Por Alma Olaechea
Fotografía: Oriana Estrada

En casi siete horas de sesión en la Cámara de Diputados, el jefe de Gabinete Manuel Adorni leyó las respuestas que un equipo de funcionarios le escribía para intentar responder a menos de la mitad de las preguntas que le hicieron sobre la gestión del Gobierno y su inverosímil situación patrimonial. Dijo que no va a renunciar y todo el gabinete lo acompañó para blindarlo.

En el Honorable Congreso de la Nación el clima se tensó cuando Javier Milei llegó a los pasillos de Diputados y enfrentó preguntas periodísticas por el respaldo a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni -en medio de cuestionamientos por su robustecimiento patrimonial, la inconsistencia con sus declaraciones juradas e investigaciones judiciales en curso- lanzando una frase que terminó marcando la jornada: “Los corruptos son ustedes”, les dijo a los cronistas.

Luego de casi siete horas de sesión, ovaciones libertarias y gritos cruzados entre el Presidente y la oposición, aquella escena inicial condensó el tono de un día que sobrepasó lo que era simplemente un informe de gestión. Porque lo que formalmente era la presentación del jefe de Gabinete ante la Cámara de Diputados, en cumplimiento a lo dispuesto por el Artículo 101 de la Constitución Nacional, terminó convirtiéndose en una defensa política del Gobierno y, también, en una defensa pública de Adorni.

Con el Presidente, su hermana y secretaria de la Presidencia, Karina Milei, y otros ministros en los palcos, en un gesto leído tanto dentro como fuera del recinto como blindaje político, Manuel Adorni abrió su primer informe de gestión con una exposición apoyada en la defensa política y económica del rumbo del Gobierno: “Voy a detallar el camino de las reformas que ha emprendido este Gobierno. Un camino de reformas que nos está llevando paso a paso a un destino de grandeza y que nos apartará para siempre del populismo trágico que nos sumergió en la decadencia”. También reivindicó el ajuste fiscal y dirigió reiterados ataques a gobiernos anteriores: “No fundaron las bases de un país, simplemente lo fundieron”, dijo.

Acompañados por cantos del estilo: “Dale Manuel”, Adorni buscó imponer un libreto económico al estilo de su Presidente, ya que resaltó el superávit fiscal, la reducción del gasto, reformas estructurales y la desaceleración inflacionaria. Aunque reconoció que “el último dato de inflación fue malo” y decidió responsabilizar al kirchnerismo, al empresariado argentino y a los medios de comunicación.

Hubo también señales internas cuando el jefe de Gabinete elogió a Luis Caputo, Patricia Bullrich, Sandra Petrovello, Federico Sturzenegger, e hizo referencias permanentes a Javier Milei, con una ovación oficialista cada vez que el discurso se endurecía contra la oposición.

Por momentos, el informe pareció un relanzamiento político. Esa fue, de hecho, la lectura de varios diputados opositores: “Esto se transformó en un acto de relanzamiento político de Manuel Adorni”, resumió Esteban Paulón, diputado del Partido Socialista, quien apareció con pochoclos antes de que comience la sesión, haciendo alusión a la frase irónica que había exclamado Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, unos días antes: “Compren pochoclos, va a ser picante”, acerca de la presentación de Adorni en el Congreso.

Adorni siguió leyendo durante más de una hora, un informe centrado en los supuestos logros de su Gobierno y del Presidente. No casualmente, al salir del recinto, Paulón lo definiría como “una oda a Javier Milei”.

Pero mientras el oficialismo aplaudía, la oposición se preparaba para llevar la discusión a un tema que compromete al jefe de Gabinete como es su situación patrimonial que hoy ya se encuentra bajo la lupa de la Justicia. En un momento del discurso, hubo murmullos cuando el mismo Adorni, reivindicó el viaje a Nueva York por el “Argentina Week”, el episodio que dio lugar a un proceso de investigaciones en los que hoy se encuentra implicado Adorni y su familia. El informe ya comenzaba a correrse de su molde, y con el inicio de las preguntas, la sesión cambió definitivamente su rumbo, como se esperaba que sucediera.

