Miles y miles de personas marcharon de Congreso a Plaza de Mayo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer bajo la consigna «unir las luchas contra Milei y el FMI». Denunciaron el desmantelamiento de las políticas de género y el consecuente aumento de los femicidios.
El 8M es una jornada de lucha y visibilidad internacional por los derechos de las mujeres y disidencias que tiene repercusiones a lo largo y ancho del país. Ese día se realizaron actividades con intervenciones culturales, artísticas, mateadas y debates en varias ciudades del país. Al día siguiente, se realizó un paro de mujeres que tuvo como epicentro todas las calles que separan el Congreso de la Nación y la Casa Rosada.
A diez años del primer Ni Una Menos, detonado aquella vez por el hartazgo de la violencia machista ante el femicidio de Chiara Páez, esta vez la consigna fue “Unir las luchas contra” ante un Estado que abandonó todas las políticas públicas que abonaban a mitigar las desigualdades de género. Al contexto actual de avance contra los derechos de las mujeres se suma la celebración del individualismo, el capitalismo, la guerra y el desprecio por el medio ambiente a los que la administración de Javier Milei es no ajeno, sino funcional.
Otra vez en la calle
“Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, proclamaba otra de las consignas. La violencia a las mujeres y disidencias es cada vez más recurrente -hay un femicidio cada 34 horas- y se notaba en las organizaciones la necesidad de volver ganar la calle, un espacio que el movimiento feminista no parece dispuesto a ceder.
La convocatoria era a las 16:30 pero desde el mediodía comenzaron a reunirse sobre diferentes puntos de Avenida de Mayo y las inmediaciones del Congreso nacional los colectivos feministas, organizaciones sociales, de derechos humanos, asambleas, centros de estudiantes, sindicatos, partidos políticos y personas autoconvocadas. Incluso muchas personas pasaron por San José 1111 para ver a Cristina Fernández, que salió a saludar desde el balcón de su departamento, donde cursa arresto domiciliario.
En la recorrida, con las calles colmadas de personas, ANCCOM recogió diferentes testimonios. Entre ellos el de Raquel Vivanco, fundadora en 2015 del Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven que remarcó la importancia del feminismo en el marco internacional y nacional en la lucha frente a las ultraderechas y el fascismo. “No es casual que nos pongan como enemigas, somos un dique de contención. Discutimos las violencias estructurales pero también la distribución de la riqueza. Luchamos por sociedades más justas y más felices para todos, no sólo para las mujeres. Los feminismos venimos a cuestionarlo todo”, resaltó Vivanco.
En un contexto de recrudecimiento de la violencia no sólo con el desguace de las políticas públicas de prevención, contención y cuidado, sino con el aliento, legitimación y réplica de los discursos de odio hacia las mujeres y disidencias, Vivanco alertó: “Por primera vez en la historia tenemos un Estado femicida”. Después enumeró lo que considera otras formas de violencia como “la Reforma Laboral que no tiene en cuenta las tareas de cuidado ni las licencias parentales, estableciendo jornadas de 12 horas que atentan contra la permanencia de las mujeres en el trabajo por el que, además, ya perciben un 27 por ciento de salario menos que los varones”.
La especialista puso como punto clave la independencia económica como posibilidad de salida de las mujeres de situaciones violentas. “La vida de las mujeres está precarizada, un 23 por ciento de los femicidas son sus convivientes”, remarcó Vivanco.
La avanzada ultraderechista mundial “tiene una agenda misógina y una política de ofensiva contra los feminismos, no es casual” declaró Vivanco, algo que también señalaron otros actores en la marcha y que visibilizaron en el documento leído a las siete de la tarde.
Entre las presentes también estuvo Natalia Zaracho, diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, quien consideró que “estamos en un momento de retroceso pero no hay que olvidarse que las mujeres somos siempre las que estamos al frente en todas las áreas. Este Gobierno nos pone como enemigas porque sabe que vamos a resistir en este momento tan difícil, en la calle y en el Congreso, buscando más representación para las mujeres, compañeras que entiendan cuáles son las urgencias y prioridades”. La diputada sumó que “no podemos hablar de un feminismo nacional y popular cuando hay mujeres que intentan sobrevivir con el salario social complementario congelado desde que asumió este gobierno en 78 mil pesos”. Y sentenció: “En la agenda tiene que estar que las mujeres no llegan a fin de mes y que hay que bancar la olla”.
En el marco del 8M y de la situación económica y social, Zaracho hizo referencia a la repercusión en el entorno familiar poniendo de relieve que “cuando hay una crisis el primer lugar donde explota es dentro de la casa, en muchos casos aumenta la violencia y hay gente que se quita la vida porque no sabe cómo pagar las cuentas”.
Mujeres, disidencias, amigas y familias enteras se movilizaron. En la esquina de Santiago del Estero y Av. de Mayo estaba Cristina Camusso, socióloga jubilada, acompañada por su nieta Mailén de 11 años. “La lucha de las mujeres no terminará nunca hasta que no conquistemos todos nuestros derechos. Hay que seguir con conciencia, organización y no parar hasta superar este momento histórico. Lo vamos a lograr”, arengó Camusso.
