Una multitud se acercó a las inmediaciones del Congreso para reclamar justicia por el fotorreportero Pablo Grillo, en el primer aniversario de la represión policial que lo gravemente herido por el disparo del gendarme Héctor Guerrero. La Bersuit, Willy Bronca y Ariel Prat acompañaron con su música a la familia, que encabezó el acto. Se proyectó el video Imágenes Disparadas, un homenaje en el que participaron más de dos decenas de historietistas.
“Se siente, se siente, Pablito está presente”, corean decenas de jubilados en la Plaza de Congreso minutos antes de las 17 horas del jueves, horario en el que comienza un festival por el primer aniversario de la represión que hirió al fotoperiodista Pablo Grillo y lo dejo desde entonces luchando por su vida. En el mismo lugar donde un año atrás las fuerzas de seguridad llevaron adelante un operativo con balas de goma, gases lacrimógenos y pimienta, hidrantes y palazos contra jubilados, hinchas de fútbol, estudiantes y organizaciones sociales; ayer miles de personas se reunieron para honrar al fotorreportero y seguir pidiendo justicia.
Lejos de un clima angustiante, comenzada la tarde, los asistentes se saludaban entre sí y compartían abrazos y sonrisas. Mientras, esperaban que arrancara el recital que contaría con la presencia musical de La Bersuit, Willy Bronca y Ariel Prat. Las murgas encendieron el ánimo de quienes iban llegando vestidos con sus camisetas de Huracán, Boca y Tigre, entre otros clubes de fútbol, y con carteles en sus manos. Uno de ellos proclamaba: “Bullrich, ni olvido ni perdón”.
Valiéndose de una guitarra y una voz tan rasposa como combativa, Bronca fue el primero en subirse al escenario a deleitar al público con letras que son un paisaje de la Argentina de los últimos años: “No hay plata, compañero, no hay plata”, cantaba burlón, mientras denunciaba el ajuste y la represión. En diálogo con ANCCOM, explicó su presencia en el festival: “A esta altura estamos unidos en todas las luchas. Estamos en una época donde es o blanco o negro, y acá nos estamos uniendo: artistas de distintas generaciones, del pueblo, de los rubros, las hinchadas, todos”.
Las palabras del joven cantante se verificaban en los asistentes, entre quienes convivían los reclamos de unos entrelazados con los de otros: jubilados pedían justicia por Grillo y por las personas con discapacidad, hinchas de fútbol por los jubilados y por Grillo y así seguía. Una imagen que quizás sea representativa de lo que el fotorreportero hacía un año atrás, cuando con su mirada visibilizaba las protestas de las marchas de los miércoles.
El operativo donde Grillo fue severamente herido—que lo dejó con una recuperación aún en curso y secuelas de por vida— fue encabezado y defendido por la entonces Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Rápidamente, con la ayuda de la organización Mapa de la Policía y la defensa del Centro de Estudios Legales y Jurídicos (CELS), se pudo identificar y denunciar al gendarme Héctor Guerrero, quien efectuó el disparo de forma antirreglamentaria y ahora se encuentra procesado.
“Está todo encaminado hacia juicio oral para investigar a los mandos superiores y la estructura jerárquica”, afirmó Emiliano Grillo, hermano del fotorreportero. En cuanto a la salud de Pablo, agregó: “Tiene la chispa que tuvo siempre, le gusta estar en casa y esperamos que próximamente esté de forma permanente —hoy en día pasa los días hábiles en el hospital por rehabilitación— ; si bien avanzó mucho, no deja de tener una patología muy grave porque el disparo le dañó mucho el lóbulo frontal”.
Entre el tumulto de gente y saludos, Fabián Grillo, padre de Pablo, contrastaba el último año que había vivido con la energía que veía entre el público. Vestido con una remera que mostraba una cámara con la leyenda “armas de creación masiva”, explicaba: “Es una emoción indescriptible, el amor que recibimos, y todo lo que vivimos el último año”.
Las consecuencias de ese episodio represivo también afectaron a quienes, como Pablo, se dedican al fotoperiodismo. Así lo cuenta Hernán Vitenberg, reportero gráfico: “Fue un gradiente que fue escalando hasta la mayor expresión. Podría haber sido cualquiera y siguió pasando. Nos hizo dar cuenta de que teníamos que prepararnos como si fuéramos a salir a la guerra, con equipo de gas, antiparras, casco e identificación”.
Antes de finalizar, se proyectó el video “Imágenes disparadas”, con las voces en off de la comunicadora Lala Giglio y el humorista gráfico Tute, guion y dibujos de historietistas como Sergio Langer, Rep, Cheché, Podeti, Ro Ferrer, entre otros. Intercaladas, aparecían imágenes de fotógrafos como Antú Divito Trejo y Kaloian Santos Cabrera -despedido por la Secretaría de Cultura de la Nación después de que aportara pruebas que incriminaban al gendarme Guerrero- y del equipo de fotorreporteras de la Agencia de Noticias de la Carrera de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (ANCCOM). “Hacer visibles las condiciones de la violencia ya es una forma de combatirla”, se escuchó a Tute en el video donde se reconoce el trabajo de la plataforma Mapa de la Policía que denuncia la violencia institucional.
La noche terminó con Bersuit y un público bailando, que más que derrotado, se lo ve listo para enfrentar los embates de un oficialismo represivo y cruel. Sobre una plaza repleta de personas, en los parlantes se escuchaba una canción que a fines de los noventa decía: “Se viene el estallido/de mi guitarra/de tu gobierno/también”.