Ernesto Lamas dialogó con ANCCOM sobre su reciente libro, Lo ancestral funciona. Pasado, presente y futuro de la radio comunitaria, en el que rescata la práctica ancestral de contar historias y analiza la posibilidad de amplificar esa capacidad humana
“Para mí lo comunitario es algo en permanente reinvención. No es un concepto antiguo”, sostiene Ernesto Lamas, coordinador y editor de Lo ancestral funciona. Pasado, presente y futuro de la radio comunitaria.
El libro, producido por el Programa de Medios y Comunicación de la Friedrich-Ebert-Stiftung para América Latina y el Caribe (FES Comunicación), reúne textos de más de cincuenta autoras y autores que comparten experiencias, reflexiones y prácticas sobre la radio comunitaria en la región.
En el prólogo Lamas, comunicador, docente e investigador, destaca el valor de la lógica colectiva de estos medios en contraste con el individualismo consumista que predomina en las redes sociales. Las radios comunitarias no conciben a sus interlocutores como meros oyentes sino como parte activa de la construcción de la emisora. Allí aparece la idea de “lo ancestral” entendida como la recuperación de modos de vincularse basados en la solidaridad, la comunidad y la construcción colectiva. “A la recuperación de lo ancestral la relacionamos con un modo de entender los vínculos de la humanidad y el ambiente, con recuperar ideales asociados con la solidaridad y la salvación colectiva”, escribe.
Las radios comunitarias construyen agenda desde voces no hegemónicas. No persiguen el impacto inmediato del click sino tiempos más largos de conversación y escucha. “No es ‘lo más espectacular’ lo que tiene aire sino las historias de la comunidad. Construir otra agenda y que haya otras voces”, explica Lamas a ANCCOM. Esa diferencia no es sólo temática, sino también política: implica disputar sentidos y ampliar el espacio público.
En ese marco, la idea de lo ancestral remite a algo profundamente humano: “con una economía de recursos se puede fomentar la imaginación, contar una historia, hacer una entrevista, pasar música. Los humanos siempre nos relacionamos contándonos historias”, dice Lamas.
La radio, desde su nacimiento, amplificó esa práctica: permitió que una voz en un lugar pudiera ser escuchada en miles de otros. En su forma ‘comunitaria’ agrega un componente más: que quienes escuchan también puedan participar activamente de ese proceso. Para Lamas, la radio mantiene una fortaleza singular, “esa capacidad de integrar mucha gente. Es un medio plural. Permite que la escuchen personas alfabetizadas y no alfabetizadas. Y tiene esa sensación de gratuidad porque cualquiera la puede sintonizar. La radio no elige quién la escucha. La puede escuchar quien quiera.”
Lejos de ver el desarrollo digital como una amenaza, Lamas lo entiende como una oportunidad: “No me asusta la actualidad digital, al contrario, me ilusiona. Expande las posibilidades”, consideró el editor y agregó que “son una gran oportunidad para hacer cosas y para amplificar lo que ya vienen haciendo los medios comunitarios”. Para Lamas las tecnologías permiten potenciar el trabajo aunque implican nuevos desafíos: producir contenidos atractivos, rigurosos y profesionales en un entorno cada vez más competitivo.
Frente al adverso contexto actual, el comunicador subraya que la fortaleza de estos medios reside en su vínculo con la comunidad: “La comunidad es la que les va a dar vida y va a garantizar que sigan existiendo porque los necesitan y porque se sienten parte.” Las radios comunitarias, concluye Lamas, “tienen que ser medios audaces que se pongan al frente en un sentido de visibilizar, de comunicar, de decir acá hay un micrófono que está abierto, una posibilidad de tener voz pública un montón de gente que, si no, no tendría. Y eso hace parte de una resistencia y también de una mirada con esperanza, porque en algún momento esto también va a pasar, y va a haber que reconstruir un montón de lazos sociales y comunitarios donde estos medios tienen un peso”.
En un momento en que una parte significativa de la población aún no cuenta con acceso estable a Internet, la radio continúa siendo un medio fundamental para garantizar el derecho a la comunicación.
En Argentina existen alrededor de 300 radios comunitarias al aire, según un relevamiento de la Red de Investigación en Comunicación Comunitaria, Alternativa y Participativa (RICCAP), lo que evidencia la vigencia del sector. Si bien la radio contiene ese aspecto ancestral que la lleva a sobrevivir en el tiempo, está atravesada por una constante reinvención, como bien señala el autor. Esto conlleva adaptarse pero con ciertas precauciones: “Hay que encontrar una vuelta para no caer en la trampa de imitar lo que supuestamente es ‘exitoso’, sino quedarse con un concepto propio, con un tipo de formato, con un modo de hablar, con un modo de mirar las cosas. No pretender ser objetivos me parece que es un dato que caracteriza a ‘los comunitarios’, que hablan desde un lugar de enunciación que está marcado, que dicen ‘no somos neutrales, lo decimos desde este lugar’”.
Lamas fue uno de los fundadores y el primer director de Radio FM La Tribu en 1989, momento en el que aún estaba vigente la Ley de Radiodifusión de la dictadura que no reconocía a los medios comunitarios. El diálogo sobre este libro permite que Lamas recuerde aquel momento: “Todavía no había una ley de la democracia de comunicación, por lo tanto nosotros considerábamos que era una ley ilegítima y que teníamos derecho a tener un medio que no fuese ni comercial ni público-estatal, sino de un tercer sector de la comunicación. Decidimos crear una radio, así como suena de sencillo, y sin saber que iba a ser muy complicado. Y bueno, esa radio todavía está al aire”. Se remonta a 36 años atrás, cuando era estudiante de Comunicación en la UBA y se sumó al proyecto con la convicción de que “desde la comunicación se puede transformar el mundo, a partir de contar historias, de investigar, de construir otras narrativas, de experimentar con formatos y de abrir espacios de participación a la comunidad”. Considera que la principal enseñanza de esa experiencia es que “se puede hacer un medio construido por la comunidad, alternativo en contenidos y en su forma de gestión.” Porque como plantea Omar Rincón en el epílogo del libro: “La radio es de quien la vive, no se oye, no se asiste, se habita.”
Lo ancestral funciona aborda cuestiones centrales como la supervivencia de los medios comunitarios, la concentración mediática en manos de las big tech, el uso de inteligencia artificial y los desafíos legislativos en América Latina; repasa los casos de Brasil, Ecuador y Perú y deja un importante espacio para reconocer a figuras clave como Jesús Martín-Barbero, María Cristina Mata, Rosa María Alfaro, José Ignacio López Vigil y Washington Uranga, entre otros.