La Educación Sexual Integral
“La profe te cree siempre” es una de las frases repetidas en los carteles. Las docentes son más que educadoras: escuchan, contienen, ayudan y muchas veces son las que alertan sobre situaciones de violencias y abusos sufridos por sus estudiantes. No es ingenuo que el gobierno atente contra la educación e impulse la Ley de Libertad Educativa que, entre otras cosas, desregula el sistema educativo público, lo declara como esencial para limitar las huelgas, legaliza la educación en el hogar y elimina la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral, favoreciendo las dos últimas a los sesgos y tabúes familiares. La ESI “aporta una mirada que está en diálogo con otras políticas del territorio y ayuda a construir puentes entre los vínculos, entre las familias y entre el universo adulto tanto a nivel institucional como en la reflexión sobre nosotros mismos”, explicó Bárbara Hartuvig, trabajadora social, especialista en educación, políticas públicas y derechos de niñeces y adolescencias. La ES “implica construir, deconstruir, desaprender conductas de cuidado, de trato, de cómo pensarnos y sentirnos. Se expresa, por ejemplo, en la capacidad que los chicos y chicas tienen para poder resolver conflictos o fortalecer los vínculos que entablan, apuntando a la convivencia, el noviazgo y vínculos socioafectivos”, detalló Hartuvig.
Una marcha federal
Según el Observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa), en 2025 hubo 266 femicidios, 19 más que el año anterior. 30 de ellos ocurrieron en la provincia de Santa Fe, que se convirtió en la segunda con más femicidios del país, luego de Buenos Aires, que lidera la lista con 118 víctimas por violencia de género. Santa Fe tiene un quinto de la población de la Provincia más populosa del país, pero un cuarto de los femicidios.
ANCCOM dialogó con Gabriela Sosa, directora ejecutiva de MuMaLa y asesora legislativa en temáticas de género de la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe. “Con la asunción de la derecha hacemos expreso nuestro rechazo al gobierno y a la eliminación de las políticas públicas en el marco del ‘déficit 0’. Los más favorecidos siempre son los sectores más concentrados de la economía, por lo que hoy hacemos un múltiple reclamo y una crítica fuerte al saqueo generalizado”, declaró Sosa.
En lo que va del año ya se registraron 5 femicidios y 22 intentos de femicidios en esta provincia, en lo que pareciera ser una escalada violenta: “Desde el Poder Ejecutivo se desalientan las denuncias con el recorte y el ajuste en las políticas públicas que se traduce en el ‘para qué voy a denunciar si no hay ninguna política que me pueda acompañar’”. Además, Sosa destacó las dificultades con las que ya se enfrentan las mujeres antes de denunciar, que incluyen el miedo y la incertidumbre económica. “Hoy tenemos una baja de denuncias aproximada del 15 por ciento que hace cinco años. Se debe a que hay menos recursos, a una nula política nacional y una pobre política provincial. Pasamos de tener 220 estructuras de atención a sólo 50 áreas en un territorio muy vasto y diverso, lo cual es poco para la atención y para la capacitación dentro del Estado provincial”.
Además de la violencia física, las mujeres y sus familias han cambiado sus hábitos de consumo. Según Sosa “hicimos un estudio en donde vemos que se bajaron a la compra de segundas marcas o dejaron de consumir para cubrir otros gastos. Y notamos la toma de deudas no sólo en bancos o billeteras virtuales, sino con prestamistas en los barrios, con intereses usurarios. Y por este cobro también se dan situaciones de violencia”.
Esta provincia es una de las más golpeadas por la desindustrialización: “En zonas como Rosario, Gran Rosario, el cordón industrial y la zona lechera, que afecta también a la mano de obra femenina”, contó Sosa y agregó: “Las mujeres hasta venden artículos que tienen en la casa o participan en reventas de ferias, lo que implica un desgaste también para el cuerpo femenino. El impacto económico es mucho más fuerte que otros años”, sentenció.
¿A cuántas violencias estamos sometidas solo por ser mujeres? Violencia intrafamiliar, física, verbal, laboral, obstétrica, sexual, económica y siguen… Cómo será el mundo actual que este año el documento leído por las organizaciones parecía infinito. Contó con más de 700 adhesiones y su lectura duró más de una hora. Además del recuerdo a Lohana Berkins y Diana Sacayán -dos pioneras en el activismo trans-, el documento mencionó el transfemicidio de Sofía Fernández, el transhomicidio de Tehuel de la Torre y pidieron por la restitución de la niña Arcoiris a su mamá, luego de que la justicia la devolviera a manos de sus abusadores. Además, los firmantes se declararon en contra de la Reforma Laboral, del saqueo de los recursos naturales vitales como el agua, del genocidio en Palestina, de la invasión a Venzuela, del bloqueo a Cuba y, en el marco de los 50 años del golpe cívico militar, en contra de toda política que atente contra los derechos humanos. El feminismo será antifascista, antiimperialista y antipatriarcal o no será, gritaron.