Por Sabrina Curci y Carmela Barragán
Fotografía: Lara Greco

Se inauguró la 50º edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Hubo fuerte rechazo y abucheos al discurso del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli. Las autoridades de la Cámara editorial realizaron reclamos al gobierno y el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, ofreció un discurso porteñocéntrico. Inauguraron el evento, con una conversación, las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero. Subrayaron el derecho a la lectura y el peligro que conllevan los discursos violentos que emanan del poder.

La Feria Internacional del Libro  de Buenos Aires quedó formalmente inaugurada ayer en su edición especial por su 50 aniversario. Con una novedosa conferencia a cargo de las reconocidas escritoras argentinas Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, moderadas por la periodista María O´Donell. Tanto los discursos de las escritoras como las reacciones del público, dejaron al descubierto la crisis que está atravesando la industria editorial y el país, y el acceso a la cultura, cada vez más limitado. 

La ceremonia se llevó a cabo en una nueva carpa instalada en la pista central de La Rural. Comenzó con retraso y una gran cantidad de invitados esperando en sus puertas, pero la demora fue perdonada por los asistentes gracias al show del invitado sorpresa, a quien responsabilizaron de la demora: Fito Páez.

El músico rosarino no sólo inauguró la feria, sino que le rindió homenaje a los 50 años del evento cultural más importante de la Ciudad con una selección de algunas canciones propias y otras de la cultura popular argentina. La audiencia estalló y el cantante la incentivó a participar de algunos versos significativos de sus canciones, otorgándoles un valor especial a las palabras que los componen, como fue el caso de “Al lado del camino”: “en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde es todo contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos”.

Luego subió al escenario el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, quien ofició de anfitrión y frente a un público de opiniones diversas y en muchos casos antagónicas -ya que había personas del sector editorial pero también otras invitadas por el Secretario de Cultura de la Nación Leonardo Cifelli- reflexionó sobre el estancamiento del sector editorial y la cultura en el país, algo que recalcó que ya había tenido que hacer el año anterior. Destacó la falta de un sistema adecuado de medición que le permita tomar decisiones con claridad al sector y argumentó: “En 2025 se publicaron casi 37.000 libros, un 17% más que el año anterior, pero la tirada cayó un 34%, volviendo al nivel de 2019. A los que se le suma una caída brutal de las compras estatales, del 34% en 2024, pasamos al 5% en 2025”.

Mientras pronunciaba estas cifras, el público comenzó a abuchear la falta de inversión por parte del Gobierno y el desfinanciamiento a la cultura. Con una mirada crítica explicó que “no tenemos un sistema comparable a otros países como México, España o Brasil, donde se hicieron políticas públicas y se apostó a la internacionalización del libro para expandir sus canales de comunicación”, lo que desembocó en un fuerte aplauso.

También buscó destacar un hecho histórico de esta nueva edición para apoyar la lectura de las infancias y de la juventud, explicando que tanto la Fundación Mérida como la Secretaría de Educación de la Nación aportarán, cada una, 300 millones de pesos, para que cada estudiante que asista a la Feria en el marco de las visitas escolares puedar irse con un libro en la mano. Pero cuando se nombró a la responsible del area, la Ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, el public la abucheó, recordando la profunda política de desfinanciamiento que lleva adelante su cartera, en las áreas de cultura, ciencia, universidad y la educación pública en general.

El clima se volvió aún más denso cuando el Secretario de Cultura Leonardo Cifelli subió al escenario para pronunciar un discurso provocador e irónico que generó indignación, insultos de todo tipo y una manifestación momentánea con carteles. Cifelli provocó: “El libro vuelve a recordarnos que la cultura es un territorio de libertad. Hoy celebramos sus 50 años en un momento muy particular de la Argentina, que atraviesa una transformación profunda, donde el país decidió ordenar sus prioridades, recuperar la confianza y volver a poner en el centro, la libertad de cada persona”. Instantáneamente la gente comenzó a levantarse y gritar “Mentiroso” y “Nos están hundiendo como país” entre las frases que más se repitieron.

El funcionario continuó:  “En ese punto, desde la Secretaría de Cultura, sostuvimos una idea muy simple: la cultura también necesita de una administración responsable”. Las respuestas fueron insultos cada vez más Fuertes y alzamiento de cartels con consignas contra el gobierno y personas que decidieron darle la espalda.

