El fotógrafo Gerardo Dell`Oro presenta en la ex ESMA «El viento es uno solo», una muestra fotográfica que cuenta la historia de su hermana Patricia, desaparecida por la dictadura militar junto con su marido Ambrosio De Marco.
“El viento es el tiempo, es lo que vuelve, es lo que se lleva las cosas”, dice Gerardo Dell’Oro sobre la imagen que terminó dándole nombre a su muestra El viento es uno solo (Imágenes en la memoria), inaugurada el pasado 28 de marzo en la Sala Víctor Basterra del Edificio Cuatro Columnas de la ex ESMA. A partir de archivos familiares, fotografías y testimonios, la exhibición reconstruye la desaparición de su hermana Patricia Dell’Orto y, como él mismo plantea, “explora lo que se hace con lo que queda”.
El viento es uno solo es el nombre de la muestra del ensayo fotográfico Imágenes en la memoria, originalmente publicado en 2008, que despliega una red de elementos visuales que Dell’Oro pone a disposición para contar la historia de su hermana, secuestrada el 5 de noviembre de 1976, a los 21 años, junto con su marido Ambrosio De Marco. Al momento del secuestro de la pareja, su hija, Mariana, había nacido hacía 25 días.
La obra es una reconstrucción de la vida y la desaparición de Patricia y de la búsqueda que emprende su familia para recuperarla a través de fragmentos: retratos e imágenes familiares capturadas por la cámara de su padre, así como pinturas y dibujos hechos por ella misma. Gerardo tenía tan solo 10 años cuando ocurrió este suceso: “A la mayoría de mis recuerdos los empecé a buscar, a encontrar, a fabricar después de su desaparición”. Sobre ellos se tejen las imágenes que él toma y selecciona para acompañar y completar el relato.
Cuando Mariana, en 1996, alcanzó la edad que su madre tenía al momento de su desaparición, Gerardo comenzó a retratarla, tratando de encontrar a una en la otra, de relacionarlas, dado que no existen imágenes de madre e hija juntas. Sobre esto, él mantiene una creencia: “Esa foto podría estar guardada como imagen latente en el rollo de la cámara que se robaron cuando secuestraron a mi hermana”.
Ese cuerpo de fotografías quedó incompleto hasta 2006, año en el que se inicia el juicio por delitos de lesa humanidad contra el represor Miguel Etchecolatz, en el que se juzgaron, entre otros casos, la desaparición de Patricia y Ambrosio. El proceso culminó con su condena, pero también quedó marcado por la desaparición del testigo clave, Jorge Julio López, sobreviviente de los centros clandestinos de detención.
“En el juicio, López habla de las últimas palabras de mi hermana acerca del deseo de criar a su hija: ‘No me maten, no me maten, llévenme a una cárcel pero no me maten, quiero criar a mi hija’. Y para mí eso fue como la imagen de las dos juntas, que quedó guardada en la memoria del testigo, del sobreviviente”. El testimonio de López reveló la que por mucho tiempo fue la pieza faltante del relato. Fotografías de sus declaraciones escritas fueron incluidas en la muestra.
Al revisar el material para exponer, surgió entre Gerardo y Marcela Cabezas Hilb, fotógrafa y curadora de la muestra, la idea de un nuevo título: «El viento fue apareciendo en el último mes, lo fuimos encontrando en varios lugares. Hasta en las declaraciones de López, en algo que no está exhibido acá, habla del viento que sentía, como traía los olores en donde estaba el secuestrado”.
Pronto encontraron un poema escrito por Dell’Oro: «El viento es uno solo / nunca sé si limpia o ensucia mi patio / maleza y flores se mezclan / las hojas secas / no hay quien las desenrede”, y un nuevo elemento se sumó al archivo.
Sobre El viento es uno solo, Gerardo explica: “El viento es el tiempo, es lo que vuelve, es lo que se lleva las cosas. Tiene esa dualidad de enfriar, de calentar, de volar y de traer, de llevar y de traer.” La obra se mueve entre lo que permanece y lo que se pierde, dejando ver que la memoria no es un territorio fijo, sino un espacio en construcción donde la ausencia habla e impregna todo lo que se crea alrededor de ella. “Yo no sé si cuando lo escribí, lo hice en relación a los desaparecidos, pero sí a los recuerdos.”
La muestra El viento es uno solo (Imágenes en la memoria) podrá visitar de lunes a viernes de 10 a 17, y los sábados y domingos de 12 a 16, en la Sala Víctor Basterra, en el Edificio Cuatro Columnas, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), ubicado en Av. del Libertador 8151, hasta el 26 de mayo.
En el nombre del padre y de las Madres
El vínculo entre Gerardo Dell’Oro y la fotografía comenzó en la adolescencia, con la influencia de su padre, también fotógrafo, y se consolidó a partir de espacios de formación y práctica colectiva. Más tarde estudió en el Instituto Municipal de Arte Fotográfico y Técnicas Audiovisuales (IMDAFTA), en Avellaneda, uno de los pocos espacios de educación formal en fotografía que había en ese momento. En los años ochenta se acercó a las Madres de Plaza de Mayo, una experiencia que marcó su recorrido profesional y le dio, según recordó, “mucha práctica de calle”, que era lo que más le gustaba. Luego desarrolló una carrera en medios gráficos y trabajó durante más de 20 años en Clarín como reportero gráfico. Actualmente, continúa vinculado a la fotografía desde el trabajo de laboratorio, realizando copias para otros fotógrafos y artistas.