Por Jimena Victoria Pérez
Fotografía: Oficina del presidente

La empresa fundada por Peter Thiel y Alex Karp recolecta y analiza datos que vende a los Estados. Con ella, se tomaron decisiones en la reciente guerra de Medio Oriente. Por qué se la vincula con el tecnofascismo y para qué llegó a la Argentina.

El Presidente Javier Milei, junto al Canciller Pablo Quirno y el empresario Peter Thiel en la Casa Rosada. Foto publicada por @OPRArgentina el 23 de abril.

Palantir es una empresa tecnológica de análisis de datos fundada en 2003 por Peter Thiel y Alex Karp, actual CEO de la empresa. Si bien su rol era crecientemente conocido en los EE.UU., la llegada de Thiel a la Argentina por tiempo indeterminado y que incluye la visita a la Casa Rosada y la compra de una mansión en Barrio Parque, reavivaron la incertidumbre por sus reales intereses.

Enrique Chaparro, integrante de la Fundación Vía Libre, explica que su modelo de negocios se basa en la recolección y selección de información a partir de los parámetros del cliente: “Es un gran buscador sobre grandes volúmenes de información a propósito específico. Se diferencia por el grado de granularidad fina con la que operan sobre los datos, a diferencia de Google por ejemplo”.

Pero, ¿para quién opera Palantir? Parte de sus contratos es con Estados: tiene vínculo con el gobierno de Estados Unidos pero también con Gran Bretaña en el área de la salud o el sector militar de Israel, entre los más conocidos. “En general, se usa como una herramienta de análisis de inteligencia”, explica Chaparro. “Puede operar sobre una cantidad muchísimo mayor de datos que una persona y establecer una cantidad muchísimo mayor de relaciones que eventualmente a un analista humano se le escapan”.

Uno de los problemas de este modelo es que gran parte de los datos de los Estados son datos sensibles de los ciudadanos. Chaparro afirma: “Son sistemas cerrados en sí mismos. Uno no puede determinar qué cantidad de datos están siendo fugados de allí o reaprovechados para otro propósito. Le estás dando datos que son sumamente confidenciales y que están protegidos por la ley a una corporación extranjera que eventualmente podría usarlo con propósitos extorsivos”, subraya y concluye: “Las reasignaciones de soberanía son problemáticas para cualquier Estado”.

Kill list

Palantir es utilizado en gran parte del ejército estadounidense ¿Cuál es su función? Esteban Sargiotto, director del Observatorio del Trabajo Informático (OTI), afirma: “Generan lo que se llama árboles de amenazas y creación de blancos. Ellos arman las Kill List. Esto es lo que paso en Irán con el asesinato de 168 niñas en la escuela de Minab”. Es decir que a partir de los datos que tiene y los parámetros que se le dan, determina el grado de peligrosidad de los potenciales blancos para hacer una lista que determine el grado de prioridad de cada uno de ellos y presenta opciones para atacarlos. Las IA embebidas en las plataformas de Palantir (la más conocida es Gotham) determinan en su caja negra y siempre con cierto margen de error, hacen sus selecciones que, en principio, están definidas conceptualmente por el Estado.

En resumen, se automatiza la decisión sobre quien es una amenaza. Esta forma de tener toda la información reunida y procesada acelera los tiempos de ataque, una variable fundamental en los conflictos bélicos.

Otra de sus funciones y objetivos con la recolección de datos es la ”policialización predictiva”. Chaparro explica: “Es un mapa del delito que ayuda a predecir dónde reforzar la presencia policial. Es a través de los datos y su análisis posterior que la empresa, de forma inferida, sugiere cuáles podrían ser los lugares que más crímenes se cometen”. De igual forma funciona con la inferencia de objetivos de guerra. Chaparro explica: “No tenés ninguna evidencia, es algo que se corresponde con un patrón de otros blancos posibles. El problema de estas inferencias siempre es que no son necesariamente correctas. Siempre hay un margen de error”.

Palantir es una empresa que proporciona software de análisis de datos que no solo busca tener una injerencia económica sino también geopolítica.