Cifelli había llevado una claque para que lo aplaudiera de manera burda cada vez que se lo mencionaba y que intentara tapar los abucheos con el grito de “Argentina, Argentina”. Pero no lo logró. Entonces decidió elevar su voz: “Chicos son cuatro nada más, no se puede creer” y “Dejen de gritar por Dios”. Por ultimo decidió levanter la apuesta y pidió agradecerles a Javier y Karina Milei. De manera provocadora, repitió tres veces los nombres. Fue cuando los abucheos, entonces, llegaron al climax.

La intervención de Cifelli dejó un clima complicado para que el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, continuara con su discurso de un tono más institucional que su antecesor pero con una mirada porteñocentrista de la cultura indisimulable.

Luego de estas intervenciones intensas, atravesadas por el contexto político y económico actual, la sala quedó con una tensión difícil de ignorar. La claque de Cifelli se retiró y no presenció la intervención de las principales invitadas de la noche: las escritoras, Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, entrevistadas por la periodista María O´Donell.

Abieron la conversación con un tono menos hostil y mas reflexivo, pero no pore so menos politico. Ninguna de sus intervenciones pasaron desapercibidas, frente a aplausos constantes del público y una admiración notable.

Cabezón Cámara llevaba una remera que decía “el agua vale más que todo” y abrió el encuentro con una lectura en defense de los glaciares y rechazando la reciente reforma de ley que los protegía. También convocó a una marcha que este sábado se llevará a cabo en el centro porteño y que reunirá a distintos colectivos atacados por el gobierno: las personas con discapacidad, los universitarios y los ambientalistas.

La charla transcurrió por distintos temas. Comenzaron dialogando sobre la literatura de mujeres. O’Donnell resaltó el reconocimiento a mujeres escritoras, destacó la infrecuencia de que un acto inaugural sea llevado a cabo por tres mujeres y que, además, sean iconos de la literatura argentina contemporánea. Las tres autoras coincidieron en desestimar el prejuicio de que por ser del sexo femenino escriben sobre temas que solo les incumbe a las mujeres. Leila Guerriero dijo: “Yo creo que el lugar que ocupamos llegó para quedarse, pero también creo que es algo supremamente diverso” y Gabriel Cabezón Cámara agregó en tono gracioso “Las mujeres somos seres humanos y los seres humanos escribimos y escribimos bien”. Y sumó a las disidencias en ese reclamo.

Ese fue el pie que le dio paso a una reflexión más profunda e íntima, alejándose un poco de lo concreto para centrarse en la literatura como experiencia, disfrute y proceso de transformación personal: “Yo creo que el hecho de leer te hace tan bien, te ayuda a pensar que siempre hay alternativas”, señaló.

Selva Almada por su parte, insistió en los reclamos sociales: la mejora del sueldo de los docentes, el desmantelamiento de la educación pública y especialmente subrayó que la lectura es un derecho: “Que las niñas y los niños sepan que tienen derecho a leer un libro, que es el mejor lugar donde pueden estar”, resaltó. En ese sentido, Guerriero agregó la importancia de las bibliotecas populares en la promulgación de ese derecho. 

Para finalizar O’Donnell planteó la siguiente pregunta para centrarse en el contexto actual: “¿Qué está pasando con la palabra afuera?”, un interrogante que permite muchas interpretaciones pero que las tres escritoras supieron hablar sobre el poder de la palabra en momentos tan turbulentos, de violencia y donde los discursos son tanto una forma de ataque como de lucha. Guerriero resaltó que el uso de la palabra hoy no es solo una degradación, sino que es peligroso, y lo vinculó, con honda preocupación, con la ola de amenazas en las escuelas secundarias. Para finalizar expresó: “A mí me gusta hablar de eso, pero no sumando más hostilidad”.

Cabezón Cámara definió al momento del país en un género literario, el Necrogrotesco y agregó: “Esa violencia no es inocente, está pensada, está producida, y genera más violencia, genera cosas horribles”. Y Almada enfatizó otra vez en la importancia de leer, cerrando la conversación con: “Porque leer nos enseña que hay otros discursos posibles, que hay otras maneras de acercarse al mundo y no es tan mezquina y tan burda”.

En una noche atravesada por muchos momentos memorables, se inauguró una Feria del Libro que durante tres semanas reunirá invitados –entre ellos dos Premio Nobel de Literatura-, actividades especiales, exposiciones y una agenda que le da valor al lugar de la literatura hoy. En esta inauguración, las voces de estas escritoras emocionaron y recordaron, desde la palabra, por qué leer, escribir y el encuentro sigue siendo esencial.