Por Delfina Barczak
Fotografía: Captura de pantalla - Gobierno de la Ciudad

En plena noche el Ministerio de Seguridad porteño realizó un operativo espectacular y desmedido en 15 villas de la ciudad, según un informe del CELS más orientado al impacto comunicacional que a la seguridad de los barrios. Los vecinos hablan de la estigmatización y violencia que padecen.

Más de 1500 policías de la Ciudad de Buenos Aires ingresaron este jueves a 15 villas porteñas con escopetas, drones, perros entrenados, helicópteros, coches antibombas, cuatriciclos, brigadas antidrogas y otras fuerzas especiales. El arsenal de armamento fue utilizado para llevar adelante el operativo “Tormenta Negra” organizado por el Ministerio de Seguridad porteño.

Según el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, el masivo despliegue tuvo por objetivo “devolverle la tranquilidad a la ciudad y al barrio deteniendo a los narcotraficantes y delincuentes”.

Por el momento, lo único que puede comprobarse es que los verdaderos afectados por este operativo fueron los vecinos increpados por la Policía y los vendedores cuyas herramientas de trabajo, como carros de café o cartón y puestos ambulantes, fueron incautadas o destruidas con topadoras.

Al respecto, David Ariel Lugones, vecino del Barrio Mugica, denunció a ANCCOM que en la puerta de su casa un chico fue arrinconado por policías armados que lo golpearon innecesariamente mientras filmaban algunas cámaras de televisión.

 “Me dio bronca porque utilizan este tipo de procedimientos para hacer morbo y alimentar el odio a los barrios. Ninguno les preguntó por qué lo detenían al pibe o sí tenía algo. Ante eso no hay respuesta, ahora pan y circo, eso sí que garpa”, subrayó Lugones.

El operativo de Macri fue registrado por decenas de cámaras televisivas presentes, que mostraron cacheos, pedidos de documentación a los vecinos y se sumaron a una caravana de policías que acompañó al Ministro de Seguridad, Horacio Giménez, a dibujar con aerosol una cruz roja sobre la puerta de un búnker que había sido clausurado días antes.

El procedimiento, de acuerdo a un reciente análisis del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), fue orientado más al impacto televisivo y en redes sociales que a una política criminal seria, ya que no contó con investigaciones previas o controles judiciales. Asimismo, el Centro informó que de las 27 personas supuestamente detenidas por el Gobierno de la Ciudad, sólo 14 fueron registradas en el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad.

Situaciones similares se dieron en Villa Fátima y la 21-24 de Barracas, donde la policía entró con motos y escopetas sin reparar en los niños que estaban jugando en la calle y sin dar explicaciones a los vecinos asustados.

Para Nadia Aguilar, vecina de Villa Fátima, estas medidas están lejos de ayudar a los vecinos. “La seguridad pasa por otro lado, pasa porque haya escuelas de calidad para los pibes, edificios que no se caigan a pedazos, medicamentos para la gente y sobre todo pasa porque te dejen laburar y ganarte el pan de cada día con lo que vos puedas”, reclamó Nadia.

El conjunto de hechos demuestra que el Gobierno de la Ciudad en lugar de generar orden y seguridad, como alegó Macri, empeora las condiciones de vida de los porteños que considera de segunda.

Sin embargo, la bronca que generan estos malos tratos refuerzan el sentido de comunidad en las villas. David compartió con ANCCOM un documento de repudio elaborado por representantes del Barrio Mugica, y Nadia adelantó que en los próximos días se harán asambleas vecinales para organizar reclamos.

 “Quieren una sociedad que no piense o no discuta, pero todos los trabajadores, de sectores populares y sectores medios, somos muy valiosos y generamos cosas en la ciudad”, finalizó Aguilar.