Myriam Bregman fue directa: “¿Cómo explica que cobra en pesos y gasta en dólares mucho más de lo que le ingresa?”, le preguntó. La diputada nacional por el Frente de Izquierda-Unidad (FIT-U) lo acusó de esconderse detrás del Poder Judicial: “Espero que no te excuses con que la situación está en manos de la Justicia porque eso es muy de casta”. Además, cuestionó sus viajes privados: “Las personas que trabajan y estudian, hoy no tienen cómo viajar en transporte público. Sé que usted toma aviones privados y no lo padece, pero señor jefe de Gabinete, hay gente que no puede volver a su casa”.
El tono excepcional de la jornada no quedó sólo en las preguntas de los legisladores, sino que también se expresó en una dinámica parlamentaria que varios diputados e incluso los ciudadanos que siguieron el debate, describieron como inédita. Minutos antes de comenzar con las respuestas, Martín Menem comunicó que cada bloque de preguntas estaría seguido de un cuarto intermedio para que el jefe de Gabinete respondiera las mismas. El mecanismo se repitió varias veces y generó críticas crecientes en la oposición ya que, según algunos legisladores con larga experiencia parlamentaria, no existen antecedentes de este tipo de manejos parlamentarios. Así lo destacó el exministro y diputado de Unión por la Patria, Agustín Rossi, en diálogo con ANCCOM durante el receso, mientras esperaban a que el equipo de Adorni prepare las respuestas: “Acá en diputados no podemos leer, y bueno, el jefe de Gabinete, leyó toda su intervención, pero además pide cuarto intermedio cada vez que hay un bloque de preguntas. Se va, le escriben las respuestas y viene a leerlas de vuelta. Bastante pobre todo”, cuestionó.

Para la oposición, esos cortes no hicieron más que reforzar la sensación de que el informe de gestión había derivado en una defensa preparada, administrada y sostenida desde afuera del recinto, por el Gobierno nacional. Lo que debía ser un intercambio parlamentario, empezó a volverse un encuentro con pausas, respuestas preparadas y un ritmo que fue erosionando la intensidad inicial del día.

A la secuencia de preguntas incómodas dirigidas al jefe de Gabinete, se sumaron otras que buscaban llevarlo a responder sobre los conflictos abiertos por esta gestión a la que defiende con uñas y dientes, entre ellos el de la Ley de Financiamiento Universitario, que ya fue ratificada por el Congreso y respaldada por la Justicia. Es que esta sesión se sitúa en una semana en que las universidades nacionales se encuentran con medidas de fuerza frente al incumplimiento de esta norma. Al respecto, Adorni sostuvo que “el Congreso sancionó una ley que dispone gastos sin prever su fuente de financiamiento” y después agregó: “No se trata de falta de voluntad ni de sensibilidad, sino de responsabilidad institucional y equilibrio fiscal. Prometer gastos sin financiamiento puede ser políticamente rentable en el corto plazo, pero es fiscalmente irresponsable”.

La respuesta no pasó inadvertida porque quedó en tensión con otra explicación que el propio Adorni había dado minutos antes al defenderse de los cuestionamientos patrimoniales, cuando aseguró que como parte de este Gobierno son “los primeros en respetar la división de poderes” y que “bajo ninguna presión política obstruirá el avance de ninguna causa judicial”. Esta frase dejó expuesta una gran paradoja porque, mientras reivindican el respeto irrestricto por las instituciones y la independencia de poderes, el Gobierno sigue resistiendo a cumplir la aplicación de leyes votadas por el Congreso y respaldadas judicialmente, en nombre de su tan querido equilibrio fiscal. Sobre este punto, en diálogo con ANCCOM, la diputada nacional por Unión por la Patria, Cecilia Moreau, dijo: “Mienten. Adorni dijo que con los jubilados y la situación de los medicamentos no había problema. Basta con ir a cualquier farmacia para darse cuenta de la situación traumática y desesperante que están viviendo los jubilados en Argentina. Lo mismo pasa con el financiamiento universitario y el no cumplimiento de la ley. Lo mismo pasa con la Lley de Emergencia de Discapacidad. Es un fraude el modelo económico y de la misma manera que mintió con sus vacaciones está mintiendo hoy en el Congreso”.

 

Con el correr de las horas, ese contraste entre discurso institucional y tensión política, empezó a reflejarse en el recinto. Las bancas comenzaron a vaciarse de a poco, muchos diputados se retiraron para hablar con la prensa, y el cierre quedó desdibujado.

El primer informe de gestión de Manuel Adorni como jefe de Gabinete no quedó marcado sólo por lo que dijo, sino por todo lo que se puso en juego alrededor de su exposición: el blindaje de Milei, la ofensiva opositora, la tensión institucional entre los legisladores y una sesión atípica que, por momentos, se pareció más a una función de circo con gritos, cánticos, aplausos e insultos, que a una exposición institucional.

Si el Gobierno trató de mostrarse fortalecido con esta sesión, la oposición intentó señalarles signos de fragilidad. Y en esas dos narrativas transcurrió una jornada que dejó una conclusión difícil de esquivar: Adorni no fue al Congreso a defender la gestión, fue a resistir.