Por Delfina Barczak
Fotografía: Azul Andrade

Ante las restricciones que puso la Cámara de Diputados frente a los cien mil inscriptos que hubo para participar del debate de la reforma de la Ley de Glaciares, cientos de personas se reunieron en la calle para manifestar a viva voz su oposición.

Eran las cinco de la tarde del 25 de marzo cuando, en la esquina de Bartolomé Mitre y Riobamba, un grupo de personas comenzó a ordenar sillas de plástico en un semicírculo en medio de la calle. Poco a poco se fueron ocupando por personas a las que se les negó su participación en la audiencia pública por la modificación de la Ley de Glaciares 26.639/2010. Cuando ya no quedó más lugar, referentes ambientalistas y ciudadanía autoconvocada tomaron el micrófono delante de las vallas que blindaban el Congreso de la Nación y compartieron lo que el Gobierno no tuvo tiempo de escuchar.

La Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial (Ley 26.639), sancionada en 2010, establece que los glaciares son bienes de carácter público y, como tales, deben ser preservados como reservas estratégicas de agua para consumo humano, agricultura y recarga de cuencas. Sin embargo, el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo para modificar la ley sostiene que es necesario “aclarar” algunas “falencias interpretativas” para fomentar las inversiones productivas, generar trabajo y promover el federalismo en todo el país. En esta línea, las propuestas centrales del gobierno son, por un lado, revaluar y reclasificar algunas de las zonas protegidas actualmente y, por el otro, habilitar a las provincias para decidir qué glaciares serán protegidos y cuáles no.

Pero las personas que comenzaban a llenar la calle no se mostraban tan convencidos por estas justificaciones. Tal es el caso de Joaquin Bessega, estudiante de Ciencias Ambientales en la Universidad de Buenos Aires, quién aseguró que las zonas periglaciares, que el proyecto quiere eliminar, también son fuentes elementales de agua dulce porque almacenan agua bajo sus rocas que luego nutre a los ríos. Otro de los descreídos era Faustino Esquivel, sanjuanino e integrante de la Asamblea Jachal No Se Toca: “Ellos dicen que las mineras dan trabajo y eso es todo mentira. En Jachal la mayor parte son todos planes sociales”. Nestor Pitrola, diputado nacional del Frente de Izquierda, aseguró que si la reforma deja todo sujeto a las administraciones provinciales, lo que hoy está protegido mañana se transformará en insumo a tener en cuenta.

Puertas adentro, la propuesta de modificación de la ley comenzó a tratarse en la Sala 2 de la Cámara de Diputados de la Nación a las 10 de la mañana. En la apertura, los diputados de La Libertad Avanza, Nicolás Mayoraz (Santa Fe) y José Peluc (San Juan) afirmaron que se establecieron cuatro vías de participación, una audiencia pública presencial y otra virtual, en conjunto con la posibilidad de enviar las exposiciones por mail o subirlas a YouTube. Además, aclararon que la lista de participantes se modificaba minuto a minuto porque algunas personas se encontraban ausentes y se negaron a leerla durante la transmisión en vivo de DiputadosTV.

 “Durante la mañana hubo muchas personas que no pudieron ingresar a pesar de tener la confirmación”, aseguró a este medio Paula Penacca, diputada nacional del bloque Unión por la Patria. “Fue un circo. Hablamos de audiencia pública y no hay nadie que te esté escuchando porque están con los auriculares. De pública tuvo solamente que tenemos una concentración afuera”, declaró el abogado ambientalista, Arturo Cuello, al salir de su exposición en el recinto. En este sentido, Federico, integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), afirmó: “Planteamos que esto desalienta la participación política, porque se dice que la gente es apática y que no hay participación, pero cuando se anotan 100 mil personas a una audiencia pública la restringen”.

 “Que el hielo siga siendo agua, que el agua siga siendo vida y que la vida esté por encima de cualquier negocio”, dijo Julieta, una manifestante.

Sin embargo, lejos de sentirse derrotada Nazarena, de Jóvenes por el Clima, aseguró que todavía cree que hay una ventana de oportunidad y llamó a las militancias para hacer ruido en las redes y las calles. En este mismo sentido, Penacca, afirmó: “Vamos a tratar de convencer a los diputados y diputados de otros bloques a que no den quorum y que no se presten a esta ley y eso tiene un plazo de tiempo para llevarse adelante”.

La audiencia en el Congreso terminó a las nueve de la noche entre gritos, reclamos y micrófonos cerrados. Afuera, en la esquina de Mitre y Riobamba, las sillas se habían transformado en reposeras y después de algunos mates compartidos, se comenzaba a pegar la vuelta. Antes de volverse para San Miguel del Monte, Julieta, integrante de Tejedoras por el Agua, recitó para ANCCOM lo que tenía pensado decir en la audiencia y terminó gritando en la esquina: “Que el hielo siga siendo agua, que el agua siga siendo vida y que la vida esté por encima de cualquier negocio”.