El investigador Gonzalo Sanz Cerbino presenta «Los Golpistas», un libro que recorre las disputas al interior de la burguesía y las posturas e intereses de “los capitanes de la industria” hasta la vuelta de la democracia.
Gonzalo Sanz Cerbino es doctor en Historia, docente, investigador del CONICET y autor de Los golpistas. Las disputas interburguesas y el ascenso de los “capitanes de la industria», 1955-1983. El libro publicado por RyR ediciones, recorre no sólo el ascenso sino las diferentes posturas que van tomando los actores en ese período. Los intereses comunes y los choques que se dan hacia adentro de los grupos de poder, que “siempre acuerdan cuando lo que está enfrente son los trabajadores”, dice el autor. Paradójicamente, la entrevista fue a metros del Congreso, mientras el Senado debatía la Reforma Laboral.
Un análisis en diálogo constante entre el pasado y el presente para comprender el mundo actual.
¿Por qué Los Golpistas?
El libro trata de una especie de historia política de las organizaciones empresariales y de los empresarios de la Argentina pero haciendo política, es decir, no en su faceta de empresarios sino como grupos de poder. Esa historia arranca con la gran crisis argentina de la década del cincuenta y culmina en el golpe de Estado. Una de las características centrales es la trayectoria de distintos grupos empresarios y sectores de la burguesía argentina y cómo terminan apoyando el golpe de Estado de 1976. Además, analizo su relación con distintos gobierno dictatoriales y con distintos elencos militares, entonces los golpistas era una de las muchas características que tienen estos grupos empresariales. Y luego el libro casi termina saliendo en el cincuenta aniversario del golpe, pero eso es una casualidad porque es un trabajo que vengo haciendo desde hace muchos años, es parte de mi tesis doctoral y se fue ampliando mucho. Para mediados del año pasado estaba para entrar a imprenta, pero por otra de las crisis argentinas cerraron fábricas y no había papel, así que la impresión se retrasó unos meses y estuvo para el verano, medio coincidiendo con el aniversario.
Waldo Ansaldi habla de la cultura política golpista que podemos ver en la primera parte del siglo XX: ¿continuó operando algo de eso?
Lo que caracteriza al período que analizo es distinto porque no es la Argentina en su etapa constitutiva sino en el inicio de su decadencia, por eso lo elijo para comenzar el libro. Argentina tiene un periodo de organización como nación en donde se expande su economía, el agro, los ferrocarriles, las industrias, la población crece. Pero en los cincuenta empieza un periodo de decadencia donde Argentina se enfrenta a límites para mantener una economía próspera y empieza a encontrar dificultades para sostener al conjunto de su población y comienza un período de disputa de distintos sectores de la clase dominante, de sectores de la burguesía por ver qué salida se le da a esa crisis. Los trazos gruesos de esta crisis -como la restricción externa, que los dólares no alcanzan, la inflación o disputas por bajar los costos laborales- en principio es una disputa entre patrones, la burguesía agraria, los pequeños industriales. Los grandes industriales tienen una política deliberada de no aparecer pero uno los encuentra detrás de cada golpe de Estado. Hacia la década del setenta empieza a terciar, fuertemente y con una propuesta propia, la clase obrera. Ahí los tiempos se aceleran y el desenlace termina siendo trágico. Pero la diferencia entre las disputas de la primera mitad del siglo XX y la segunda mitad es que estamos en la Argentina de la decadencia.
En algún momento ¿logramos salir de esa decadencia?
Cuando uno mira los indicadores económicos hay altibajos. Es una montaña rusa que en el mediano plazo va para abajo, subimos, bajamos, pero cada vez que subimos es un poquito menos que en la subida anterior y cada vez que bajamos, bajamos un poco más que en la bajada anterior. Sobre todo cuando hablamos de los trabajadores de la Argentina, que somos los que sufrimos esa crisis permanente. De hecho, buena parte de lo que estamos discutiendo hoy es lo mismo que se discutía en la década del 1970. Hay recetas que aparecen hoy como novedosas pero se están intentando en Argentina desde hace cincuenta años y nunca terminaron de funcionar.
Los grupos de poder, ¿siguen siendo los mismos?
Sí y no. En el libro identifico tres grandes actores de poder: la burguesía agropecuaria que son las patronales de campo, la sociedad rural, que muchas veces están alineados; los pequeños industriales representados en la Confederación General Económica; y después el grupo de los grandes industriales, Techint, Acindar, Celulosa Argentina. Dentro de estos grupos algunos se van renovando, hoy no tenés a Celulosa Argentina pero tenés un Pérez Companc o Macri que son posteriores, pero en términos de lo que representan y de las políticas que impulsan hay muchísimas coincidencias.
¿Hoy los que gobiernan la Argentina están en sintonía con los que gobernaban en ese momento?
