Por Pamela Durán y Vanina Alarcón
Fotografía: Pamela Durán y Vanina Alarcón

En la marcha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, ANCCOM le preguntó a las manifestantes cómo debería ser una legislación laboral que amplíe sus derechos.

Fiorella (25 años)

 “Me parece que esta reforma laboral que se aprobó no reconoce las horas de cuidado y que el foco debería ponerse justamente en eso. También en todo lo que tiene que ver con los derechos vinculados a la maternidad. Al mismo tiempo, hay muchas mujeres y disidencias que trabajan en la economía informal. En esos casos, esta reforma laboral ni siquiera las afecta, porque ya viven condiciones que podrían considerarse una forma de esclavitud moderna. Al final, las decisiones siguen quedando en manos de las cúpulas de poder, que son quienes terminan definiendo todo.”

 

Ana Paluch (16) y Paula Di Mare (18)

«Las mujeres deberían tener un salario digno no por el hecho de igualar al de los hombres, sino porque debe ser equitativo. Además, las mujeres se embarazan, menstrúan, y es importante que eso se tenga en cuenta a la hora de emplearlas. Hoy, justamente por ese motivo, se las excluye. También se deben considerar los gastos que tienen al mes para el cuidado de los hijos.»

 

Nina Brugo (82)

“No podemos hablar de reforma laboral. Tenemos que hablar con precisión de la destrucción de los derechos conquistados en el siglo XX y en lo que va del siglo XXI. Esa es la realidad que enfrentamos hoy, y frente a eso vamos a seguir organizándonos y movilizándonos. Lo que sabemos es que queremos ponerle fin a este proceso y recuperar esos derechos para el campo popular.”

 

Malena (35) 

 «La reforma laboral debería modificar las licencias por paternidad. Los varones que se dicen feministas deberían luchar por eso. Además, por evitar la flexibilización de las horas que establece la nueva ley, porque impacta en la sobrecarga de cuidados; lo mismo que las vacaciones que serán en cualquier momento del año, porque afecta a la posibilidad de organizarse, incluso en los tiempos de disfrute en familia.”

 

Karina (51), Noelia (39) y Jimena (38)

«La reforma laboral debería sostener lo que ya teníamos y avanzar en los cupos laborales trans; ahora lo están atacando. Además, deberíamos ganar lo mismo que ellos.»

 

Dora y Clara 

«La reforma laboral tiró atrás todos los derechos que teníamos, y eso que faltaban bastantes. Por ejemplo, aquellos necesarios para igualar el salario de una mujer con el de un hombre y los cupos laborales de las diversidades. Todo está retrocediendo».

 

Remigia Cáceres (55) 

“El derecho de los trabajadores debería ser mucho más inclusivo. Yo represento al colectivo de personas con discapacidad y hay muy poco cupo laboral para ellas. Ni siquiera se cumple el 4% que establece la ley en el Estado, y mucho menos cuando hablamos de mujeres con discapacidadMuchas tienen estudios, formación y títulos, pero aun así no logran conseguir empleo. Es injusto que tengamos que defender derechos que ya deberían estar garantizados. Lamentablemente, la mayoría de los senadores y diputados votaron en contra de los trabajadores y trabajadoras, con o sin discapacidad.”

 

Sofía (32 años)  

“No sé si hay algo que realmente se pueda rescatar de la actual reforma. Debería ponerse el foco en los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Yo estoy empleada en el programa Envión de Desarrollo Social, un trabajo súper precarizado. Los pibes están muy desamparados y nuestros sueldos también. No nos aumentan desde el año pasado: en enero nos hicieron firmar el contrato y este año volvieron a hacernos firmar por el mismo monto. Así que nada, seguimos luchando por un sueldo digno y por los pibes.”

 

Micaela (28)

 “No hay prácticamente nada de esta reforma que nos beneficie. Soy acompañante terapéutica, trabajo en el área de salud, y básicamente no tengo derechos laborales. Desde que asumió este gobierno tuve un aumento de apenas 7,5% y el último fue del 1%. Vivo con 399 mil pesos, que es mi sueldo. Además, trabajo con chicos con discapacidad y muchos de ellos se quedaron sin terapias. Las familias tienen que elegir entre acompañante terapéutico o maestro integrador, cuando en realidad necesitan las dos cosas. Yo sigo porque amo mi trabajo, pero cada vez somos menos los que podemos continuar con la labor por 399 mil pesos.”

 

Silvia (64)

«Habría que anular esta reforma laboral. No sirve absolutamente para nada, ni a las mujeres ni a ningún sector del pueblo trabajador.»

 

Maqui (43 años)

 “Primero, me parece que para que sea realmente una reforma tendría que tener en cuenta a todos los grupos sociales. Y lo que hoy se presenta como algo moderno, en realidad es un atraso total. Nos hace volver al siglo XIX, especialmente a las mujeres. No solo porque no se tienen en cuenta nuestros derechos, sino también porque nosotras fuimos parte de la lucha para conquistarlos. Además de ser esposas de trabajadores del neumático, muchas de nosotras somos docentes y tenemos nuestras propias actividades. Y por supuesto que todo esto nos golpea de una forma tremenda. El cierre de Fate, donde trabajaba mi compañero, se da un día antes de que se trate la reforma en el Senado de la Nación. No es casualidad. Da la sensación de que todo estuvo planeado de una manera bastante maquiavélica.”

 

Inés Diana María Pereira (30 años)

 “La reforma laboral es una mierda. Y aunque uno quisiera cambiarle algo, este gobierno termina tirando todo a la basura. Te lo juro, de verdad.”

 

Luciana (35 años)

 “La reforma laboral, lejos de beneficiarnos, nos perjudica muchísimo más. En un sistema que ya de por sí es capitalista, patriarcal e individualista, las tareas de cuidado van a recaer todavía más sobre nosotres, sumado a todo lo que implica la precarización laboral. También hay que pensar en cómo se inserta en sus primeros trabajos la juventud y en incorporar ahí una perspectiva de género. Además, está todo lo que pasa en los barrios: las compañeras que están en los comedores, por ejemplo, y que, además, tienen que estar pensando en cómo conseguir trabajo. Es lo que siempre hablamos de la triple jornada laboral. Justamente cuando el pueblo más lo necesita, son las mujeres las que están ahí sosteniendo y parando la olla.”

 

Gabriela Borrelli (46 años)

 “La reforma laboral que está implementando este gobierno es, en general, un retroceso en los derechos de los trabajadores y, en especial, de las mujeres. No contempla ninguna perspectiva de los históricos reclamos feministas vinculados al cuidado y al trabajo doméstico. Entonces creo que de ninguna manera incorpora esa perspectiva y, más aún, representa un retroceso en derechos históricos de los trabajadores.”