En un manifiesto de 22 puntos publicado en la red social X, la empresa brindó su mirada sobre el mundo, el futuro y el rol de la tecnología. Uno de los puntos destacados es: “Ciertas culturas y subculturas han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres y, peor aún, regresivas y dañinas”. Sargiotto afirma: “Hay una cuestión de supremacismo de Occidente” y los define como “tecnofascistas”, una forma de autoritarismo a través de la tecnología. “La hipervigilancia es una ideología que tiene tintes raciales que habla casi explícitamente de una supremacía de cierta raza. También lo hace a través del Estado, aunque sobre todo con la tecnología. Se infiltra en el Estado pero a través de las corporaciones. Ellos afirman que no tiene que haber más democracia”.

Palantir es otra de las empresas de Silicon Valley, pero no solo persigue fines económicos sino que tiene sus propios fines políticos e ideológicos. En su punto 15 del manifiesto publicado en X afirma que “la neutralización de Alemania y Japón debe deshacerse”. Es decir, una empresa que proporciona software de análisis de datos busca tener una injerencia no solo económica, sino también geopolítica. Sargiotto plantea: “Esto es un signo de época: ¿Quién los puso ahí? Este punto es, básicamente, un llamado explícito a una tercera guerra Mundial”. En está declaración se ve una posición geopolítica muy vinculada a un interés comercial. Sargiotto se pregunta “¿quiénes van a ser los proveedores de estos sistemas de blancos y de esos cruzamientos de datos y esos contratos con ciertas inteligencias artificiales para utilizar en armas autónomas?”.

En Argentina

Javier Milei sostuvo una reunión con Peter Theil el 23 de abril ¿Cuál fue el objetivo de este encuentro?  Sargiotto afirma que Palantir no vende solamente sus servicios de software, sino que vende todo un paquete. Thiel viene al país como un actor político que tiene fuerte injerencia en Estados Unidos: respaldó de manera contundente a J.D Vance, vicepresidente del gobierno de Donald Trump. “Están viendo cómo ingresar aunque el gobierno niegue que haya un acuerdo, lo van a hacer de alguna manera”, explica Sargiotto, quien cree que puede haber apoyo financiero para la próxima campaña de Milei con el objetivo de la consolidación de este modelo económico.

Hay puntos previos a tener en cuenta. Sargiotto nos advierte del DNU 941/2025. “Se modificaron todas las leyes de inteligencia en Argentina. Casualmente, muchas de esas cosas que el DNU establece son servicios que da Palantir. Una vez que se meten en el Estado y les das acceso a una montón de bases de datos, hay grandes, ponés todos los datos personales de la población ¿Cómo los sacás?”. Ellos declaran que uno de sus objetivos primarios es “apoyar a las sociedades democráticas liberales y a sus aliados”, dando principal foco a la seguridad de Estados Unidos. Le reclaman a las empresas de Silicon Valley una deuda con el país y, en su manifiesto, afirman: ‘La élite ingeniera de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación’”.

Sargiotto añade: “Ellos creen que incluso los países europeos, aunque también incluyo Argentina, tienen que someterse a la política exterior norteamericana. ¿Qué te asegura que la empresa no está ayudando a la CIA a espiar?” Para Sargiotto lo que vende Palantir a un Estado extranjero no es un servicio sino una propaganda porque ellos estarían trabajando para el gobierno estadounidense.

Ante todas estas amenazas y advertencies, el especialista advierte que lo que tiene que hacer Argentina es regular, se tiene que actualizar y hacer una nueva ley de datos personales. No tiene que delegar los datos de su población o demás datos sensibles a empresas extranjeras porque son críticos. Chaparro, coincide y afirma que esto tiene que estar regulado pero duda en su eficacia. Explica que Argentina, de base, ya tiene problemas en el área de la información sensible: “La ausencia de medidas para la seguridad de información en poder del Estado es pública y notoria. La cantidad de fugas de datos en poderes del Estado que ha habido en los últimos cinco o seis años es brutal”.