En el período que yo analizo es algo que está en disputa, por eso el subtítulo es Las disputas interburguesas. Es un período de crisis en el cual hay una disputa por el poder social, no solamente por quién gobierna sino a quiénes representan los que gobiernan. Los que ganan y logran imponer su programa económico en 1976 son los grandes capitanes de la industria: Techint, Acindar… Cuando uno piensa hoy, ¿esa gente es el poder? Y está disputado. Techint está con el gobierno y contra el gobierno al mismo tiempo. Puso a Julio Cordero como secretario de trabajo y hoy toda la cartera de trabajo está dominada por gente que viene de ese grupo. La reforma laboral es, entre otras cosas, una iniciativa de Techint y de los grandes dirigentes de la UIA. Eso no está exento de contradicciones, al mismo tiempo vemos un enfrentamiento muy fuerte entre el gobierno y Techint. Cuando uno mira quienes son los empresarios que hoy están más cerca del gobierno, digamos más ideológicamente que por conveniencia porque se acomodan circunstancialmente, hoy son mileistas y en seis meses pueden ser otra cosa. ¿Qué intereses representa Milei? Los de los sectores que promueve como el agro, la minería y esos no son los que ganaron en 1976. Ha cambiado mucho la industria Argentina entre la década del setenta y ahora. De hecho este grupo representado por pequeños industriales son los que termina sufriendo las consecuencias del Proceso de Reorganización Nacional y desaparecen. Esa industria cambió bastante. La burguesía argentina ha cambiado pero hay muchísimas continuidades sobre todo en lo que son sus programas económicos y las propuestas frente a las crisis argentinas.
¿Por qué estos sectores apoyan su propia destrucción?
El sector industrial está dividido en dos. Hay una distinción importante que hago en el libro. Cuando analizamos a la burguesía no es todo homogéneo, no todos tienen los mismos intereses y muchas veces chocan, dependen de la rama de actividad. En todas las capas de la burguesía hay cosas en común, cuando se trata de enfrentar los reclamos obreros se ponen de acuerdo bastante rápido en general, cuando se trata de ver cómo se reparte lo que se produce entre ellos, ahí aparecen las rupturas.
Luego de la recuperación del sueño de la Patria Grande, irrumpió en escena el concepto de “golpe blando”. Pienso en el caso de Lugo en Paraguay en 2012, en Honduras, que no fue blando justamente, en 2009, pero conforme nos venimos hacia acá en el tiempo, se van sucediendo diferentes formas de atentar contra las democracias y las garantías constitucionales de los ciudadanos, tanto a nivel internacional como al interior de nuestro país. A 50 años del golpe militar en Argentina, ¿cómo lo estás analizando?
Hay que diferenciar el nivel de apropiación de la legitimidad de un gobierno. En Argentina se dio un fenómeno muy importante que tiene que ver con la lucha de los organismos de derechos humanos desde los inicios de la dictadura, eso es un gran desgaste sobre la institución militar. La derrota de Malvinas y toda la lucha de los organismos de derechos humanos durante la década del ochenta, del noventa, hacen que la institución militar quede fuera de cualquier discusión política. Obviamente hay otros factores como el Poder Judicial. Ninguno de ellos ha tenido una incidencia en la sucesión gubernamental en Argentina hasta ahora, que se pueda decir que se ha vulnerado la democracia. Lo mismo con la idea de Milei, tiene rasgos fascistas. Hay una relación íntima entre el neoliberalismo y fascismo que está ahí siempre latente, pero no estamos en un régimen fascista. Es un régimen altamente represivo en donde van corriendo la varita de qué se puede hacer y qué no cada vez un poco más, pero seguimos teniendo marchas, seguimos manteniendo protestas, seguimos haciendo paros y votamos y Milei volvió a ganar. ¿Cómo ganó? Ganó perdiendo votos con más gente decepcionada que antes y me parece que ahí el gran problema fue la ausencia de una alternativa. Yo no creo que hoy haya prácticamente nadie, en términos económicos, en términos de la perspectiva de futuro, que esté mejor que en noviembre de 2023.
¿Y por qué siguen votando a Milei?
Porque no apareció ninguna alternativa electoral. En términos de régimen político, seguimos en un régimen democrático con un poco más de represión. La posibilidad del golpe de Estado, incluso en el 2008 se hablaba, durante el conflicto del campo, de una ofensiva golpista. Hay disputas de poder como siempre las hay pero después del conflicto con el campo Cristina gobernó siete años más, con medios de comunicación en contra, otros a favor que se fueron construyendo, pero me parece que no está amenazada la continuidad democrática por el gobierno de Milei aunque haya arranques que a uno lo hacen ponerse en realidad.
En la embestida de Milei también son blanco las políticas de derechos humanos, ¿creés que podrían sacar por decreto los indultos o el gobierno está midiendo a través de los rumores como esto cae en la sociedad?
Una de las patas del gobierno es la batalla cultural, es discutir ciertas ideas que se han instalado sobre los derechos humanos. Lo que dice la memoria completa de Milei es una burrada. Tampoco insisten tanto con el tema porque no les debe redituar mucho desde lo electoral, sino sería una cosa abrumadora. Para estos 50 años del golpe seguro van a intentar instalar un relato pero me parece que no va a pasar de ahí. La información respecto a los indultos surgió de algunos artículos periodísticos que no citan fuentes oficiales, son trascendidos y es medio difícil saber si esto va a pasar. Es un gobierno acostumbrado a montar provocaciones y un indulto a los responsables de los crímenes de la dictadura sería eso. Si efectivamente pasa, va a ser para desviar el foco de los resultados de la política económica del gobierno. Más allá de que una medida de este tipo tiene que generar el rechazo de la sociedad, no hay que perder el eje, hoy la argentina está debatiendo el futuro de millones de personas. La discusión debe pasar por ahí, hacia donde va el país.
Gonzalo Sanz Cerbino presentará Los golpistas. Las disputas interburguesas y el ascenso de los “capitanes de la industria», 1955-1983, el sábado 28 de marzo a las 18hs en el Centro Cultural Amigos de Eladia Blázquez, Av. Santa Fe 5362, CABA.