Por Agostina Caravallo Muraca
Fotografía: Prensa Senado Salta, Sofía Barrios/Archivo ANCCOM

La Legislatura provincial aprobó una ley que castiga los crímenes de abuso y odio contra mujeres, niñas y adolescentes indígenas, más conocido como “chineo”. ANCCOM dialogó con Tujuayliya Gea Zamora, una de sus impulsoras e hija de la referenta wichi que da nombre a la norma.

La activista Tujuayliya Gea Zamora junto al senador Walter Cruz en la Legislatura en el mes de marzo. Foto: Prensa Senado Salta

La Legislatura de Salta aprobó el 16 de abril una ley que busca prevenir, sensibilizar y brindar un abordaje integral de los crímenes de odio contra niñas, adolescentes y mujeres indígenas. La Ley Octorina recibe su nombre en honor a la activista wichi Octorina Zamora Kajinteya. Tujuayliya Gea Zamora, dialogó con ANCCOM sobre la importancia de la iniciativa y los pasos a seguir para erradicar estas prácticas.

La iniciativa presentada por Walter Cruz, senador integrante del pueblo Kolla, contempla la creación de un observatorio específico para generar estadísticas y registros oficiales, campañas de sensibilización y concientización en instituciones públicas, además de la elaboración de políticas públicas destinadas a la prevención de estos abusos, así como el acceso de intérpretes y asistencia en cuanto a los procesos judiciales para las víctimas.

Tujuayliya Gea Zamora, médica wichi e integrante de la organización de base indígena Na’ Nechepa (Nos levantamos), habla sobre la importancia de la lucha militante: “Una cosa importante a destacar de esto es que la lucha sirve. El no abandonar y ser activos, estar presentes en los lugares donde se discute la cuestión, la vida y la ciudadanía indígena. Es un paso importante porque implica que por fin el Estado salteño ha hecho una admisión de estas aberraciones”.

Los abusos sexuales perpetrados contra mujeres y niñas indígenas vienen de larga data, esta práctica es también conocida como chineo, nombre autoimpuesto por los perpetradores de estas vejaciones, comúnmente hombres criollos, para encubrir las violaciones sobre la población femenina indígena, que fue naturalizada y banalizada durante muchos años, y hoy forma parte de la agenda política de la provincia.

Octorina Zamora Kajinteya fue una activista wichi salteña que luchó durante años por el respeto y la reivindicación de los derechos de la población indígena argentina, el terricidio, el acceso a la salud y a la educación y la visibilización de una práctica sistemática como el chineo, que evidenció durante años hasta su muerte en 2022.

Para Tujuay, la lucha no terminó acá: “hay que seguir insistiendo, hay que ver cómo se reglamenta, qué participación efectiva vamos a tener los grupos indígenas, y por supuesto, es una participación que vamos a reclamar. Se necesitan espacios para las mujeres indígenas, para las víctimas y personas en condiciones vulnerables que podrían atravesar estas situaciones. La participación de las mujeres indígenas es importante para que la Argentina sea también una patria de los indios”.

Aunque esta ley significó un avance en los derechos indígenas de la provincia, existen otras iniciativas que representan un retroceso en el respeto por la vida, los cuerpos y los derechos de la comunidad indígena salteña. Un ejemplo que mencionan es el proyecto que evalúa la Legislatura provincial para ceder parte del territorio Lule al Club Tigres Rugby, una concesión que ha generado una fuerte resistencia en las calles. Por eso, dicen, seguirán luchando.