Por Marcel Chávez y Lucas Caceres Uthurralt
Fotografía: Catalina Chaves, Lucia De Marco

Familiares y personal retirado de las cinco fuerzas de seguridad federales abrazaron al Edificio Centinela para reclamar aumento salarial y mejoras en sus obras sociales. Nadie los reprimió ni les aplicaron el protocolo antipiquetes.

Las cinco fuerzas federales realizaron una inédita protesta frente al Edificio Centinela en reclamo por los bajos salarios y mejoras en la cobertura médica. Efectivos, familiares, amigos y personal retirado participaron del abrazo simbólico a la sede central de Gendarmería. Horas antes, el Gobierno había intentado desactivar la convocatoria con el anuncio de un bono de 40 mil pesos.

«Movilización de las cinco fuerzas federales. Todos juntos por un salario digno», decía el flyer que circuló durante toda la semana en los grupos de WhatsApp de miembros de las fuerzas, retirados y sus familiares. Es la primera vez que la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval, la Seguridad Aeroportuaria y el Servicio penitenciario convocaron de manera conjunta a un “abrazo simbólico al Edificio Centinela”, en el barrio porteño de Retiro

Minutos después de las 11 de la mañana, la mayor cantidad de manifestantes comenzó a concentrarse frente a la sede ubicada en Avenida Antártida 1480. Son mayoritariamente familiares y efectivos retirados. Había banderas argentinas y algunos carteles. “Si a mí por esto me echan, me va a tener que mantener tu papá”, le dijo una integrante de la fuerza policial a su hija, en alusión a posibles represalias dentro por su participación en la protesta.

Pluriempleados

A escasa distancia del lugar, en la Plaza San Martín, el presidente de la nación Javier Milei participó del acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas junto a la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva. Horas antes, el ejecutivo nacional había dispuesto el pago de un bono extraordinario de 40.000 pesos para el personal de las fuerzas, pero la suma fue cuestionada por su bajo monto y por no alcanzar a la totalidad de los efectivos. “Dicen que no es remunerativo, es para tirar un mes más. No nos alcanza porque todo encareció. Me va a servir y lo voy a aprovechar pero tendría que quedar en el sueldo, no una única vez. Eso es para conformarnos ahora”, expresó al respecto Jorge Ibáñez, retirado de la Policía Federal.

Yuli Juárez, esposa de un efectivo de la Policía Federal, asistió desde el partido de Moreno y se refirió a la situación del pluriempleo: “Vine por mi marido que cobra una miseria y prácticamente no está en casa ni está con los chicos porque trabaja un montón. El sueldo no alcanza. Hace Uber, hace Didi, si tiene que pintar algún departamento lo hace y arregla cosas de electricidad para llegar a fin de mes. Y yo trabajo desde mi casa”.

A diferencia de la mayoría de los trabajadores, los integrantes de las fuerzas de seguridad tienen prohibido realizar reclamos por fuera de la línea de mando. «No estamos representados por un sindicato y eso sería una gran ventaja. En Estados Unidos sí, y le dan asesoramiento legal y son defensores de sus trabajadores, pero el sistema acá te impide hacer un reclamo de la manera que lo haría cualquier trabajador común», explica José Ricardo Rucha, retirado de la Policía Federal.

Al borde

En este sentido, Laura Victoria Sueldo, esposa de un exoficial de Prefectura, se manifestó con un cartel en el que denunciaba que su marido fue “despojado de su trabajo” mientras se encontraba con certificado médico a raíz de una cirugía de alta complejidad. Según relató, la situación iniciada en 2020 dejó a su familia sin sustento económico ni cobertura médica. Aseguró además que, tras recibir la baja, su esposo intentó suicidarse.

Sueldo sostuvo que el caso no es aislado, sino una muestra de “la violencia institucional, el abandono y el hostigamiento dentro de las fuerzas, donde el subalterno no tiene defensa. El Ministerio de Seguridad toma la denuncia y después manda la misma fuerza a investigar. Y ahí es donde se corta la cadena”. Sobre la trayectoria de su esposo, agregó: “Recibió una medalla por el acto de arrojo en las inundaciones de La Plata. Salió con su chaqueta y descalzo a sacar gente. Es injusto que uno no pueda ser escuchado”.

Para profundizar en este aspecto, Miguel Angel Becerra, retirado del Ejército explicó: “Ellos no pueden expresar los sentimientos porque visten un uniforme. Está mal visto que un militar llore, que se afloje. Yo me estoy tratando de aflojar ahora que soy viejo y me doy ese derecho, pero cuando era joven se veía como un acto de debilidad. Te forman para ser duro, tenés que ser duro hasta que te quebrás”. En referencia al reclamo del día agregó: “Una de las cosas que no podes hacer es un reclamo salarial y las familias vinieron porque ellas también sufren”.

A la crisis salarial se suma la de la cobertura médica. Tras la división del sistema en dos organismos (OSFFESEG, para las fuerzas de seguridad, y OSFA, para el personal militar), los familiares aseguran que no hubo mejoras en la atención. En ese sentido, Liliana Segura, esposa de un efectivo de la Policía Federal, denunció la falta de medicamentos, incluso en tratamientos críticos: “El paciente cardíaco no está recibiendo la medicación… nunca hay, y encima te atienden mal”, sostuvo. Además, pese a los descuentos salariales, muchas familias deben afrontar los costos por su cuenta:

“Pagamos la obra social, pero tenés que comprar la medicación de tu bolsillo”, y atribuyó la crisis a problemas de gestión y a la falta de controles dentro del sistema.

Para las 12 del mediodía ya se veían algunos retirados de las fuerzas con remeras en conmemoración a los veteranos y caídos de Malvinas, ofrecidas por dos vendedores ambulantes que venían del acto en la Plaza San Martín. También varias personas trajeron sus propios carteles y banderas para reclamar y recordar.

Un cartel en particular, en contra del presidente Javier Milei y del exministro de Defensa Luis Petri causó desacuerdo entre dos manifestantes. “Esto no es político, no estamos acusando a nadie. Que actúe quien tenga que actuar. Esto no es un golpe en contra del Gobierno. Es un reclamo salarial y por la obra social, nada más”, señaló el retirado de Gendarmería Manuel Berro luego de hacerle descolgar el cartel a la mujer que lo llevaba, quien actualmente se encuentra trabajando en Gendarmería. A partir de su cartel la mujer, que solo dijo llamarse Vanesa, profundizó diciendo que “Milei es el antipatria, negador de todos los veteranos”. Yuli Jurez coincidió: “Hay un malestar terrible en el trabajo de él [por su marido], en conocidos de Gendarmería y Prefectura, con el gobierno están enojados. Así que para las próximas elecciones este gobierno no tiene nuestro voto”.