El centro porteño y de las principales ciudades del país se llenaron de ciudadanos que reclaman al gobierno nacional el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo. Sin una mejora de presupuesto los docentes renuncian, los estudiantes abandonan, los edificios se caen y los hospitales se cierran. Según los organizadores, un millón y medio de personas participaron de una jornada de lucha frente a un gobierno que sigue recortando.
En una jornada inagotable, más de un millón y medio de personas dijeron presente en la 4° Marcha Federal Universitaria, según lo que los organizadores anunciaron desde el escenario en Plaza de Mayo. La multitud se expandió por todo el centro porteño y en casi todas las provincias, donde convergieron diferentes agrupaciones docentes, no docentes, estudiantes, investigadores, sindicatos, asambleas barriales, personas autoconvocadas y organizaciones políticas.
La jornada comenzó antes del mediodía en diferentes puntos de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano. El reclamo principal fue que el Gobierno Nacional cumpla con la Ley de Financiamiento Educativo aprobada hace 203 días. De no hacerlo, explicaron todas las voces desde la marcha, está en peligro el sistema educativo sobre el que se construye buena parte de la identidad nacional. La consigna es clara: “Por la universidad pública y en defensa de la democracia”. No es casual que los gobiernos que buscan imponer políticas de ajuste a las grandes mayorías y a los que menos tienen atenten contra la educación.
Un documento publicado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia explica detalladamente: “Las universidades nacionales atraviesan una reducción presupuestaria de magnitud excepcional desde el retorno de la democracia. Entre 2023 y 2025, la ejecución real del gasto cayó un 29%, alcanzando el nivel más bajo desde 2006. En términos per cápita, el financiamiento por estudiante se redujo a $2,4 millones, el valor más bajo al menos desde 2004. Asimismo, en marzo de 2026, el salario de un profesor asistente con dedicación semiexclusiva se ubicaba un 25% por debajo del nivel registrado tres años antes”. Y esto es sólo la punta del iceberg.
Todos a las Plazas
En la Ciudad de Buenos Aires, todos confluyeron en Plaza de Mayo, donde pasadas las 18 se leyó el documento oficial. Entre los oradores estuvieron representantes de las federaciones nacionales que nuclean a los docentes CONADU, CONADU Histórica, FEDUN, FAGDUT, UDA, CTERA y por los No Docentes FATUN. También, por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el presidente Franco Bartolacci dijo: “No queríamos llegar a este punto, queríamos que las respuestas aparecieran antes. El Poder Ejecutivo no cumple con su responsabilidad”.
El documento oficial consensuado por la comunidad educativa, leído por la Federación Universitaria Argentina, alertó que “si hoy no defendemos a nuestras universidades, el futuro de prosperidad será sólo un sueño. La universidad pública se defiende.” Y Joaquín Carvalho, el presidente de la federación cerró: “Señor presidente, salga y tome nota, es muy jodido meterse con los sueños de la gente”.
Para Hernán Letcher, egresado de la UBA y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), “la masividad de la convocatoria ilustra la importancia que le da la sociedad argentina a la universidad pública. Es una bocanada de aire fresco, efectivamente en la Argentina puede haber otro proyecto y podemos vivir distinto”. Además destacó que “Milei ataca abiertamente la universidad. Los docentes hacen malabares para sostener su vida y obviamente para tratar de sostener la universidad. Al Gobierno no le importa nada. Ayer mismo recortó el presupuesto universitario, de salud”, agregó en alusión a la reasignación de partidas del Presupuesto 2026, que en educación significa una baja de 78 mil millones de pesos. Al ser consultado sobre el contexto general del país, el economista alertó: “Imagínense qué significaría para los argentinos que Milei pueda ganar el año próximo. Ganó el año pasado y éstos son los resultados. Acá no hay ningún relato. Esta es la realidad”. Y sentenció: “El país que nos proponen es uno en donde estemos todos muertos”.
Carla Sagulo, es docente del Taller de Lectura y Escritura de la Universidad Nacional Arturo Jauretche y trabaja en el ingreso a la universidad, donde hay mayor afluencia de estudiantes por lo que puso el foco en la situación del alumnado: “Es compleja porque se dejan de dar becas y muchos de nuestros estudiantes las necesitan para llegar a la universidad. Además se da en un contexto de empobrecimiento general, no es solamente la universidad, el país entero está empobrecido, los estudiantes no tienen ni para comprar fotocopias”.
Oídos sordos
La educación pública es uno de los blancos favoritos del gobierno. Eso incluye también a los hospitales universitarios: la semana pasada alertaron que podrían dejar de funcionar en 45 días por falta de recursos. Ayer todas las facultades de la UBA se sumaron a las clases públicas, metodología de visibilización de los reclamos que se viene aplicando hace tiempo.
La comunidad educativa de todo el país ya no sabe cómo hacerse escuchar por el gobierno y detener la lenta agonía presupuestaria a la que la están sometiendo. La cantidad de gente en las calles de todo el país dejó un mensaje claro. Falta saber si el gobierno está escuchando.