Mientras el Gobierno de Milei incumple la Ley de Financiamiento Universitario, los centros de estudiantes de colegios preuniversitarios de la UBA se unen para resistir y visibilizar el embate contra la educación pública, en defensa de salarios dignos para sus docentes y no docentes. El pluriempleo de profesores que afecta la calidad educativa y el miedo a debatir en el aula.
Semaforazos, paros y asambleas se organizan en los colegios secundarios dependientes de la Universidad de Buenos Aires. El reclamo es claro: una recomposición salarial que permita a docentes y no docentes superar la línea de pobreza, frente a una pérdida de más de 50% del poder adquisitivo desde 2023.
Con el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795) y la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la actualización salarial quedó muy por detrás de la inflación. En este contexto, los distintos centros de estudiantes se articulan en la Unión de Centros de Estudiantes Preuniversitarios (UNCEP) para coordinar medidas y visibilizar el conflicto.
“Esto no es un aumento: es recuperar lo que perdieron frente a la inflación. Sin eso, el sistema no se sostiene”, señala el presidente del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, Francisco Pitrola, quien destaca el contacto permanente entre colegios para “coordinar acciones” y “compartir la situación que vivimos en cada institución”. El pluriempleo aparece como una necesidad para muchos trabajadores.“Hablamos con docentes que están desesperados porque el sueldo no les alcanza. Algunos tienen que tomar más cargos o incluso trabajar en aplicaciones para complementar ingresos”, agrega Pitrola.
La secretaria general del Centro de Estudiantes de la Escuela Técnico Profesional en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria, Ana Clara Garabedian, cuenta: “Tengo una profesora, investigadora del CONICET, que está vendiendo productos orgánicos para llegar a fin de mes”. A su vez, el bajo presupuesto impacta en otros aspectos del sistema educativo: becas estudiantiles desactualizadas o insuficientes, dificultades para sostener gastos básicos y un deterioro general de las condiciones de cursada.
“Desde fines de 2023 ya nos decían que no alcanzaba la plata ni para comprar comida para los animales. Eso lo empezó a cubrir la cooperadora. En 2024 y 2025 la situación empeoró: el presupuesto sólo alcanza para los primeros meses del año”, subraya Garabedian en diálogo con ANCCOM. El colegio depende de la Facultad de Veterinaria de la UBA, pero quienes sostienen los insumos cotidianos son las familias a través de la cooperadora. “Hoy prácticamente no está bajando plata. Se paga el seguro de los estudiantes y una primera tanda de semillas para la huerta, y después no hay más recursos”, explica Garabedian.
El impacto del desfinanciamiento también se traduce en la dinámica diaria de las clases y en la continuidad pedagógica.“Desde que arrancamos el año no hay una semana completa de clases”, sostienela presidenta del centro de estudiantes de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, Clara Barbosa. “Vimos renunciar a docentes con muchísima trayectoria porque no pueden sostenerse con el sueldo”. Además, el ajuste impacta en el desarrollo institucional: “Proyectos como la construcción de un edificio anexo hoy son imposibles, y el mantenimiento de la escuela se hace cada vez más difícil”.
La crisis se traslada a los hogares y a las condiciones de vida de los estudiantes.“La mayoría de los pibes que venimos a esta escuela somos hijos de docentes universitarios o trabajadores. Vivimos en nuestras casas la precarización salarial: sabemos lo difícil que es llegar a fin de mes, lo que les pasa a nuestros docentes y lo que cuesta sostener la escuela”, remarca Barbosa.
El clima dentro del aula también se ve afectado y las ideas en circulación en la conversación social emergen en el conflicto. “Muchos profesores no hablan del tema en clase. Hay miedo a que cualquier comentario sea interpretado como adoctrinamiento. Pero cuando hablás en privado, te dicen que están desbordados”, expresa Garabedian.
Las familias acompañan las medidas de fuerza de los estudiantes. En el caso del Nacional Buenos Aires, hay un grupo de 400 miembros conformado por “familias autoconvocadas”. Para los próximos días, los centros de estudiantes impulsan asambleas para definir un plan de acción, a la espera de una posible marcha federal universitaria.