el gobierno de Bolivia intenta deslegitimar los reclamos criminalizando la protesta y aludiendo a que los manifestantes son seguidores de Morales, pero la referente dijo que es una “movilización sin cabezas”: “Los dirigentes en general han sido expulsados por sus vinculaciones a esta gestión, por negociados o por su irresponsabilidad en anteriores gobiernos, incluidos el de Morales”, señaló.
La referente opinó que la gestión actualmente es muy débil y que la pelea es contra los grandes capitales. Agrega que hoy, a Paz lo apoya el escudo “anti zurdos” de los líderes de la derecha internacional, entre los que se encuentran Donald Trump, Benjamín Netanyahu, Javier Milei y Daniel Noboa. “Los que gobiernan y se sientan a negociar las leyes son los empresarios y las transnacionales que están tras el litio y las tierras comunitarias, porque así se quedan con el agua y con el oxígeno”, denunció Guzmán Arroyo. “Ellos juegan al desgaste de nosotros y nosotros jugamos al desgaste de ellos también. Es la única forma que tenemos de luchar: poner nuestro cuerpo en las calles o morir en esa lucha, porque la otra es morirse de hambre en las casas”, concluyó Guzmán.