La Conadu estableció una semana de cese de actividades al comienzo del cuatrimestre con la posibilidad de que se extienda por tiempo indeterminado ante el incumplimiento por parte del Gobierno de la Ley de Financiamiento Universitario. El riesgo de que una nueva normativa del Ejecutivo cristalice la pérdida salarial.
En el marco de la embestida del gobierno de Javier Milei contra los trabajadores, la educación y la salud pública, la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) se declaró en sesión permanente y resolvió realizar una semana de paro entre el 16 y el 22 de marzo, medida que pone en jaque el inicio del cuatrimestre en las universidades nacionales.
Las 68 universidades públicas dependen del presupuesto que les asigna el Estado. De ellas, 61 están bajo la órbita nacional y 7 bajo el ala de los gobiernos provinciales. Entre 2003 y 2015 se crearon 19 instituciones, de las cuales 9 están ubicadas en la provincia de Buenos Aires. A partir de 2015 se hizo explícita la furia contra esta política educativa que llenó las aulas y le dotó de la primera generación de universitarios a muchas familias. Dirigentes que ocuparon altos cargos, como el ex presidente Mauricio Macri dijo en plena campaña electoral: “¿Qué es esto de universidades por todos lados? Basta de esta locura”. No fue el único en combatir la educación pública. También lo hizo la entonces gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal: “…sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad”, frase derribada por la realidad. Locura o no, hoy ese combate se hace carne y traspasa lo discursivo para corroer y desgastar la educación pública desde el plano económico.
El ajuste presupuestario repercute en la oferta académica y la baja de contratos a profesores, el uso de la electricidad y la falta de insumos en los hospitales universitarios, entre muchas otras variables.
No inicia el cuatrimestre
La protesta surge a partir del intento del Ejecutivo de modificar la Ley de Financiamiento Universitario a través de un proyecto enviado al Congreso. “Las modificaciones alteran la esencia de la ley que conquistamos en las calles y en las aulas, que el Congreso votó 6 veces y que la justicia confirmó en su vigencia. Esta normativa contempla todas las funciones de la universidad pública: investigación, docencia, no docencia, becas y fondos para el funcionamiento que se remonta a diciembre del 2023”, explicó Clara Chevalier, secretaria general de la CONADU y de la Asociación de Docentes Extensionistas e Investigadores de la Universidad Arturo Jauretche (ADEIUNAJ).
También detalló que en la reforma que pretende el gobierno “todas esas dimensiones son corridas y el eje de la erogación está puesto en los hospitales universitarios, que son una minoría, y deja al sistema universitario sin ningún tipo de respuesta”. Ante esta situación, luego de la reunión plenaria con más de 30 gremios del sector, la CONADU resolvió el paro cómo plan de acción, que en principio es por una semana, aunque no descartan pase a ser por tiempo indeterminado: “Sobre todo si el gobierno decide impulsar la reforma de la Ley de Financiamiento Universitario, CONADU se declaró en sesión permanente”, afirmó Chevalier.
Pablo Perazzi es secretario general del Sindicato de Trabajadores Docentes de la Universidad de Buenos Aires (FEDUBA), institución que se encuentra entre las universidades más prestigiosas a nivel internacional. El antropólogo contó a ANCCOM: “Vamos a llevar al congreso de la CONADU la propuesta de paro y movilización para el día que se traten las modificaciones en el Parlamento. Es probable que se trate este mes y el gobierno tiene los votos, como ya lo demostró con la reforma laboral”.
Cómo se sigue
En el congreso de la gremial del 12 y 13 de marzo se resolverá la continuidad de las acciones del plan de lucha. Además, desde CONADU están trabajando en la construcción de una marcha federal universitaria en defensa de la universidad pública, para lo que tienen previsto realizar una carpa itinerante que pueda ir recorriendo el país: “La idea es que sirva para hablar en el espacio público de la importancia de la universidad. Creemos importante articular con otros espacios para pensar lo común y construir de cara la comunidad la posibilidad cierta de una marcha federal universitaria en articulación con los distintos actores del sistema universitario”.
Son varias las instituciones que demoniza el Gobierno y las universidades públicas no son la excepción sino uno de sus blancos preferidos. Sobre ésto, Perazzi detalló que “es una cuestión ideológica: están convencidos de que la universidad es el lugar estratégico de la batalla cultural y nos quieren destruir, pero esa batalla no es eterna. La universidad funciona y funciona muy bien, pero para ellos encarna todo lo que está mal como el pensamiento crítico, las relaciones humanas, la comunidad, que son justamente las cosas están bien. La otra cuestión es económica, que es relativa, porque si nos dieran el 51 por ciento adeudado, lo que eso representa en el presupuesto es sólo el 0,2 por ciento”. Este número deja al descubierto las verdaderas intenciones de la actual administración, que otros gobiernos han intentado, el arancelamiento de la educación superior universitaria y su privatización. “Más allá del discurso del gobierno sobre que las universidades están llenas de extranjeros o que hay pocos egresados, eso no cala en la gente, no lo logró” consideró Perazzi.
De cara al paro nacional de mujeres del 9 de marzo, en el marco del 8M, Día Internacional de la Mujer, Chevalier destacó que “hay una desigualdad de género en lo salarial. La base de la pirámide salarial de la docencia universitaria está congelada desde hace un año en 250 mil pesos y la mayoría son compañeras porque en la medida que se incrementa la jerarquía y la dedicación aparecen con mayor peso los varones. A ésto hay que sumarle el peso del pluriempleo cada vez más creciente en los y las trabajadoras y que repercute de manera diferencial entre quienes realizamos tareas de cuidado y quienes no tienen esa responsabilidad socialmente atribuida a las compañeras”.
En el marco contextual, Perazzi reflexionó: “El hartazgo es una herramienta de acción política. La idea de resistir está calando en los sectores universitarios y espero que también en los estudiantes, ahí está nuestra función como docentes, tenemos que explicar nuestra situación salarial. Yo soy ayudante de dedicación simple con 20 años de antigüedad y gano 357 mil pesos por 10 horas semanales”.
Mientras que la normativa vigente abarca a todos los sectores universitarios, “con la reforma el gobierno ofrece 80 mil millones de los 300 mil millones que necesitan los hospitales universitarios para funcionar. O sea que les tiran plata para que funcionen mal, y después vayan de a uno”, remarcó Perazzi.
Las intenciones del gobierno quedan a las claras, embestida directa para ganar la batalla cultural y el negocio educativo. Pasaron la reforma laboral. Con la educación universitaria, ¿podrán?